Aguas residuales
por Antonio R. Naranjo

LUNES 14 DE JUNIO DE 2010 A LAS 18:13 HORAS
Opinión > Política
 
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El mundo saldrá adelante: es su sino. La depuración de aguas residuales divide, tanto como la democracia y la propiedad privada, las distintas etapas evolutivas del ser humano: el hombre medieval arroja sus orines por el balcón; el del renacimiento los canaliza en complejos sistemas sanitarios que alargaban su esperanza de vida. La muerte por heces, tan antiestética, dejó paso a las eufemísticas causas naturales.

 

Probablemente la diferencia entre depurar y purgar es sólo de intensidad: aquí el atracón ha sido largo y sostenido, de modo que sólo caben decisiones quirúrgicas, habituales en la medicina cuando la enfermedad sorprende muy avanzada, o cuando se niegan, sin más, desde las mismas bocas que ahora intentan pasar por campeones de la responsabilidad: casi peor que equivocarse es sostener lo uno y lo contrario en dos segundos, con  el mismo semblante picassiano que viene a sugerir que el equivocado siempre es el otro.

 

Leire Pajín habla como el protagonista de El placer del viajero, la pequeña gran novela de Ian MacEwan que narra las vicisitudes terribles de un matrimonio ocioso en Venecia al toparse con un chulazo al peperoncino: pretende siempre que el otro se sienta responsable de una culpa que le causa un daño objetivo, aunque la la daga y el engaño sean siempre suyos. Cospedal sigue esa senda, aunque de momento se conforma con evitar las esdrújulas: todo lo que no sea un balbuceo obvio le viene grande.

 

 

 

 

Asumir el diagnóstico y empezar con la quimioterapia, en todo caso, no puede ser peor que negar la patología, y en ese sentido conviene insitir en que el Gobierno ejerce la medicina por vez primera: quizá como un interno en su primer año de residencia, pero mucho mejor que el brujo del bosque que presidía hasta ayer el Consejo de Ministros con ramas de tomillo en la mano.

 

Saldremos, pues, tras una purga que necesariamente ha de llevarse por delante el exceso de colesterol, y algo más. Por ejemplo la costumbre, tan española, de registrar dos únicos tonos de voz: el grito, cercano al eructo; o el silencio, complaciente con el exceso. Hay varios ejemplos de cuánto queda por hacer en este frente, a mi juicio el más explicativo de la crisis: callar y vocear, vocear y callar, resume como pocas cosas la evidente quiebra de valores que a su vez conduce a una crisis económica sustentada en la codicia.

 

No es mal momento para romper, pues, algunos tabús, sobre casi todo, en una especie de variante moderna de aquellas brujas de Salem que el escritor Henry Miller convertía en el epítome de la búsqueda de enemigos ficticios para sobrevivir en el poder. Probemos, pues.

 

- El sindicalismo. No se ofendan, pero así sobran. Su redefinición es posible, y también necesaria, pero difícil de digerir para ellos: no luchan, hace mucho, por todos los trabajadores. Lo hacen por sus afiliados. Y no se oponen  del todo a la reforma, sino a la modificación de la negociación colectiva: de repente dejarán de ser la novia, el muerto y el niño en las múltiples ceremonias laborales que tantas tardes de gloria les han dado. Su aterrizaje será duro, pero la otra opción es salirse de la pista. Estamos ante una especie de sindicalismo neocón que pretende presentar como una defensa colectiva lo que apenas es una tétrica campaña de afirmación del privilegio o la ensoñación propia sin molestar demasiado al jefe: la reforma no es mala, pues entrega al parado de 400 euros la posibilidad de lograr un contrato indefinido con 30 días de indemnización, pero evita por comparación que en el futuro vuelvan a pagársele las gafas o la jornada de 35 horas o los libros de texto o los puentes romanos a los esforzados compañeros del metal de la Administración.

 

- Israel. Es difícil encontrar un gobierno más majadero que el judío, pero tampoco hace faltar mentir ni transformar la actitud de sus rivales en una heroica Iliada. En Gaza, por mucho que lo digan los progresistas de sofá, sólo hay un bloqueo de armas: es lo mínimo cuando allí gobierna un grupo terrorista, Hamás, que no duda en utilizar de escudos a los niños. El ataque a la flotilla fue una torpeza salvaje, pero no un crimen psicópata. En el viaje de denunciar el salvadiós de Netanhayu y compañía, no puede ir incluida la beatificación de los infanticidas de Palestina, la segunda rebanada del emparedado que tanto odio y dolor crea.

 

- González y Aznar. No es verdad que los ex presidentes sean jarrones chinos: el Senado romano elegía a los sabios más veteranos para añadir ese poso de experiencia desinteresada a la gestión de lo público. El problema es otro: sus intereses son ya privados, y eso explica la lamentable cobardía del socialista y el descarado impudor del popular: hablan para defender lo suyo, que es ganar dinero y posición por gestionar sus palabras y sus silencios. El segundo dice cosas más graves; pero el primero es menos sincero: un empate técnico en descaro y un sobresaliente a ambos en sobreactuación.

 

- El burka. Aquí no hay debate: tapar a la mujer equipara la presunta prenda cultural con el viejo cinturón de castidad que los cruzados ponían a sus esposas mientras cristianizaban el orbe. Dudar no es una consecuencia de los principios democráticos, que suelen justificarse por el respeto al distinto, sino una derivada de la estupidez intelectual: la complacencia de alguna mujer, musulmana o no, sólo es una prueba de cargo más, salvo que de repente el síndrome de Estocolmo también sea atenuante del secuestro.

 

- Almodóvar. Digámoslo alto, pero sin estridencias: no tiene mérito condenar el franquismo con 60 años si se ha vivido treinta años años bajo él sin decir ni mú. El vídeo que rescata viejas historias de la represión es más una campaña de sus presentadores que una defensa de las víctimas. La palabra clave es discreción: si en las causas no asumes algún riesgo, te limitas a aprovecharte de ellas. Esto no pone en duda la necesidad de abrir las zanjas, sino la conveniencia de quienes, ahora, se dan tortas por coger la primera pala.

 

Este artículo da para una saga. Habrá que ampliar: no en vano vivimos el amor en tiempos de cólera, un escenario perfecto para emular a Napoleón. Siempre prefería perder una guerra que dejar de librarla.

 

 

 


Comentarios
Antonio R. Naranjo
jueves 17 de junio de 2010 a las 17:18 horas
Pues dígame cómo lo hacemos, querido, que yo me sumo encantado. Saludos cordiales.
Un señor de Madrid
jueves 17 de junio de 2010 a las 13:29 horas
Estimado señor Director, esta vez no voy a realizar comentario alguno sobre su post, pero sí una petición. Nos tiene bien acostumbrados a que en cada uno de sus artículos digitales realiza una referencia a una obra literaria, le propongo una idea ya que me tiene enganchado a crear un club de lectura digital incluso con algún encuentro presencial, se propone un libro de lectura que puede estar asociado a un tema de actualidad de esta forma enriquecemos los comentarios de sus artículos digitales.

Espero que se sume más gente a la iniciativa, saludos cordiales,
ANTONIO M.
miércoles 16 de junio de 2010 a las 10:45 horas
http://www.elpais.com/articulo/internacional/larguen/Palestina/elpepuint/20100607elpepuint_14/Tes
Le dejo también este link, que seguramente conocerá sobre Helene Thomas, ya sabe como se las gastan también en cuanto a la libertad de expresión esta gente.
Tampoco debe olvidar que la responsabilidad última ante una muerte es de aquél que lanza las bombas o aprieta el gatillo, vamos que pese a la salvajada de poner escudos humanos, quienes lanzan las bombas son quienes son y su "proporcionalidad" es evidente. No sé si procede la comparación (ya sabe que todas son odiosas), pero es como cuando alguien intenta explicarse los asesinatos de los etarras, sinceramente yo no encuentro por donde cogerlo.
Le agradezco su opinión personal, además y en todo caso, más que de sillón sería de cherlone, no vea como "caigo" en él por las noches, una pena....
Un saludo, e insisto en lo del post anterior, no le deje pasar.
Gracias por su tiempo.
Antonio R. Naranjo
miércoles 16 de junio de 2010 a las 10:08 horas
Buenos días,

Amigo de la Muga, coincido en lo de los sindicatos: pero decir estas cosas ha estado mal visto; tanto como anticipar lo que ahora está cayendo. Vemos ahora que no era ir contra las centrales ni contra lo público, sino a favor de los trabajadores y del Estado de Bienestar. Los que tiene que explicarse son quienes decían defender eso mismo y miren dónde hemos llegado. Se han caído las carteas, y eso al menos es positivo.

Antonio M. En cuanto tenga un par de minutos retomo el otro artículo y contesto, descuide. Y no creo que sea usted un progresista de sofá: admite la duda y no se conforma conuna visión estanca y simple de realidades muy complejas. Es lo que yo intento, no siempre con éxito: en el caso de Israel -y espero responder al otro Antonio con esto también-, es un error y un horror no entender que es un pequeño país rodeado por enemigos que se siente siempre al borde la desaparición y también lo es confundir a su repugnante gobierno con su pueblo. Esto no legitima salvajadas, pero tampoco tapa las vergüenzas externas con Gaza: también se confunde su terrible gobierno con el inmenso sufrimiento de su población, a la que Hamás tortura. Y no entiendo que esta parte de la realidad se camufle siempre. Le sugiero la lectura de este artículo de Henry-Lévy, que quizá ya conozcan: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Israel-Gaza/alto/desinformacion/elpepuopi/20100608elpepiopi_11/Tes.
Ah, y gracias, 'como siempre'.
ANTONIO
miércoles 16 de junio de 2010 a las 05:47 horas
Decir que es un embargo de armas, es poco cierto, es caer en la visión sesgada que usted suele caer.
El estado israelí es asesino y criminal sin el mayor respeto a la vida.
Hamás no es más que otra respuesta extrema, a décadas de asesinatos e injusticias.

Un pueblo que se llama así miemo El Elegido, no merece más que mi desprecio
como siempre
miércoles 16 de junio de 2010 a las 01:05 horas
es una satisfacción leer sus reflexiones, plagadas de imáganes y metáforas que invitan a la reflexión.

Gracias por no hacer del silencio un gesto de complacencia, sus reflexiones ayudan a entender que el silencio -cuando es la respuesta a preguntas legítimas- es siempre un acto de soberbia.

Ayudan a entender también que la responsabilidad pública no puede quedarse en un balbuceo, o en vender un cuento para niños.

Enhorabuena.
uno de la muga
martes 15 de junio de 2010 a las 12:50 horas
amigo Antonio M:
por mucho menos cayó felipe Gonzalez en España. Los Gal fueron una auténtica niñería en comparación con el comportamiento terrorista de todo un estado.
Israel saca beneficio del conflicto por eso nunca firmará una paz. Mientras mantenga la tragedia y los odios, tendrá buenos pretextos para imponer su voluntad por la fuerza. Más odio acumulará Hamás, más elementos compondrán sus filas. Es un viejo juego que se viene realizando desde mediados del siglo pasado.
Yo no me considero progre de sofá. Sin embargo opino que Israel y más concretamente, el sionismo tienen una alta responsabilidad en la existencia del conflicto. La cultura y religión judía merecen todos mis respetos por la sabiduría que atesoran.
ANTONIO M.
martes 15 de junio de 2010 a las 10:54 horas
Pues mire Sr. Naranjo, yo debo ser uno de esos "progresistas de sofá" a los que le parece que la actitud del gobierno de Israel se aproxima más a un crimen psicópata que a una torpeza salvaje y además un "progresista de sofá" de los que opinan que las contínuas acciones de dicho gobierno son desproporcionadas, atentan contra las leyes más elementales de los derenchos humanos y merodean con el genocidio.
Además estoy convencido de que si estas acciones en lugar de realizarlas Israel, las hubiese comentido cualquier otro gobierno con menos capacidad económica en Inglaterra o EEUU, seguramente no se les seguirían consintiendo, por mucho menos se ha intervenido, incluso militarmente, en otros paises.
Evidentemente, si con esta opinión piensa que justifico cualquier acción de Hamás, sabe que se equivoca.
Que le vamos a hacer......
Por cierto espero no haya dado por concluido el post anterior.
Un saludo.
uno de la muga
martes 15 de junio de 2010 a las 00:04 horas
sr Naranjo:
un gran placer la lectura.
Los sindicatos han de reinventarse. estoy totalmente de acuerdo.Parte de la causa del problema del paro está en los sindicatos. De alguna manera, ellos han permitido las grandísimas diferencias de derechos entre unos trabajadores y otros... y los parados apenas si cuentan como arma arrojadiza.

otro de los productos embargados a Gaza, es el cemento. El pretexto es que los de hamás no puedan hacer bunquers. La realidad es que no pueden construir nada.
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