Sí, hoy se termina este rally de partidos entre los dos mejores equipos españoles, -y dicen-, del mundo. Bueno, pues a diferencia de los tres anteriores artículos previos, esta vez, aunque continúo con el mismo titular, -visto lo visto-, incorporo las interrogaciones porque, en efecto, no creo que vaya a ser el Mejor de la Historia como no lo han sido las tres extraordinarias decepciones que nos han regalado madridistas y culés, más allá del resultado victorioso para uno u otro.
La imagen de ambos clubes, equipos, entrenadores y jugadores se ha debilitado desde el pasado día 16 de abril, que fue cuando se perpetró el primer bochorno. Desde ese fatídico sábado, las cosas no han hecho sino ir a peor, sin duda, en lo deportivo –salvo el oasis de la primera parte de la Final de Copa-, y a terriblemente desagradable, antideportivo y antitodo fuera del terreno de juego. El espectáculo ha sido terriblemente pobre y muy violento, y no se ha hablado casi nada de fútbol, porque ha habido muy poco fútbol.
Este Real Madrid de Mourinho se queja de terminar con expulsados, cuando tal vez todo se podría solucionar, si su juego se basara en la grandísima calidad de sus jugadores, y no en la capacidad de dar patadas rebasando el reglamento. Por cierto, muchos no se saben el reglamento. Basta con tener intención de dar para que sea falta, y por lo tanto, tarjeta amarilla o roja, según la intensidad. Así que algunos que van de “mamporreros tododefensores” que, primero, aprendan las reglas, y después dejen de incendiar gratuitamente los ánimos (lo digo por mis colegas, que vaya papelón que está realizando. Lamentable).
El ataque de ira y cólera del todavía entrenador del Real Madrid en la sala de prensa quedará en los anales, de lo que no hay que hacer, como también ocurrirá con sus habituales expulsiones. A Bernd Schuster una frase como la que dijo Mou, tirando cualquier posibilidad de remontada, le costó el puesto. El portugués –que ha recibido toque desde las alturas-, en cambio, sigue arrastrando al Mejor Club del Siglo XX a un terreno pantanoso que mancha su camiseta blanca, y limita la calidad de sus futbolistas.
El F. C. Barcelona no queda mucho más guapo en esta foto. Sobre el césped es mejor que el rival. Y mucho mejor, si el rival no sale a jugar como ha ocurrido en dos de los tres partidos disputados. Pero en los despachos, aparecen igual de feos y cutres. Las denuncias ante la UEFA, no por estar justificadas, te dan pedigrí, ni mucho menos, sobre todo, cuando el organismo actúa de oficio y es innecesaria esa redundancia. Las exageraciones de sus jugadores y, por encima de todo, el impresentable comportamiento de Busquets con sus insultos racistas al “graciosín” y, a veces, malintencionado Marcelo (¿dónde estaba en los dos goles del otro día?), convierten a los blaugranas en un modelo a tener en cuenta pero para no repetirlo jamás.
Hasta Guardiola, puro “seny” y caballerosidad, en algún momento ha sucumbido al “Pan y Circo” que le ha propuesto Mourinho que parece increíble que asuma, a pesar de su ego, con tanta naturalidad la inferioridad de los suyos. Increíble.
Me gustaría soñar despierto con vosotros, lo que debería ser ESTA FIESTA DEL FÚTBOL MUNDIAL. Me gustaría disfrutar con un Real Madrid ambicioso y jugón que tocara la pelota, corriera al contragolpe, rascara con nobleza en defensa, y que elevara el fútbol a la justa calidad de sus magníficos jugadores.
Me gustaría ver cómo se comporta el Barça de Guardiola ante un equipo tan fuerte como el blanco que le quisiera hurtar su mejor arma: el balón. Que en el Camp Nou de césped corto, regado, vertiginoso, con cien mil corazones palpitando por cada centímetro, por cada balón, unos y otros, devolvieran con su infinita destreza el precio de las entradas para ricos que habrán debido pagar. Sí, que fuera todo un espectáculo digno de admirar en el mundo entero, en el que ganaría uno, pero no perdería nadie, porque la imagen que se proyectase estuviera a la altura de la pasión que les acompaña.
Ese es mi deseo. Ya veis, un poco “naif”, casi iluso, pero dejadme que conserve la ilusión de que se repita la HISTORIA con mayúsculas de estos dos espléndidos clubes, y no la de nuevo cuño, que les está manchando la reputación a ellos, en todo el mundo, y lo que es peor al fútbol español. Del Bosque tiene trabajo, ¡mucho!, menos mal que tiene a Iker y Xavi Hernández para que le ayuden.
EGC. 3.mayo.2011
P.D. Aitor Karanka es una gran persona. No me gusta el papel que le está reservando su jefe, para que hable en su nombre. El segundo entrenador del Real Madrid que tiene 3 Copas de Europa con la camiseta blanca, y que siempre ha ofrecido, -dentro y fuera de los terrenos de juego-, una actitud impecable no se merece que le hagan decir cosas que no le pegan, y que estoy seguro, no siente. |