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| Alakrana, truco o trato |
| por Antonio R. Naranjo |
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| LUNES 9 DE NOVIEMBRE DE 2009 A LAS 10:44 HORAS |
| Opinión > Política |
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Comencemos por el principio. Yo pagaría el rescate de los marineros del ‘Alakrana’ secuestrados en Somalia. Y liberaría a los dos salvajes retenidos en la Audiencia Nacional. E incluso, si fuera menester, les regalaría mi apreciada colección de discos de Van Morrison. Con mis respetos, y como simple metáfora de la disposición y las prioridades, habría que conceder hasta los calzoncillos de Moratinos, o los de Rajoy si aquí la unanimidad es salvífica, con tal de acabar con el cautiverio.
Y luego dimitiría, o haría dimitir por ese orden al responsable visible del acuerdo; al miembro de la judicatura que haya convenido someter la justicia a las arbitrariedades humanitarias y al incompetente, ministro o secretario de Estado o las dos cosas; que desde el primer secuestro en el año 2000 no hubiera adoptado las medidas de seguridad que ahora, al calor del drama, anuncia sin problemas.
Hay otra opción: juzgar cuando toque por turno a los dos terroristas y encerrarlos hasta que su clavícula se asemeje a la de un anciano; explicar que ceder a un chantaje sólo sirve para que haya muchos más; movilizar al Ejército y las fuerzas especiales para asaltar el barco y deponer a los secuestradores; recordar que la seguridad de la tripulación es ante todo responsabilidad de quienes la contratan y, finalmente, estar preparados para repatriar cadáveres y soportar la inevitable indignación de la opinión pública, capaz por cosas así de arrastrar por el lodo a un Gobierno.
Ésas son las opciones, y no hay más. O sí, que este Gobierno siempre riza el rizo para tratar de lograr el imposible: liberar a los secuestrados y que parezca un accidente. O se traga, o no se traga, y en ambos casos se asumen las consecuencias. Eso es lo que ha de hacer un presidente sensato que, por una vez, esté dispuesto a llevarse una bofetada y soportar personalmente una adversidad: su intento de pagar pero que no se note sólo sirve para prolongar innecesariamente el cautivero de cuarenta pobrecillos sin ganar a cambio nada más que tiempo para esquivar heridas propias.
Posdata. Llamar piratas a cuatro borrachos harapientos es un exceso del periodismo. La palabra siempre comporta imágenes, y éstas dulcifican la opinión sobre unos hechos. El pirateo remite a tesoros escondidos, holandeses errantes, galeones hundidos y mitos infantiles. Son otra cosa, aunque hoy se entreguen los títulos con facilidad: cualquiera con presencia en redes sociales es un activista; es periodista el primero que coge un micrófono para diseccionar el páncreas de un famoso, cutre pero indefenso; se llama cantante al chaval que le da bien al karaoke en televisión; o izquierda al que enseña un simple carné y repite obviedades sin exponerse a riesgo alguno. Para ser pirata no basta con sentirse Barbarroja. |
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| Comentarios |
| pater Arcaudio Tri Dente |
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| martes 10 de noviembre de 2009 a las 11:37 horas |
Estimado Sr Naranjo las extorsiones, chantajes o secuestros de clónicos es de lo que menos tienen, si se tuviese una varita mágica para resolverlos en un pis pas hace ya tiempo que los marineros estaban tomándose unas cervezas en cualquier puerto, no es el caso.
La cosa es necesaria que acabe bien. El tiempo del cautiverio siendo importante lo considero secundario, entiéndame bien, si el final es el deseado.
Chapuzas, errores innecesarios y todo tipo de inconvenientes en estos asuntos tan peliagudos se pueden cometer y haber cometido, son parte de los movimientos de la partida de ajedrez que se esta jugando, y con ellos si surgen, también hay que contar.
Y, permítame que le diga, que si la cosa viene torcida, igual la longitud del tiempo no ha venido tan mal para según que otras posibles soluciones alternativas al pago.
Se que me va a llamar grabadora, aún así me arriesgo; hermano Naranjo las cosas llevan su tiempo.
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| 40 días |
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| martes 10 de noviembre de 2009 a las 11:36 horas |
Visto/oído: 1) Otros secuestros similares se han resuelto en el plazo de 2-3 meses. Muy duro, pero al parecer es así.
2) Al parecer, en la actualidad hay 20 barcos secuestrados y cerca de 200 rehenes de diferentes países. Algunos llevan hasta nueve meses en esa situación. Parece, pues, que son piratas, aunque no sean muy cinematográficos.
3) Nadie puede creerse que vayan a liberar a los rehenes y al barco -el objeto de su pirático negocio- a cambio de nada. Decir que el gobierno pretende hacer creer..., es una suposición suya, en su línea.
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| Antonio R. Naranjo |
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| martes 10 de noviembre de 2009 a las 10:01 horas |
| No, no puedo afirmarlo. Y de veras que me encantaría estar equivocado y que la aparente chapuza no sea más que una parte necesaria de un atrezzo que esconde la perfecta y exitosa planificación de la liberación. Pero díganme, si al final pagan y liberan a los de la Audiencia, aunque sea aparentando que no lo hacen, ¿qué sentido tiene mantener el cautiverio por 40 días exponiendo a esta gente a tantos peligros? ¿No lo podían hacer más rápido? ¿O acaso alguien piensa que les van a convencer de soltarlos sin nada a cambio? |
| pater Juan Veintitres y medio |
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| lunes 9 de noviembre de 2009 a las 22:59 horas |
| La separación de poderes en nuestro Estado es un hecho, para nada se puede obviar. Si un Juez dijo que para acá, acá los trajeron. No obstante, querido hermano Naranjo los caminos del Señor son inescrutables, quizás fue necesaria la venida de los corsarios para encontrar la mejor solución. ¿Podría usted afirmar lo contrario Sr Naranjo? |
| Antonio R. Naranjo |
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| lunes 9 de noviembre de 2009 a las 22:53 horas |
| Ojalá tenga razón pater, pero no veo sutileza de cirujano alguna al traerse piratas a la Audiencia. Y espero que el único gili en esto sea yo, Lope. |
| pater Artemio Flor de Esgueva |
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| lunes 9 de noviembre de 2009 a las 22:47 horas |
Su desprendimiento musical de los discos del negro irlandés le honra Sr Naranjo. Pero no se trata de eso. Estos temas son ciertamente peliagudos y hay que andarse con pies de cañería. Vísteme despacio que tengo prisa.
La prioridad es la vida del personal a bordo, sí. Esto es evidente y sencillo, el como hacerlo, trayéndolos a casa sanos y salvos, es lo complicado. En estos casos lo que hay que tener es no poco aplomo. No caer en el histerismo que parece cundir a tutiplen, periodismo incluido. Esta taquicardia generalizada no se entiende muy bien, sólo en el caso de los familiares, ya que es su sangre la que ésta en peligro.
En estos casos lo que hace falta es precisión de cirujano para que todo, y viene como anillo al dedo, llegue a buen puerto.
Me cuesta creer Sr Naranjo que el Gobierno patrio en este caso ande midiendo milimétricamente rentabilidades o desgastes políticos, no lo veo. Cualquier gobierno independientemente del signo que fuere realizaría el máximo esfuerzo, cree servidor.
Dejemos hacer con tranquilidad a aquellos que entienden y tienen toda la información sobre el asunto, sin echar más troncos hispanos al fuego que en nada ayudan a la solución del damero.
Tiempo habrá para el acuchillamiento del “todolohacemal” Gobierno Zapatero.
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| Lope de Figueroa |
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| lunes 9 de noviembre de 2009 a las 21:43 horas |
¡Manda güevos!, ¡desprenderse de los discos de Van Morrison!
No hay, repito, insisto, no hay ninguna causa que justifique tamaña locura.
¿Está usted gili, o es que ha perdido el juicio?
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| Antonio R. Naranjo |
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| lunes 9 de noviembre de 2009 a las 17:10 horas |
| Si usa tanga, úsese también. Antonio, no son unos psicópatas: secuestran por dinero, y si cobran, liberan. Pero es peligroso aceptar chantajes. Mucho más aún no estar ni en misa ni repicando, o en misa y repicando. Lo que es inverosímil es que suelten a estos pobres sin nada a cambio: y eso es lo que el Gobierno parecer querer simular, aunque en el viaje se prolongue ya más de un mes el cuativerio. Saludos. |
| ANTONIO M. |
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| lunes 9 de noviembre de 2009 a las 16:30 horas |
Sr. Naranjo, si pagamos, entregamos sus discos, y siempre como una metáfora como ud. dice, entregamos los calzoncillos del Sr. Moratinos, del Sr. Rajoy, incluso el tanga de la Sra. Aguirre y luego no liberan a los secuestrados ¿entonces qué?.
Cualquier decisión es mala, de lo único que me alegro es de no ser yo quien debe tomarla.
Lástima que la gente en el País Vasco, no salga a la calle siempre con la misma unanimidad, decisión, y sin complejos ni miedo que ahora, claro que desde Alcalá es más fácil hablar.
Eso sí, opino que urge una reforma legal, en el sentido y dimensión que sean, que garantice a esos barcos llevar la máxima seguridad necesaria, del tipo que sea, para que no vuelva a ocurrir un secuestro como este. |
| santos |
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| lunes 9 de noviembre de 2009 a las 16:05 horas |
| ¡Que venga Sarkozy y lo arregle en dos patadas! |
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