Malik El Djebena, francés de origen musulmán de 19 años, entra a la cárcel con una condena a seis años por agresión a un policía. Huérfano y sin amigos ni fuera ni dentro de la prisión, tiene que trabajar para pagarse la manutención en el taller de costura de pantalones vaqueros y no tarda comprobar que está expuesto a robos, palizas y otras vejaciones en un mundo hobbesiano en el que la única ley es la del más fuerte. Al ser un blanco fácil es elegido por César Luciani, jefe de los presos corsos, para que asesine a un soplón y a partir de entonces queda en la órbita del capo, hombre que, que gracias a su dinero, sus contactos y sus matones, controla a los guardias encargados de los registros de las celdas y de la administración y la enfermería. Malik aprende primero a leer y a escribir y después corso y logra, por un lado, ser una pieza de importancia creciente en la red de Luciani y, por otro, montar su propio tinglado con otros presos para no tener que depender del capricho del acanallado criminal ni de los vaivenes de poder entre bandas rivales.
Un profeta, del director francés Jacques Audiard no da tregua al espectador durante sus dos horas y media, que se hacen cortas y se siguen con creciente interés por la densidad que adquiere el argumento al lograr Malik permisos de salida por buena conducta. Audiard no glorifica a sus personajes como si fueran los típicos antihéroes con halo romántico, pero tampoco les juzga moralmente. Muestra un entorno salvaje en el que los hombres reconstruyen sus relaciones sociales con jerarquías y valores despiadados ante la indiferencia o la venalidad de los representantes de estado. Tahar Rahim (Malik) y Niels Arestrup (Luciani) componen dos personajes que dejan huella tanto por sus interpretaciones como por la compleja relación entre ambos.
Un profeta, Gran Premio del Jurado en Cannes el año pasado y triunfadora de los Premios César franceses de éste (entre otros: Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Actor Secundario, Mejor Guión, Mejor Montaje), ha ganado también el BAFTA por Mejor Película de lengua no inglesa y está nominada, para el Óscar a Mejor película en lengua extranjera. La solución, este fin de semana.
Grados de separación. Parece que la ceremonia de los Óscar se este año se presenta agitada por distintos motivos. Por suerte la prensa española a veces no se limita a hacerse eco de las marcas de los vestidos y cuenta otras historias. Fuera hay también mucho movimiento: desde pronósticos hasta polémicas. No viene mal que nos recuerden que todo es un gran negocio.
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