ANTONIO CAMPUZANO
Poco más de tres años y la historia cambia al ritmo del vértigo. En diciembre de 2007, el líder libio Gadafi vino con su jaima a Madrid. Nunca se fió de la aluminosis, pero parece que sí lo hizo en aquel entonces del presidente Zapatero. Y cayó rotundamente en la confianza en él depositada por María la Coneja, adalid de la pureza flamenca del Sacromonte granadino y que le estallara en la cara una bulería al beduino de moda. “Qué cara de gitano tienes", dicen que le argumentó la flamenca al invitado a la noche madrileña.
Completamente de acuerdo que la noche confunde, pero lo de La Coneja fue un caso de ser humano abducido por el magnetismo del bótox, causante de la transformación del libio desde émulo de Burt Lancaster a sparring malo de boxeador malo. Gadafi ejerce la metamorfosis con gran magisterio y encarga túnicas y tafetanes de un enorme cromatismo y eso en España motiva y produce seguimientos en masa. Lo del flamenco también tiene su tirón. Philip Blom, en Años de vértigo (Ed. Anagrama), dice que el personaje Arsenio Lupin, el Sherlock Holmes francés, fue disfrazado de torero en cierta ocasión y todo el mundo tan contento.
El mismo autor dice de Kant que llama al tiempo y al espacio “categorías de percepción". Es decir, que las cosas cambian dependiendo de una y otra categoría. Sobre La Coneja se celebró un aquelarre festivo y muy divertido entre Pedro Talaván, Arturo Cercas y otro amigo en los aperitivos de una cena, probablemente la última, de Navidad organizada por la empresa de este periódico, de eso hace ya años, cuando los manteles estaban hermanados con el periodismo.
No otra cosa hace la historia en España con otras naturalezas. Por ejemplo, el CDS, siglas gloriosas en un tiempo, Centro Democrático y Social para los amigos, que no tiene rubor alguno en tirar de la memoria de Adolfo Suárez todos los días del año, sin que nadie reconozca en ese grupúsculo testimonial a nadie que tuviera que ver con el político de Cebreros. Este CDS irreconocible que ha apadrinado en sus filas a una persona declarada traidora a sus compromisos políticos hace uatro años y que ha ejercido sus desmanes y atropellos morales en el aún así reconocible pueblo de Villalbilla. Esa persona prototipo del transfuguismo responde al parecer a las iniciales E.R.G. |