Hoy lunes, 15 de marzo, se celebra en todo el mundo, y también en España, el Día Mundial del Consumidor. Como se sabe la biografía de esta fecha es muy corta. Toma como referencia un discurso pronunciado en 1962 por el entonces presidente de Estados Unidos John Kennedy en el que aludía al hecho de que siendo el colectivo de los consumidores el más numeroso (todos somos consumidores, vino a decir), era sin embargo el menos escuchado de todos. Desde entonces se decidió conmemorar el 15 de marzo como Día Mundial de los Consumidores.
En España, tanto el concepto de consumidor, como la idea de que estos necesitaban una protección legal, más allá de los enfados y las protestas baldías, llegó, como otras muchas cosas, con retraso y acuciada por urgencias.
Aunque es verdad que ya nuestra Constitución recoge en su artículo 51 una referencia a los derechos del consumidor cuando dice que: “Los poderos públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios, protegiéndolos mediante medidas eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos de los mismos", lo cierto es que la plasmación de este espíritu constitucional no se produce hasta el año 1984 (seis años después) con la aprobación de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, pero no es casual que en esos momentos el país viviera bajo los efectos traumáticos del llamado síndrome del aceite de colza adulterado, descubierto tres años antes -en 1981- y que tuvo consecuencias dramáticas: más de 60.000 afectados, de ellos 700 muertos y otros muchos con secuelas irreversibles.
Por esas fechas surgen también las primeras asociaciones de consumidores. La asociación a la cual representa el firmante de este artículo, la Confederación de Consumidores y Usuarios de Madrid CECUMadrid cumple este año el 25 aniversario de su nacimiento, es decir justo en el momento en el que las consecuencias del envenenamiento masivo del aceite se materializan en decenas de miles de reclamaciones, que desbordan a la administración y ponen en evidencia la indefensión en la que se encuentran los consumidores en nuestro país.
Al igual que CECUMadrid el resto de las organizaciones más importantes que siguen en funcionamiento en la actualidad, nacen en aquellos años. Es decir que el nacimiento de la conciencia como consumidores en España es producto de la tragedia. Nada especial por otra parte y no hablo sólo de nuestro país. Los seres humanos, en general, “sólo nos acordamos de Santa Barbara cuando truena".
Pero bien la pregunta es ¿ha valido la pena? Y la respuesta no puede ser otra que positiva. Claro está que han cambiado tantas cosas que si ahora miráramos hacia atrás apenas si nos reconoceríamos.
Pero bueno esa es otra historia que tal vez valga la pena hablar de ella otro día. De momento celebremos este Día Mundial con una certeza: hemos llegado hasta aquí, sí, pero aún queda mucho por hacer. |