A lo largo del día de hoy un joven delincuente, o ex delincuente, verá cómo los ordenadores policiales y judiciales de nuestro país borran sus antecedentes, verá como desaparecen sus fechorías delictivas y asesinas de un solo plumazo. El Rafita será hoy un hombre libre, al cumplirse los cuatro años de internamiento y tres de libertad vigilada que le impusieron como "condena" tras matar, en compañía de otros, a la malograda Sandra Palo.
Desde el 17 de mayo de 2003 este ratero ha vivido lo más parecido a un régimen abierto en el que la sociedad española casi le ha pedido perdón por tratarle tan mal siendo menor de edad. Con la ley en la mano, los jueces que sucesivamente han valorado su implicación en los hechos acaecidos en aquella madrugada fatal no han podido hacer otra cosa: mandarle a un centro de menores, ponerle en libertad bajo un peculiar control administrativo que nunca se ha cumplido y ahora dejarle limpio como una patena, como si aquella brutalidad en la que participó no hubiera sido más que un mal sueño. Entiende esta sociedad que nos hemos dado que el Rafita ya ha pagado por lo que hizo, entiende el Gobierno español que no hay que modificar legislación alguna por esta ignominia, entienden los partidos políticos de nuestro país que deben seguir ganando elecciones prometiendo la mayor de las tolerancias con el crimen cometido por menores y la más moderna y cómoda de las reinserciones para todos los que algún día acaban con sus huesos en una cárcel.
El Rafita recordará dentro de pocos años su recorrido penitenciario, y eso le habrá servido en su formación como ser humano. Recordará cómo mató a Sandra quemándola viva junto a sus amigos, y luego le vendrá a la mente el rancho que servían en el reformatorio, los colegas que allí se hizo, las salidas de permiso y su estancia en un piso de acogida en Andalucía. Todo eso lo recordará como muestras inequívocas de la suavidad de este sistema que abomina de la ejecución bajo un pelotón de fusilamiento de un preso de Utah esta misma semana. Aclarando que la pena de muerte sigue siendo para este cronista rechazable, habrá que constatar que en Europa, donde únicamente se ha informado con amplitud de esa triste noticia procedente del otro lado del Atlántico, no hemos tenido la suerte de conocer con detalle los asesinatos que cometió el finado. El Rafita tiene la gran suerte de que a él se le ha mencionado siempre por los medios de comunicación y por las instituciones como Rafael F.G. para preservar su identidad. La chica a la que asesinó siempre fue citada con su nombre y sus apellidos. Mayor indefensión ante la extraña Justicia de este país es imposible.
Por el fondo Alberto Ruiz Gallardón ha sugerido esta semana, en unas declaraciones en televisión, que lo suyo son las instituciones y no el partido. La frase confirma el escaso interés del alcalde de Madrid por estar detrás de las siglas del PP y sus desvelos por volar solo en pos de un futuro político independiente y venturoso. La cuestión que surge al escuchar al regidor es si se repetirá el increíble episodio del año 2008, cuando para ir en las listas electorales por Madrid al Congreso forzó la máquina hasta estar a punto de provocar el mayor terremoto político de España en muchos años: la dimisión de un (a) presidente (a) autonómico que se negaba a aceptar gratis la victoria moral de su antagonista. El futuro puede depararnos muchas sorpresas en este Partido Popular de Madrid que lleva siendo el partido más votado por los madrileños desde hace veinte años.
Por la forma Cuando sucedió a Pepiño Blanco nos frotábamos las manos, y no está defraudando. La número tres del PSOE va añadiendo muescas a su historial político, como la de esta semana en el Senado. Leire Pajín ha ordenado a sus senadores que votaran en contra de una proposición para prohibir el uso del burka en espacios públicos, en contra de la posición que su partido ha mantenido en todas las instituciones donde eso mismo se ha aprobado. ¿El motivo del rechazo en el Senado? Pues que la idea fue del PP. Mayor ejemplo de vulgaridad parlamentaria hace tiempo que no se ha visto: las sectas actúan de la misma forma.
Se hablará de... La Asociación de la Prensa de Madrid sale en defensa de los valores periodísticos al fin, pero mucho nos tememos que con el asunto equivocado. Su presidente ha realizado unas declaraciones en las que califica de vergonzosa la utilización que una cadena de televisión está haciendo de la figura de una de sus reporteras destacadas en el Mundial de Sudáfrica. El caso Sara Carbonero es más indignante, según la APM, que otros casos en los que mantuvo silencio, como la persecución y las coacciones que sufren a diario en este país decenas de periodistas, cuyos nombres aparecen publicados en periódicos y otros medios sometidos a escarnio profesional. Y debe ser más indignante también que las huelgas salvajes que atentan contra el derecho a la información de los ciudadanos y contra el derecho al trabajo de muchos profesionales asociados a esta noble institución. Los protagonistas de esas actitudes pueden para colmo utilizar gratis la sede de la Asociación para atacar gratuitamente a quienes pagan sus cuotas a la APM. |