
1.- El abandono definitivo del asesinato es una espléndida noticia, sin matices: nadie puede sostener lo contrario sin incurrir en un contrasentido peligroso.
2.- El comunicado de ETA es una ofensa previsible que indigna por su lenguaje y deja entornada una puerta inquietante: aunque se parecen bastante, no es exactamente igual prescindir de las armas para siempre que disolverse y entregarlas. ETA no ha dicho todo lo que debía decir y lo que ha dicho viene envuelto en esa retórica deleznable de quien se siente un noble soldado en una digna batalla aunque sea un matarife.
3.- Sin Zapatero ni ETA sobre la mesa, urge un reciclaje en algunas trincheras mediáticas acostumbradas a inducir sus propias profecías para demostrar que eran ciertas.
4.- Con ETA rendida y a un mes de las Elecciones, Rubalcaba y el PSOE van a tener que cuidar mucho su tentación de amortizar electoralmente algo que es una alegría pero no un éxito, por falta de detalles y de consecuencias, y que de serlo es de todos y de nadie.
5.- Los discursos del presidente, de su posible sucesor en el PP y del probable jefe de la oposición a partir del 20-N sugieren un estimulante consenso previo de mínimos: nadie sacó los pies del tiesto, todos parecían enterados de lo que iba a ocurrir y todos antepusieron lo positivo del anuncio a la gestión política, judicial y legal de 51 años de terrorismo.
6.-En la misma medida en que Rubalcaba ha insistido en las últimas fechas sobre el inminente cese definitivo de la violencia, es razonable pensar que ETA sabe cuáles serán las compensaciones: su despedida es una derrota, solemnizada artificialmente con una Conferencia patética y un último comunicado dantesco para salvar los muebles con la hinchada propia, pero tiene algún valor negociador en cualquier momento y en especial cerca de unas Elecciones.
7.- Sólo puede haber una contrapartida tolerable para no avalar la teoría de que, en lugar de una rendición, ETA ha logrado una victoria: dejar que su apéndice político se presente a las Generales. Si ése es el caso, la banda terrorista ha matado a 900 personas para lograr lo que tenía a su disposición desde la aprobación de la Constitución: en España se puede defender cualquier idea, y lograr que se convierta en ley, desde 1978. Incluida la independencia.
8.- Es dudoso que ETA se conforme con algo que obviamente ya conocía; pero es evidente que esos mínimos le son indispensables, lo cual demuestra lo acertado de expulsarle de las instituciones y lo oportuno de aplicar el Estado de Derecho siempre y sin excepción.
9.- En esto último radica la clave de las próximas fechas: dejar de matar no puede ser premiado, los delitos no prescriben y, a diferencia de Irlanda, en Euskadi se ha permitido el desarrollo de las ideas abertzales en las instituciones desde el primer momento.
10.- Más allá de volver al Congreso, el Parlamento Vasco y los Ayuntamientos; el mundo etarra no puede esperar mucho más. Ni siquiera con los presos a corto plazo: nadie entendería que los encarcelados por delitos de sangre tuvieran beneficios penitenciarios de ningún tipo; y los que pudieran concederse al resto -razonables en tregua, mucho más ahora-, conllevan un requisito previo innegociable: pedir perdón a las víctimas.
11.- Si a ETA le ha derrotado el Estado de Derecho, como han dicho Zapatero y Rajoy al unísono, el Estado de Derecho ha de tramitar su complejo epílogo: nada que humille a las víctimas, avale expectativas políticas antidemocráticas y anule el peso de la ley. El líder del PP ya ha sugerido que ése será el camino, el presidente lo ha pasado por alto de momento y su relevo en el PSOE no parece dispuesto a concesiones.
12.- Siempre ha habido, pero ahora más que nunca, una deuda con las víctimas: la restitución de su dignidad debe estar en el primer punto del guión de los próximos meses. En los últimos años, y en especial a partir del nombramiento de Peces Barba como Alto Comisionado, han dejado de ser un valor compartido para ser tratadas como una especie de molestos invitados a una fiesta ajena.
13.- Los representantes de las víctimas no son exactamente las propias víctimas: su martirio les da mil derechos imperecederos, pero entre ellos no figura dirigir la política de Interior de su país.
14.- Si ETA ha perdido, debe notarse en todo lo que se haga en adelante: como no hay nada que agradecer a los pistoleros, no puede haber tampoco nada que deje de hacerse para preservar la ley, mimar la memoria y, sobre todo, criminalizar a los criminales para que su locura no se dignifique de algún modo y pueda volver a rebrotar en generaciones venideras de gudaris. |