Expolio de los tesoros artísticos de la Humanidad
por Silvia Enrique

LUNES 28 DE FEBRERO DE 2011 A LAS 11:10 HORAS
Opinión > Cultura
 
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El Museo Egipcio del Cairo ha reabierto sus puertas tras casi un mes de disturbios. El pasado 28 de enero, unos desaprensivos aprovecharon el caos reinante para colarse en el Museo y apropiarse de ocho valiosas antigüedades egipcias, además de dañar otras 70. Afortunadamente cuatro de las piezas robadas ya han sido recuperadas, entre ellas se encuentra la más importante de las sustraídas: una escultura del faraón Akenatón de más de 3.300 años de antigüedad.

 

 

 

No es la primera vez que sucede algo así y desafortunadamente, no será la última. En todas las épocas y lugares ha habido rebeliones, guerras y enfrentamientos y siempre han existido personas que han sacado partido de estas situaciones para apropiarse de los bienes artísticos que estuvieran a su alcance.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial millones de piezas y objetos artísticos procedentes en su mayoría de familias judías pasaron a manos de los dirigentes nazis. Además, la afición de Hitler por el arte se materializó en el expolio de museos como el Louvre o el Ermitage. Se dice que su objetivo era fundar una inmensa galería en Linz donde exponer todas las obras y colmar así sus delirios de grandeza.

 


Foto:museo delLouvre

 

Pero Hitler no fue el único expoliador que se aprovechó de la guerra para llevar a cabo sus planes. Tras la rendición, los ejércitos aliados no se quedaron atrás, principalmente el soviético, y se dedicaron a robar y dispersar todo ese legado artístico, de valor incalculable.

 

Afganistán ocupaba en la antigüedad una posición estratégica entre las rutas comerciales que unían Occidente con Oriente. Gracias a ello y pese a ser una gran desconocida para el gran público, la cultura afgana posee un legado histórico extraordinario.

 

Desde 1979, después de décadas de inestabilidad política y de persecución cultural por parte de los talibanes, el 70% de las obras de arte del Museo Nacional de Kabul han desaparecido o han sido eliminadas.

 

Los soviéticos primero y los talibanes después fueron esquilmando y destrozando la herencia artística del país. El máximo exponente de la irracional escalada destructiva de los talibanes fue la demolición de las milenarias estatuas de los Budas del valle de Bamiyan, que el mundo entero pudo observar, sobrecogido, por televisión.

 

En 2003 en plena invasión americana de Iraq, el Museo Nacional de Antigüedades de Bagdad fue asaltado y se calcula que cerca del 80% de sus piezas fueron robadas o destruidas. Objetos de Mesopotamia, Persia, Grecia o la antigua Roma desaparecieron sin dejar rastro.

 

Foto: Zzztriple2000

 

Con el tiempo se ha demostrado que este no fue un torpe robo como el de Egipto; en este caso se trataba de un saqueo muy bien planificado, con claros objetivos y con mucho dinero en juego. Según el diario Los Angeles Times, meses antes del asalto, algunos coleccionistas estadounidenses ya sabían que, en breve, entraría en el mercado un importante número de piezas iraquíes.

 

Pocos meses más tarde, todavía en 2003, las autoridades norteamericanas anunciaron que aproximadamente 40.000 manuscritos y 700 objetos pertenecientes al Museo Nacional de Iraq en Bagdad habían sido recuperados en territorio estadounidense gracias a la colaboración entre los agentes de aduana y expertos del museo de Iraq. Desde entonces y hasta la reapertura del museo en 2009, más de 6.000 piezas han sido recobradas, procedentes de países como EE.UU., Jordania, Siria, Perú, Italia, Suecia e irónicamente, Egipto.

 

La relación entre expolio e inestabilidad política es antigua e interminable. Siempre ha habido personas que no han tenido escrúpulos para aprovecharse de los momentos conflictivos y privar al pueblo de su patrimonio artístico.

 

Sin embargo, también ha habido siempre personas dispuestas a defenderlo, incluso en las peores situaciones. Personas convencidas de que el Arte es nuestra herencia para el futuro y de que no nos pertenece, que solamente somos sus depositarios y los encargados de que se conserve y de que pueda ser admirado por todos y no solo por unos pocos privilegiados.

 

El ejemplo más reciente es la cadena humana que de manera espontánea, formaron ciudadanos anónimos de Egipto en torno al Museo del Cairo para evitar que los saqueos se repitieran, conscientes de que lo que estaban protegiendo no era simplemente un museo, sino de que se trataba de su orgulloso pasado y su esperanzador futuro.


Comentarios
Grant
jueves 3 de marzo de 2011 a las 09:45 horas
No hay que moverse de España, ni q2ue haya guerras, En este pais, hubo quién vendió monasterios casi enteros: Ovila Sacramenia.. son buenos ejemplos de venta a los ojos de todos, No nos echemos las manos a la cabeza
Eva
miércoles 2 de marzo de 2011 a las 17:11 horas
Parece mentira !!! Gastamos los recursos de la naturaleza, devastamos y saqueamos las reliquias, damos de patadas a toda nuestra historia, … y encima nos creemos superiores a los animales y a nuestros antepasados. Algo no estamos haciendo bien.
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