El Gran becerro de oro y la patata caliente
por Uno de la Muga

MARTES 2 DE MARZO DE 2010 A LAS 17:08 HORAS
Opinión > Política
 
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Francisco de Quevedo. Madrid 1580-1645

“Don Dinero

Madre, yo al oro me humillo, 
Él es mi amante y mi amado, 
Pues de puro enamorado 
Anda continuo amarillo. 
Que pues doblón o sencillo 
Hace todo cuanto quiero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero

…… … … … ”

 

Parece que es relativamente fácil establecer la relación entre la condena bíblica del trabajo y el nacimiento de los becerros de oro. Los humanos tienden a valorarse por su capacidad para comprar. La vida cotidiana asusta. Es preferible soñar con la potencialidad de la energía acumulada en los bancos. Acopio de ceros tras un guarismo cualquiera.

 

Mientras tanto, se lleva la vida arrastras, entre el ansia de lo que necesitan ganar y el temor de lo que pueden perder; sin capacidad para valorar y gozar con lo conseguido hasta la fecha.

 

La carencia de lo mínimo, embrutece. El instinto animal se despierta y salta a las calles el depredador que todos llevamos dentro. ¿Cuál es la línea para cada quien de lo mínimo? Mientras que unos se desquician por no poder dar de comer caviar a sus caniches, otros aguantan con dignidad, hasta que el rugido de las tripas y el llanto permanente de sus hijos, les despiertan los leones.

 

¿Será Diógenes el viejo maestro que necesitan nuestros tiempos?

 

Tiempos, desde el plan Marshall, adorando el becerro de oro en el sueño americano, y resulta que era mero atrezzo hollywoodiense, que flotando, flotando va traspasando fronteras y océanos. Del mismo sitio que salen los bucaneros y los carniceros más fanáticos de la Tierra. Y a la sombra de aquel inflado becerro de plástico dorado, nació nuestra gran patata.

 

Si algo positivo traen las crisis, es que nos obligan a parar;  porque por donde vamos, nos despeñamos, si seguimos. Podemos permanecer pataleando o ponernos a reflexionar.

Libres somos.

 

A pesar de todas las miserias, de todos los errores cometidos hasta hoy, creo en la capacidad de nuestra sociedad española para aportar soluciones eficaces. Considero un error despreciar toda la sabiduría acumulada en las mentes de todos los españoles, generación a generación, renunciar al cúmulo de conocimientos y dejarnos caer en el derrotismo social. Podemos soltar lastres. Quedarnos con lo esencial.

 

Lo esencial somos las personas. Y la actitud de las personas cuenta a la hora de levantarse de la cama para hacerse a uno mismo, hacer familia, hacer escuela, hacer vecindario, hacer ciudad, hacer comunidad, hacer España, hacer Europa, hacer mundo un poco más armónico, mientras el sol nos caliente a todos.

 

Todos hemos de asumir nuestras responsabilidades y arrimar el hombro para construir o sufrir estoicamente las consecuencias de revolcarnos en el estercolero.

 

Tal vez sea que el estallido del becerro aún nos mantiene deslumbrados. Si a eso, le sumamos lo que nos quema la cara, por el reventón de la gran patata…

 

Tras el fogonazo llegan los ruidos. Y tras los ruidos, la calma. Tiempo para meditar profundamente cada cual en su campo, con la mente en colectivo… … … y saldremos de ésta que nos está cayendo, cuando todos andábamos ebrios de cifras, en pleno disfrute de la juerga carnavalesca de la opulencia.

 

Uno de la muga


Comentarios
vic
domingo 7 de marzo de 2010 a las 21:15 horas
Me congratula poder leeros... simplemente gracias y diciros que siento que también la palabra y los comentarios en positivo hacen que nuestra persona se ensanche minimamente. Si la realidad está como está intentaré pensar en positivo. A mi, en muchos casos me funciona la filosofía del aporte creativo. El parrafito de pater chapeaux.... mucha salud para todos y buena disposición para crear...
pater
domingo 7 de marzo de 2010 a las 12:27 horas
Pierda cuidado Don Antonio M, no le quiero quebrado y sí en plenas facultades, por sí acaso hay que salir pies en polvorosa, por tanto no le sobrecargaré de labor. Y, por San Juan de Nepomuceno bendito, no nombre tan siquiera al Cardenal que ya me tiene bastante gato.
Amigo Uno fronterizo, colinas cercanas casi seguro, su post es muy acertado. Al igual que comenta Antonio M, también el de vic.
Los bienes terrenales han de estar al servicio de los hombres y mujeres no estos últimos ser esclavos con cencerros de lo inventado.
ANTONIO M.
domingo 7 de marzo de 2010 a las 11:06 horas
Mire Pater, el Sr. Naranjo ya le ha dejado caer un par de veces lo de su blog, yo espero que no lo tenga, más que nada porque se me amontonaría el trabajo, para mí es mejor participar un blog con muchos buenos comentarios, como es el caso.
Para ser de ciencias combina muy bien las letras.
Vamos a tener que hablar con Rouco para que en vez de Pater le vayan proponiendo para más altos menesteres.
Un saludo igualmente, además del anfitrión para Vic creo que su comentario es muy acertado.
uno de la muga
domingo 7 de marzo de 2010 a las 03:25 horas
pater:
Muy bueno. Un placer leerte. Tengo la impresión que vemos el mundo desde colinas muy próximas.
pater
domingo 7 de marzo de 2010 a las 00:52 horas
El cencerro de los borregos.

Es difícil para cualquier individuo mantener las banderas bien altas y ondeando desplegadas con una sonoridad cimbreante en los mástiles cuando los vientos que corren van a contracorriente del pensamiento de uno. Los vientos si son contrarios lo único que producen son el enroscamiento del elevado trapo alrededor del mástil dándole al palo un aspecto de rara, triste y desamparada cerilla sin prender que cual antena emite mal rollo vagando como alma en pena en el más absoluto de los desamparos en la vorágine social. De esta negatividad de cabezona cerilla aún siendo fundada y argumentada huye hasta el más cristiano. Prefiriendo los creyentes dejarse llevar por los cantos de sirena que desde las alturas bajan recogiendo a las grandes masas de personal a modo de alegre y ondulante banderín de enganche.

Como hacer creer a los obnubilados y cegados durante los melopeos años de la supuesta bonanza económica repletos de vientos que soplaban favorables atiborrados de aromas y fragancias edulcoradas que todo era un sueño pasajero y que las banderas pudieran venirse abajo algún día quizás no muy lejano. Apareciendo éstas lacias, al despertarnos una mañana, simulando vegetal sediento de humedad o arrolladas anárquicamente alrededor del madero produciendo la nefasta impresión de un aferramiento nervioso y compulsivo para no caer definitivamente al duro suelo.

Durante las fiestas con nuestros amigos nos toco algunos ejercitar el rol de ave de mal fario cuando intentábamos dejar entrever nuestra visión razonada de lo que considerábamos un efecto iluso para cazar incautas cigarras, actuando como los hazmerreir de las juergas. Algunos incluso subidos de tono alcohólico durante las charlas y vaciles acababan diciéndonos; lagarto..., lagarto... , para jolgorio de la concurrencia, mientras comenzaba el desfile procesional desglosado de humildad de cada cual con la enumeración de las nuevas adquisiciones inmobiliarias, automovilísticas y de todo tipo que cada uno había realizado. Todo en aquellos horas les parecía pequeño y rápidamente era susceptible de ser agrandado. De lagartos malagoreros nada, nosotros éramos las samaniegas hormigas de la fábula.

Los aires fuertes, calidos y olorosos, esos que nos arremolinaban nerviosamente la melena hacía adelante como por arte de virli virloque desaparecieron. Y fueron sustituidos por una suave y muerta brisa contraria, incapaz de mover el más liviano de los paños, aunque capaz de traer envuelta en su seno desde la más remota de las lejanías un rumor de sonidos huecos semejante al de los cencerros de los borregos.
uno de la muga
sábado 6 de marzo de 2010 a las 15:22 horas
amigo Vic:
Siempre es alentador saber que los escritos son útiles para alguien.
Considero que en este periódico cibernético somos varios los que gozamos de la espeleología espiritual. Hay plumas muy buenas con las que gozo y aprendo a pensar.
salud y armonía, amigo Vic.
vic
sábado 6 de marzo de 2010 a las 08:49 horas
Totalmente de acuerdo en que lo esencial es el ser humano. Somos cada uno de nosotros. Desde nuestro sentimientos y nuestros valores podemos intentar cambiarnos. La definición creativa y de crecimiento de la persona en nuestro trabajo. la autoreflexión y la humildad emocional al servicio de nuestros propios intereses de vida. De acuerdo en que nuestros valores como seres humanos tienen de coger importancia con respecto a los códigos establecidos a través del dinero. La untilización de los vienes materiales para nuestro vienestar y no que ellos nos utilicen constantemente a nosotros... un abrazo, amigo de la muga. Escribes con una profundidad poco común... salud.
uno de la muga
viernes 5 de marzo de 2010 a las 15:16 horas
Amigo antonio:
comparto tu opinión.
... y hasta callar al hablador. Don dinero, peregrino a los infiernos de la gran depredación, acompañado de políticos y banqueros. Es lo que hay. Lo sé. Precisamente por eso, nos encontramos con la situación actual de crisis.
las crisis son épocas de evoluciones para superarlas. Si no hay evolución en las sociedades, entonces, estallan las revoluciones para mayor ganancia de pescadores sin escrúpulos.
ANTONIO M.
viernes 5 de marzo de 2010 a las 13:12 horas
La pena amigo de la Muga es que seguramente la salida de este asunto irá en la misma dirección de donde venimos, ojalá me equivoque, pero esto es una pausa para que algunos consigan lo que vamos a perder muchos.
El dinero seguirá haciendo correr al cojo y al mudo le hará hablar.
En cualquier caso, sí, hay que empujar en lo que se pueda, tal vez todos juntos poco a poco y cada uno en su papel ...
Un saludo.
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