Marcoule y la amenaza (nuclear) fantasma
por Ismael Labrador

LUNES 12 DE SEPTIEMBRE DE 2011 A LAS 19:10 HORAS
Opinión > Ciencia
 
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Lunes 12 de septiembre de 2011. 17:30 horas. Entras en Google, tecleas “nuclear Francia” en el buscador de noticias y aparecen más de 1.200 resultados. El accidente industrial -que en los portales de algunos medios se calificaba como accidente nuclear- del centro de Marcoule captó la atención de los principales medios de comunicación. Lo que en realidad sucedió es que poco antes de las 12 de la mañana había explotado uno de los hornos utilizados para fundir materiales de baja y muy baja actividad del complejo de investigación que hay cerca de Nimes. La causa fue un incendio. Las consecuencias, un trabajador muerto y cuatro heridos. Con estos datos sobre el escenario, no eran pocos los internautas que convertían el suceso en trending topic mundial en la red Twitter. Las noticias que ilustraban el relato de los hechos en los portales españoles también recibían cientos de comentarios. La mayoría de ellos hacía alusión a la amenaza de la energía nuclear, la necesidad de cerrar todas las centrales atómicas y apostar por las renovables y clichés similares, con argumentos que poco tienen que ver con la realidad.

 

Mismo día a la misma hora. Entras en Google y tecleas “oleoducto Kenia” en el buscador de noticias. Sólo figuran 7 entradas. Accedes directamente a los portales de los principales medios informativos españoles y no hay una sola referencia en portada a la explosión de un oleoducto en Nairobi que cercenó más de cien vidas. Sobre las noticias (en su mayoría teletipos de agencias), ni hay tantos comentarios ni, por supuesto, tan alarmistas. Nadie se pregunta si este hecho prueba que, a la larga, la industria energética basada en el petróleo terminará siendo una amenaza para la humanidad. Y eso a pesar de que los accidentes industriales relacionados con los combustibles fósiles no dejan de sucederse, con vertidos en el Golfo de México y el Mar del Norte (por citar dos casos recientes), o petroleros que vierten toneladas de crudo a los océanos año tras año.

 

Hoy día, vivir cerca de una central nuclear, o de un complejo de investigación -como el de Marcoule-, es más seguro que hacerlo cerca de una refinería, una central térmica basada en la combustión de petróleo y carbón o un oleoducto. Ésa es la realidad. En cambio, el prejuicio establecido es otro. Lo nuclear genera rechazo y alarma y la idea generalizada es que hay que cerrar todas las centrales nucleares y apostar por las fuentes renovables. El accidente de Marcule es el último ejemplo. Y, además, es falso que la electricidad que producen las centrales nucleares pueda sustituirse por energías renovables. Ya se ha visto en Alemania, donde el populismo de Angela Merkel ha llevado a la locomotora de Europa a importar electricidad. ¿Y de dónde procede esa electricidad? Pues de centrales térmicas de ciclo combinado que necesitan gas, carbón y petróleo para funcionar, emitiendo a la atmósfera toneladas de CO2 y otras sustancias.

 

Puede que una pequeña instalación eólica, combinada con placas solares, sea capaz de satisfacer en gran medida la demanda energética de un hogar medio. Pero resulta ineficiente cuando de lo que se trata es de suministrar energía a un país industrializado. Por no hablar del impacto medioambiental que ocasionan los parques eólicos, destrozando ecosistemas enteros. La conclusión de todo esto es que seguimos inmersos en un mar de prejuicios que eleva un incendio en un horno a la categoría de amenaza nuclear y, en cambio, relega la explosión de un oleoducto con más de cien muertos a un simple accidente internacional.


Comentarios
el autor del blog
miércoles 21 de septiembre de 2011 a las 17:02 horas
A quienes critican el último párrafo de este post, les recomiendo encarecidamente la lectura de esta noticia y, si comprenden el idioma inglés, el estudio original: http://www.publico.es/ciencias/397435/los-parques-eolicos-matan-mas-aves-de-lo-calculado
el autor del blog
sábado 17 de septiembre de 2011 a las 13:21 horas
A un consejo: agradezco la ternura.
un consejo
sábado 17 de septiembre de 2011 a las 02:30 horas
Ismael: parece que sabes de todo y no sabes de nada. Inspiras ternura por lo "ingenuo" que eres en el tratamiento que haces de los temas que eliges.

Aprende del dire, que el sí que tiene madera-cultura y dotes para la pluma.
el autor del blog
martes 13 de septiembre de 2011 a las 18:39 horas
A Martín Santroro: Lo de los parques eólicos que menciono en mi último párrafo no es una opinión, como afirma usted. Pruebe a vivir cerca de uno y observará el ruido que producen y el impacto que generan entre las aves de la zona. Por no hablar de las toneladas de hormigón que hacen falta para levantarlos, o de las infraestructuras y cableado que requieren. En serio, hoy por hoy no son una solución real, aunque no por ello hay que de dejar de investigar en la materia.

A Maria: Sí, soy un defensor de la energía nuclear. Creo que actualmente no podemos prescindir de ella. Y esto tampoco es una opinión. Si apagáramos todas las centrales nucleares del mundo, no nos quedaría más remedio que compensar esa falta energética con más centrales de ciclo combinado que queman carbón y petróleo, y eso sí que es un peligro medioambiental. Respeto a quien está en contra del uso de la energía atómica, aunque no entiendo por qué cada vez que sale el término nuclear la mayoría de la gente lo asocia a peligro inminente. También en serio: hay demasiada publicidad negativa y prejuiciosa contra la energía nuclear (que por otra parte también se utiliza con fines médicos).

Dejo un enlace que resume muy bien lo sucedido en Marcoule: http://cienciasycosas.blogspot.com/2011/09/la-malvada-medicina-nuclear.html
Mariana
lunes 12 de septiembre de 2011 a las 20:48 horas
Puff!! Aquí un defensor de la energía atómica... Que tristeza! Así va el mundo...
martin santroro
lunes 12 de septiembre de 2011 a las 20:01 horas
Los habitantes de 100 km a la redonda de Fukuyima podrían presentar algúna duda en relación a la seguridad de las plantas nucleares.
Si hablamos de prejuicios las opiniones que se vierten en este artículo son prejuiciosas también (lo del parque eólico por ej.)
Y para terminar con esto del nuclear limpio y seguro: la cantidad de material útil para poner en marcha una central nuclear basta solo para los próximos 20 años. El costo de construcción de una central nuclear oscila los 4 mil millones de euros y solo podrá operar 10 años porque para contruirla se necesitan 10 años. Quién gana con todo esto? La gente no creo.
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