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El 9 de noviembre es una fecha grabada a fuego en la memoria histórica de los alemanes. Tal día como hoy, en 1918, Alemania dejaba de ser un imperio y se convertía en república con democracia parlamentaria. Otro 9 de noviembre, pero de 1938, se decretó el progrom, la caza de los judíos por parte del gobierno nazi, que concluyó con el terrorífico holocausto. Y hace 20 años caía el muro que desde 1961 separó a la Alemania de la economía planificada y del control militar soviético; de la Alemania occidental y capitalista. Tres acontecimientos que han marcado la trayectoria de ese país y también su condición de locomotora política y económica de Europa. Alemania es hoy una potencia mundial y los acontecimientos que celebra el 9-N no sólo son motivo de conmemoración por parte de sus ciudadanos; también apelan a la reflexión de todos los europeos y de la humanidad al completo. La historia ha querido que en ese país se haya concentrado lo mejor y lo peor de lo que es capaz la sociedad humana; artistas de la talla de Beethoven, científicos como Einstein, pensadores como Kant o políticos como Willy Brandt; pero también personajes crepusculares como Bismarck o Honecker o canallescos como Hitler. La grandeza y la ruindad, en fin, han convivido en Alemania como en ningún otro rincón del mundo. Hoy es un día para recordarlo y para quedarnos con su majestuosa capacidad de superación. |