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Ojalá esta vez sea la primera, en mucho mucho tiempo, que el Festival de Eurovisión es recordado por ser “aquel en el que pudo más el talento vocal y la puesta en escena que los favoritismo políticos a la hora de votar”. Que sí, que sí. Que todos sabemos que Noruega votará a sus vecinos aunque lleven un horror de canción por ser ¡políticamente correctos’ y que el Reino Unido sorprenderá votando al peor de todos para así conseguir más puntos ya que nadie se acuerda de ellos.
En esta ocasión actuaremos en segundo lugar y quizá eso nos dé más puntos, sobre todo, si la gente puede empezar a votar desde el principio. Seguro que la angelical cara de Diges, sus rizos y su chorro de voz no pasan desapercibidos y el contador de votos comienza a moverse nada más comenzar el festival. Ojalá las estadísticas fallen y no pueda con nuestro representante el atractivo cantante de Israel ni la pareja oxigenada de Dinamarca. Eso sí. Que Andorra y Portugal no se olvide de darnos sus puntos ‘políticamente correctos’. |