Por fin es viernes, María y Juan están juntos. Los dos han tenido una semana intensa y hay varias cosas que les preocupan en sus respectivos trabajos. Juan propone ver una película, pero María interrumpe cada dos por tres para contarle a Juan lo que le ha pasado durante la semana. No se lo puede quitar de la cabeza. Juan termina enfadándose con ella: “Pero, ¿no habíamos dicho que íbamos a ver una peli?”.
Los neurólogos hace varios años que descubrieron que los cerebros masculino y femenino son diferentes, diferentes para empezar porque están constituidos por células masculinas (con par XY) o femeninas (XX) y también porque trabajan de manera distinta. Esto era algo de lo que ya teníamos evidencia los sexólogos. El caso de María y Juan es un ejemplo de la diferente gestión de las vivencias.
Imaginemos el cerebro como un mueble que guarda objetos. Este mueble puede ser de cajones o de estanterías. Si los vemos por fuera no son muy diferentes: de madera y no se ve lo que hay en el interior hasta que abren. Estos muebles tienen unas peculiares características. El de cajones sigue esta regla: no se puede abrir más que un cajón a la vez, no se puede mezclar el contenido de los cajones. El de estanterías sigue esta otra: cuando se abren las puertas, todo lo que hay dentro queda expuesto.
En el caso de María y Juan, María gestiona sus vivencias en el mueble de estanterías. Después de la mala semana que ha tenido, no puede evitar pensar en ello y la única manera que encuentra para descargar esa tensión es contarle a otra persona con todos los detalles qué ha pasado, cómo se ha sentido... Juan gestiona sus vivencias con un mueble de cajones. Lo que tiene que ver con el trabajo, está en un cajón, lo que tiene que ver con el ocio, está en otro. Para él, ver una película le obliga a cerrar el cajón del trabajo al abrir el del ocio y de este modo puede desconectar de la situación que le está causando preocupación o nerviosismo.
Sigamos con nuestros personajes: Finalmente Juan accede a escuchar a María. Cada vez que María le describe una situación problemática, él busca posibles soluciones y la interrumpe para contárselas. María se enfada porque no le escucha. Luego María le pide que él le cuente lo que le preocupa y Juan se niega. “No entiendo porqué no me lo quieres contar, ¿no confías en mí?”, le pregunta María.
Lo que vemos es que la reacción de ambos frente al comportamiento del otro es también diferente. María no necesita buscar soluciones, al menos no en este momento. Lo que necesita es hablar porque es su manera de descargar tensión. Por otro lado, Juan no quiera hablar de lo que le ha pasado durante la semana porque eso le hace pensar de nuevo en los problemas que conlleva y que sabe que no puede resolver hasta el lunes.
La gestión de las vivencias en un “mueble de cajones” es típicamente masculino, es decir que se da de manera mayoritaria entre los hombres. Esto no significa que no haya mujeres que gestionen así sus vivencias, pero no es lo más frecuente. La gestión de las vivencias en un mueble con estanterías es típicamente femenino, es decir que mayoritariamente se presenta en chicas, lo que no excluye que haya chicos con este comportamiento.
Como en el caso de la comunicación directa o indirecta, la persona que gestiona las vivencias de uno y otro modo presupone que el resto lo hacen del mismo modo que ella, de ahí que se den situaciones de desencuentro como en el caso de María y Juan. Tanto el uno como la otra se comportan de la manera que lo hacen porque es su forma de gestionar las vivencias. María no interrumpe la película para fastidiar a Juan, sino porque no lo puede evitar. Juan no quiere contar a María lo que le ha pasado durante la semana porque no confíe en ella, sino porque le resulta desagradable y estresante abrir “el cajón” mental donde lo guarda.
La pareja es un escenario privilegiado a la hora de comunicarse, de producir sinergias, de amarse, de dar y recibir apoyo, pero también se puede convertir en un escenario minado y por el que resulta difícil transitar. Darse cuenta de que el otro no es como nosotros, es el primer paso para poder comprenderlo o ser tolerantes con su forma peculiar de gestión emocional, de vivencias, etc…
Arancha Gómez
Sexorum
Equipo Actividades Externas Incisex |