¿Indignada? Naturalmente, porque en este sistema corrupto hasta límites infinitos,
corre peligro mi derecho inalienable a la individualidad de mi ser. Presencio con
estupor y desencanto cómo los mismos que se publicitan declarando como bien supremo el Estado del Bienestar Social, manipulan y dividen en guetos a la misma sociedad que dicen proteger enriqueciéndose a su costa y anulando cualquier principio de libertad individual.
Confunden a la sociedad con su buenismo, la transforman en indigentes que permutan derechos por limosna , manejan a su conveniencia el sistema judicial, roban al contribuyente desvergonzadamente con el salvoconducto de todo aquel aforado políticamente a quien no se le puede juzgar.
impuestos imposibles para su continuidad y creación de empleo, mientras con dinero
público subvencionan a los especuladores (incluida la banca) que se enriquece y a
los sindicatos de corte franquista comprados, con mi dinero, para que los derechos
del verdadero trabajador (incluido el pequeño y mediano empresario) les importen un
pimiento mientras sus arcas sigan llenándose.
Por el Estado del Bienestar se sacan de la manga la Ley de Violencia de Género de la que viven muchas especies carroñeras, terminando con la familia eliminando cualquier vestigio de lo que constituye la base de cualquier sociedad humana, la protección del menor. Para que no quede ningún resquicio por el que se escape cualquier víctima de su taimado y cruel plan, se crean colegios tutelados en los que se encierra a los menores que declaran en desamparo.
Estos menores tienen familia y en muchos casos, demasiados, se les aparta de ellas in previo aviso. Desde el colegio al que asisten se les rapta sin comunicar el destino al que son llevados. Con mi dinero, no menciono el de nadie, se financian ONG cuyo resultado y función no está claro, artistas (los de la ceja) que viven como grandes Indianos que marcharon a hacer fortuna fuera de nuestras fronteras, con la salvedad de que éstos tienen el triunfo y el condumio asegurado a costa de su financiación con mi dinero.
Vivimos en el Estado corrupto que potencia la solidaridad del ser humano encauzándola a través del voluntariado y sus oficinas desde las que se gesta la mano de obra gratis con un curso financiado, con mi dinero, que acredita como voluntario en cuarenta y ocho horas.
En un fin de semana cuatro vendedores de feria justifican un plus en sus honorarios como formadores de los buenos sentimientos. Te endosan un diploma, financiado con mi dinero, que acredita tus buenos sentimientos solidarios para demostrar donde y como ellos te digan.
La infancia actual, es el futuro y este se presenta muy negro, los principios han sido secuestrados y la libertad confundida con el libertinaje del que dan ejemplo nuestras clases dirigentes apoyados en especímenes que aunque no sepan quien es el inventor de la penicilina, suben la audiencia televisiva.
“Mamá, cuando sea mayor quiero ser como la Esteban”, nos dirán nuestros hijos y tendremos que aleccionarlos para que se inventen cualquier amoralidad de la que vivan toda su vida sin necesidad de cambiar el discurso.
Confieso que mi indignación está llegando al extremo de añorar el paraíso de las cabras y como ellas, vivir en el monte donde la Constitución que me declara como igual, no sea necesaria para que mis principios no sean pisoteados por leyes que anulen sus artículos. Porque eso es lo que sucede, cualquier ley que transgreda, aunque base su necesidad en la protección de cualquier ciudadano, los artículos de la Constitución, anula mi derecho a ser considerada ciudadana de primera y recurrir a Justicia para que lo defienda.
El tan cacareado feminismo vigente, resta la fuerza moral que como persona de sexo femenino, he enarbolado para ser libre en igualdad con el hombre al que nunca he considerado como enemigo generalizando.
Es cierto que individualmente muchos hombres víctimas del estado machista conchabado con la iglesia que relegó a la mujer como paridora sin cerebro, han hecho necesaria una generación de mujeres con un par, que tuviesen el doble trabajo de preparase para ser dueñas de su vida conquistando derechos y asumiendo responsabilidades a la par que seguíamos asumiendo la obligación de madres al modo convencional.
No voy a negar la necesidad evidente de terminar con la violencia ejercida sobre las víctimas que aún siguen muriendo a manos de homo sapiens sin evolucionar, pero este reconocimiento no me exime de ignorar que la evolución social por los cauces vigentes, ha creado mal-tratadoras de profesión que como políticos aforados, tienen salvoconducto social y legal para llevar al hombre hasta la categoría de semental, fagocitándole después de la inseminación como Mantis Religiosa.
La vagina monocorde sustituida por espermatozoides fecundantes laborando para la abeja reina como zánganos del panal con ese único motivo de existencia. El conocimiento contribuye a la libertad, permite decidir y corregir las equivocaciones, en eso consiste la madurez del ser humano y de la sociedad, nadie nacemos con la sabiduría necesaria para caminar con la propia verdad como bandera, sin embargo nacer en una sociedad en la que la conciencia esté institucionalizada, priva al ser humano de esa misma condición rebajándonos a la condición de ovejas listas para inseminar, ordeñar y esquilar.
Cuando la productividad que damos no es rentable, nuestro fin es la caldereta que el pastor hace invitando a sus amigos a compartir la carne. Los últimos discursos de campaña electoralista, protagonizados por los señores González y Guerra demuestran la categoría de ganado lanar a la que han reducido a la sociedad, nada tan vergonzoso como que estos dos elementos, cuyo periodo de gobierno ostenta el récord de políticos juzgados y condenados, salgan a la palestra voceando para enfervorecer a los asistentes, la necesidad de su socialismo como única salvación para no caer en manos de la
derechona.
Siguen necesitando la división de la sociedad en buenos y malos, patrones explotadores y trabajadores explotados, hombres asesinos y mujeres víctimas, juventud libertina, niños necesitados (como sucedió en la Unión Soviética o en las Juventudes Hitlerianas) de la educación del Estado gracias a la asignatura de "Educación para la Ciudadanía" de la que de paso se enriquecen las editoriales productoras de estos panfletos, subvencionadas con mi dinero.
No me duele pagar impuestos, cualquier sociedad progresista asume que gracias a ellos se llega al estado del bienestar, me indigna que los míos enriquezcan a quienes se proclaman sin mi permiso, en defensores de mis derechos mientras dejan a los más débiles sin esperanza de vida digna como los pensionistas, ancianos, niños, jóvenes sin futuro y padres sin la seguridad de poder educar a sus hijos en la libertad de la disciplina familiar dictada bajo las normas de convivencia.
Padres que se preguntarán si en este estado del bienestar, sus hijos varones no llevan el estigma de maltratadores o sus hijas aumentarán la lista de víctimas a las que la ley de Violencia de Género sigue dejando sin protección para justificar la necesidad de su vigencia.
En este país, las víctimas siguen siendo números contables a los que se recurre como justificación de subvenciones a las cuevas de Alí Babá en las que nuestra casta política acumula sus tesoros a la par que teje y extiende la tela de araña en la que aprisiona a la sociedad como alimento.
Es demencial que las víctimas de los asesinos de eta, lo pongo con minúsculas porque me da la gana, estén desde tiempos de la UCD, con su derecho a justicia y reconocimiento relegado mientras sus mismos asesinos tienen derecho democrático y acceso a la financiación, con mi dinero, como formación política.
Demencial que D. Alfredo se atribuya el mérito de la tregua, porque es una tregua con fines electoralistas, y el resto de la ciudadanía continuemos sin saber la verdad del caso Faisán. La verdad sobre aquellos fondos reservados de tiempos del señor González o del hermano de Guerra, por poner un ejemplo.
En el país de los ciegos el tuerto es el rey, la obscuridad de cloaca ponzoñosa en la que se desenvuelven nuestros políticos nos dejan en la ceguera necesaria de los santos inocentes, para que cualquier Pepiño de turno siga ostentando poder mientras en el Supremo se investiga su posible corrupción, con mi dinero.
La ley de Memoria Histórica no ha devuelto la dignidad a las familias de los desaparecidos en la triste guerra fratricida en la que el pueblo español estuvo sumergido, en ambos bandos desaparecieron víctimas que no estaban en la lucha por propia voluntad y sí por ubicación geográfica, pero ha conseguido fragmentar a la sociedad en aquellas dos Españas sin posibilidad de avance con la mochila del rencor
a cuestas.
Sigo creyendo que la formación es indispensable para conquistar la libertad y que el populismo de la casta política es el arma que esgrimen nuestros dirigentes para evitar el acceso al conocimiento de lo que es un derecho reconocido en la Constitución.
La caridad se practica individualmente, es un valor individual, no se puede esgrimir como razón de Estado. La ciudadanía tiene derechos y obligaciones, entre ellas la responsabilidad de conocer hacia donde camina su futuro y el de sus descendientes. La limosna es un acto personal y ningún estado, por mucho que se publicite como de bienestar tiene derecho a institucionalizar la caridad con cargo a los derechos.
Me declaro indignada, conservando y defendiendo el derecho a estarlo individualmente al tiempo que me solidarizo voluntariamente con la indignación de todos aquellos que reclaman derechos, dentro de la legalidad y las normas de convivencia.
Indignada por el retroceso en la madurez social, permitimos que el futuro de nuestros menores sea el mismo redil de ganado lanar en el que hemos dejado que nos acorralen creyendo que los mismos que lo hacen son los que nos van a proteger del lobo.
El miedo a enfrentarnos a nuestras responsabilidades nos convierte en víctimas que se lamentan asumiendo que nuestro destino es el que corruptos investidos del poder demócrata que les hemos otorgado, decidan por nosotros.
¿Indignada? Mucho, cada día más porque quiero sentirme viva, saber que aún soy capaz de manifestar y actuar individualmente defendiendo mi derecho a serlo resistiéndome a formar parte de los muertos vivientes en los que nos quieren transformar.
Indignada porque mi dinero permita enriquecerse a unos mientras los más frágiles siguen siendo carne de cañón, indignada porque si seguimos así algún día vendrán también a por los que aún gritamos nuestra indignación.
miércoles 23 de noviembre de 2011 a las 15:25 horas
Es curioso que se refiera Vd. a la España que lleva la mochila del rencor a cuestas, porque su retrógrado artículo es un inmejorable ejemplo de aquello que denuncia. Pocas veces he visto mayor ejercicio de maniqueísmo, manipulación, odio y desprecio como el que supuran sus purulentas palabras.
Eso sí, con muchas declaraciones grandilocuentes “a lo Juana de Arco”, aunque con tal vacuidad intelectual que la comparación más propia no sería con la Doncella de Orleans, sino con los incomprensibles parlamentos del gran Antonio Ozores. Ojo, a diferencia de los suyos, los de Ozores tenían gracia, no eran simplemente memeces vomitadas y teñidas de intransigencia.
Y, como le han dicho ya muchos lectores en sus comentarios, tiene Vd. un grave problema con la sintaxis.
Así que reflexione, señora, que es gratis, y deje de “obsequiarnos” con sus ladrillos infumables.
miércoles 23 de noviembre de 2011 a las 13:02 horas
Suscribo lo dicho por "Un indignado distinto".
Me limitaré a no volver a leerla por la hipócrita manipulación que destilan sus opiniones.
Ni Ana Botella sería capaz de emplear tantas veces, ni tan aviesamente, las palabras familia e infancia, para sus integristas intereses.
Su indignación contra la casta política es falsaria. En tanto que su indignación es sectaria. Atribuye prácticas corruptas sólo a unos cuando la corrupción política en los últimos 20 años a sido generalizada. Su ladrillo, es un alegato solo en contra de unos, de un azul rayano al negro. Tan sólo que ha quedado por decir No al Aborto, Si a la Vida y que se derogue la Ley del Divorcio. Aún así no es la indignación y sí la hiel, la intransigencia y la soberbia que tanto denota y supura su escrito la prueba más palpable de su fanatismo sectario. MADRILEÑA. Sra. Doña. Paula Ballesteros respetando a su persona a mi parece que ud, es una es una bomba de odio. Me gustaría decirla que se fuera con su indignación sectaria a otra parte peor olorosa pero como eso interferiría en el disfrute de sus derechos fundamentales e inalienables como persona, me limitaré al igual que con Federico Jiménez Losantos, a no volver a leerla nunca jamás. Un saludo y que tenga muy buenas tardes.
Suscribo lo que pones... en espacial lo de "eta en minúsculas" Eso sí, valorando muy positivamente todo el comentario. Sensato y real....
"Quo vadis Hispania...."?
Nos sobra Monarquía... Subvención a cualquier Clero y el Ejército. Vivo en un país sin él y francamente, no se le echa de menos...
Gracias, reitero, por tu comentario
Es cierto que la indignación crece, amigo y compañero en este medio, pero me temo que dicha indignación mal encauzada provea de motivos a quienes causan tal sentimiento.
Mientras tanto, seguiremos proclamando, aunque nos parezca que lo hacemos en el desierto, la verdad que nos duele. Saludos.
Amiga Paula:
Es un honor poder compartir indignación sensata con seres como tú. El rumrum crece. Esta sociedad tiene motor para abrir nuevos caminos hacia la justicia social más perfecta y global. Las autopistas actuales nos han conducido al borde del abismo.