Hoy en 'Corto pero intenso', el cortometraje de Roger Villarroya, Espectadores.
Roger Villarroya deslumbró con su anterior trabajo Capicúa, mostrando una sensibilidad exquisita en el análisis del comportamiento humano. Ahora presenta el documental Espectadores, que se ha rodado en el pueblo de Puente Piedra en Perú y en el que relata la obscena realidad que viven sus habitantes.
La primera secuencia muestra a los espectadores de un cine en los instantes previos a la proyección. El director los sitúa frente a una pantalla en la que podrán visionar la realidad de un pequeño municipio peruano. El público asistirá como testigo a la exhibición de una obra que mantiene una mirada honesta y plena de realismo.
Villarroya pone su cámara al servicio de la colectividad, dejando testimonio de los deseos y frustraciones de unas personas cuya máxima es la de conseguir la igualdad de los seres humanos y que no reniegan en absoluto de sus orígenes.
Por la óptica de Roger desfilan los habitantes de este siniestro territorio. Resuenan ante nosotros sus categóricas expresiones: “me gusta este lugar por las personas” y, sobre todo, “quiero vivir como una persona”.
Y es que el relato de este documento fílmico nos recuerda a una obra cumbre de nuestro cine, Las Hurdes-Tierra sin pan del maestro Buñuel; han pasado muchos años pero la miseria sigue siendo protagonista en numerosos rincones de nuestro planeta.
Villarroya no hace demagogia, su cámara no manipula, deja fluir los hechos tal y como suceden. No hay música preciosista que apoye las imágenes. La banda sonora son las voces de estos héroes que luchan cada día por llegar al siguiente. Tan solo al final de la cinta, la hermosura musical de Pablo Laspra acompaña la luz que aflora en cada uno de los individuos que caminan por un terruño que está marcado por la muerte.
Escuchamos emocionados testimonios como el de la madre que justifica su deseo de vivir por “el hijo que me hace despertarme cada día”. O sueños infantiles, como el de ese niño que confiesa “siempre soñé con tener una bicicleta” que nos trae a la memoria aquel otro de Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica.
Observamos, igualmente, la irrupción de un camión que publicita una cerveza que “avala el cuerpazo”, curiosa ironía para aquéllos que apenas tienen algo comestible que llevarse a la boca.
Espectadores deja en nuestra retina múltiples imágenes que se cuestionan la sociedad en la que vivimos. Su mirada es cine urgente y necesario que acoge el grito desgarrado de un pueblo que consigue despertar nuestras conciencias, transmitiendo de manera muy clara el mensaje de unos parias que claman por no caer en el olvido, por sentirse, nada más y nada menos, como personas. Gran documental.