Canción popular
Yo tengo un moco
Lo saco poco a poco
Lo redondeo, lo miro con deseo.
Yo me lo como
Y como sabe a poco,
Volvemos, volvemos, a empezar.
Segovia, Lugo, Vitoria-Gasteiz, Toledo… podríamos seguir enumerando ciudades europeas hasta llenar el folio, todas ellas con restos de murallas, reflejo de los sistemas de seguridad de diferentes épocas, para proteger bienes y vidas.
El ejército que descubriera el punto vulnerable de la muralla asediada, se hacía con el botín que contuviera. Eran luchas crueles de sangre, hambre y heces, amenazando la salud de atacados y atacantes.
Son otros tiempos. Ya no son imprescindibles los ejércitos para el saqueo. Ya no hay que romper muros con arietes o a cabezazos. Con debilitar la ética de ciudadanos y gobernantes es suficiente. Como cantaba LOBO LOBATE al cándido cordero… ante la necesitatem no hay pecatem.
El paraíso europeo es succionado desde el sur, por los mercados. Sus economías son atacadas sin cuartel desde dentro y desde fuera. Mientras, la parte fría de Europa, aspira que esta grieta en la muralla se cierre sola. O la tapen los pueblos acosados, con todo el moco que se han tirado.
Con paraísos fiscales, todo se compra y se vende. Hay quienes piensan que la dignidad humana no aporta beneficios suficientes a sus cuentas ocultas. El sufrimiento, la angustia por las expectativas truncadas, es una parte del juego que arroja dividendos.
Es la selva. Para que el león viva, tiene que morir la cebra. Si además la gran tormenta aumenta el volumen, velocidad y turbulencias de las aguas, mientras la manada atraviesa la vaguada, es más que probable que los cielos se cubran con el planeo de buitres salibantes al aroma de los cadáveres.
Europa es débil. Sus autoridades morales son flojas y lentas. Los nobles ciudadanos, entre hipocresías, nos hemos descubierto como parias de la tierra. Eso duele. Duele sobrevivir como cualquier mortal del globo.
Los políticos han de ser la solución en el gobierno de nuestras sociedades. Tienen la responsabilidad de poner coto a los pillajes especulativos. Tienen la obligación de representar al pueblo y proteger sus intereses compatibles.
Los políticos no son el problema social.
El problema es su manera ombliguista de hacer política.
Han de reciclarse a marchas forzadas, si aspiran a ser tan respetados como merecieren.
El reto está en las calles…
… … … en los grandes retos se demuestran las valías de los profesionales.
Uno de la muga.
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