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| El derrumbe |
| por Antonio R. Naranjo |
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| DOMINGO 23 DE ENERO DE 2011 A LAS 18:56 HORAS |
| Opinión > Política |
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Hace sólo unos meses se excomulgaba, con peculiares fatwas laicas, a todo aquel que al divisar el precipicio económico, no se pudiera resistir a advertirlo. En ese viaje había jinetes del Apocalipsis, pescadores en río revuelto, ludópatas del escarnio y ventajistas incapaces de contener el orgasmo provocado por el desastre instalado en La Moncloa: no era tanto lo que decían cuanto cómo lo decían.
Pero también hubo, hay y habrá gente de bien, o de mal pero en todo caso sincera, que simplemente analizaba los datos y llegaba a una conclusión sobre el barco sin importarle demasiado el futuro o la sustitución del capitán: quizá los primeros, con su tono grueso y su sonrisa sardónica de cocodrilo suelto en una granja de ñus, instaron al presidente a sustituir la cabeza por la ingle como herramienta de gestión. O tal vez al señor Zapatero le vino fenómeno esa barra brava del periodismo y la política para ahondar en una política irresponsable y sectaria imposible de mantenerse en un entorno de sentido común.
Importan menos, a estas alturas, las causas que los efectos: todo lo que se creía eterno -pensiones, subsidios, servicios públicos, salario, casa y comida- parece hoy mortal; y cada anuncio o promesa ha quedado sepultada por la maza de la realidad.
El reverso de aquel cántico es tenebroso: pensiones congeladas, epidemia de paro, jubilación pospuesta, telarañas en las arcas públicas, cierre en masa de empresas, supresión de subsidios de supervivencia, reformas laborales y una miríada de reformitas que, gusten o no, son casi tan inevitables como ver caer el sol bajo la lógica de la luna.
Tres datos recientes atestiguan el hundimiento: el primer ERE en un ayuntamiento de la Comunidad de Madrid, la confesada ruina de la Generalitat y el desajuste entre cotizantes y pensionistas. Es la foto del exceso económico secular en la Administración, esa barra libre inmensa para Nerones con carné político o sindical en la boca; de la incompetencia profesional de los gestores, incapaces de sostener una tienda de pipas pero agarrados a la nómina institucional desde la más tierna infancia no cotizante y del abuso moral al utilizar sus prebendas legales para preferir congelar la nómina a una vieja que quitarse un puestecillo al hermano de sangre o casta.

Sólo hay una cosa que coincide entre la historia de esta maravillosa película y al situación actual: a veces los dirigentes políticos (no hace falta insistir, espero, pero por si acaso: con las salvedades obvias entre un genocida y un presidente equivocado sin más) tienden a hundir su país con tal de no marcharse
Pero también es la foto de la esperanza. Por obligación, sin devoción, a regañadientes y por razones estrictamente testiculares; el 2011 va a tener que ser el año del sastre: por vez primera, en lugar de hacerse un traje a medida; la Administración va a tener que hacérselo a la medida de los recursos reales existentes.
Se va a acabar, en fin, la era de la miríada de televisiones públicas de oro y hez; de las universidades vacías y descerebradas que han tirado 30 años de inversión sin incentivar un modelo productivo nuevo y un tejido intelectual competente; de los convenios colectivos a la carta de cada institución y chiringo al margen del decoro, la existencias y las obligaciones con el entorno; de las ofertas públicas de empleo apañadas y amañadas que han multiplicado por cinco la costosa plantilla estatal y por diez la ineficaz burocracia; de la tupida red de empresas y organismos pseudopúblicos quintuplicados, opacos e inútiles destinados a dar plaza al forofo o al cuñado; y de la transformación del privilegio en derecho consolidado para esa casta insaciable que componen los sindicatos de la Administración y los políticos que la dirigen.
De hasta qué punto la política se ha resistido a imponerse un ápice de sensatez da cuenta el orden en los ajustes: primero todos los demás, y luego, tal vez, un poco nosotros. Pero de hasta qué extremo no va a poder demorar su adelgazamiento da cuenta también el alud de derrumbamientos que comenzamos a vivir en directo.
Ni el recurso a leyes de benévola apariencia pero fondo y letra orwelliano –caso de la de Igualdad o la del Tabaco- va a conseguir despistar al personal en esta ocasión, cansado ya de que le vendan la velocidad de la ideología como el tocino del trabajo que no tiene: en dos meses alguno no podrá ni pagar la nómina, y en ese momento el castillo de naipes que se ha levantado sobre tantos riñones incautos empezará a caerse sin remisión.
Voilà! |
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| Comentarios |
| ANTONIO M. |
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| martes 25 de enero de 2011 a las 10:39 horas |
Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.
Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.
Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.
José Agustín Goytisolo.
Ya le decía yo por ahí al Sr. Naranjo que lo mismo entonces le entran ganas de currar hasta los 67.
Lástima no hayan comenzado esa política de austeridad y de saneamiento en las adjudicaciones a dedo en los muchos sitios que pueden los que van a llegar (entiéndase PP), en esto va a haber pocos cambios.
La falta de trabajo para algunos supone últimamente un aumento del mismo para otros y menos tiempo para el rato del cigarro o el café, (ni fumo ni tengo máquina de café a mano), eso sí el sueldo se lo queda el que despide, evidentemente, y encima hay que tocar madera.
Un saludo. |
| pater |
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| lunes 24 de enero de 2011 a las 12:24 horas |
Milagros para que os quiero.
No sé a cuento de qué tanta y tanta desesperanza, desasosiego y mala sangre en el conjunto de la población. ¡¡ Señores!! Átense los machos, que no cunda el pánico, en realidad, el final del negro túnel económico, político y social pieltoreño se encuentra muy próximo más de lo que algunos malagoreros y bienintencionados plumillas pudieran imaginarse y hacernos creer mediante sus habituales artes de la patraña y el engaño.
Me explico escuetamente. Al final de la primavera comenzará el cataclismo que se convertirá en la ecatombe redentora, esa que nuestro amado país tanto necesita, llegará a dios gracias, con el hundimiento del pecaminoso PSOE en las próximas elecciones municipales que se celebraran días antes del mes de con flores a María. No sólo ya don Juan Pablo II será milagrero moderno, también mayo vendrá milagroso con su terremoto político, su agua bendita aclarará y limpiará de impurezas el panorama político actual. Amen. Tal estropicio tendrá como catódica consecuencia la anticipación de Elecciones Generales, que, a groso modo, no se debiera alargar su pronta celebración más allá de los primeros días del tiempo de los impúdicos árboles nudistas. Por supuestísimamente, que serán ganadas por goleada tipo culé o manita por el PP de ¡¡Ehpaña!!, ¡¡Ehpaña!!, ¡¡ Ehpaña!!, ahí es ná. En las sedes peperas ya han comenzado los cursillos sobre la mejora de ondeamiento masivo de banderitas, banderas y banderazas rojigualdas. Y, asina guisando, a la tercera aquel Rajoy mediocre, que no sirve ni para disimular su querencia por los inmovilistas tentetiesos, se encumbrará como primer mandatario de nuestro reino. Ya está, punto pelota. Se acabaron todas las preocupaciones. Muerto el can Zapatero se acabo nuestra sarna.
Cuatro meses, y digo bien, cuatro meses ni un día más ni uno menos, después del advenimiento de los populares al poder, o sea por estas mismas fechas aproximadamente del año que viene: se acabará de manera definitiva el desempleo, o sea, currará to cristo yeah, yeah..., las pensiones subirán a la troposfera, la edad de jubilación volverá a su originario sitio, seguirá en cuarenta y ocho años máximo para los quebraos del sector bancario, a ETA y su veneno la habrán dado mucho por culo de manera verificable, las Diputaciones Provinciales desaparecerán por arte de magia, María Dolores de Cospedal se conformará sin regañadientear con un único y escaso sueldo, Camps se apuntará voluntario a un curso de”Haztelo tu mismo en casa” sobre Patronaje, Corte y Confección, Bartolo hará propósito de enmienda, y en un apartado que le cederá gustosamente El Diario de Alcalá, mostrará a sus convecinos sus trucos de economía doméstica sobre como conseguir llegar a fin de mes ganando la mitad de su sueldo actual, los Planes Generales de Ordenación Urbana en todos los ayuntamientos se harán como dios manda de una puñetera vez. No habrá más abortos, ni más separaciones y divorcios, no más matrimonios de maricas y tortis en ésta Ehpaña suya, ésta Piel de Toro nuestra, etc, etc, etc, muchos etcs....
Por no alargarme mucho Piel de Toro, en fin, flotará como corcho puesto de aceite hasta las trancas sobre las demás terrícolas naciones del globo. Una vez defenestrado el inútil Zapatero volverá Ehpaña a ser una potencia mundial y ocupará el sitio que dios en la Tierra nos tenía reservado a nosotros sus doloridos y sufridos hijos, siempre dignos de bienaventuranza,. “Los últimos serán los primeros” ya lo dijo algún iluminao en algún viejo o nuevo Testamento. Todo volverá a ser como fue antes, durante el fructífero reinado de las políticas de Agap y sus secuaces, la felicidad recorrerá por decalitros las mesas de las terrazas de nuestras calles y plazas. A modo de declaración de intenciones después de nuestra resurrección y elevación: “Juramos por dios y por la madre que lo parió, que ningún otro inútil perro nos ladrará y volverá a levantar de nuestro sitio” Lapidaría frase ésta pensada y dicha con enorme carga dramática, como aquella otra de marras pronunciada por una famélica Vivian Leigh en aquel longevo y venteado film .
No sería así ya La Comunidad de Madrid esa pequeña isla aislada País de las Maravillas con su pizpireta Alicia como nos recuerdan a diario en cada telemadrileño panfleto. Toda nuestra querida Piel de Toro con sus diecisiete regiones volverían a ser maravillosas again.
En fin.....dios, a pesar de ser de su equipo, no lo quiera. Y el tiempo atmosférico tampoco ....
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