|
Todo el mundo sabe quiénes son y qué valía tienen Ignacio González y Rodrigo Rato. ¿Pero alguien conoce a Luis de Guindos salvo los muy iniciados? Y, sin embargo, es el favorito de Rajoy y Zapatero para suceder a un viejo amigo de Aznar en la presidencia de Cajamadrid. ¿Cuáles son sus méritos?
De Guindos fue secretario de Estado con Aznar, en el mismo Gobierno del que Rajoy formaba parte: éste es el hilo de Ariadna del que ha tirado el presidente del PP para mojarse en una historia que nunca había sabido afrontar: el relevo de Blesa, el cazador cazado, al frente de la poderosa entidad financiera.
Para Rajoy, De Guindos ha sido un cerebro en la sombra, un asesor económico en la retaguardia que desde su sólida formación académica y empresarial le ha dado combustible para sus debates mientras otros dirigentes del PP, como Cristóbal Montoro, se dedicaban al cuerpo a cuerpo.
Ahí empieza y termina su currículo, jalonado de aventuras brillantes como articulista o ejecutivo de Price Waterhouse pero carente de todo anclaje político madrileño. Y eso es lo que le gusta a Zapatero, consciente de que lo máximo que puede sacar en la Caja es que no la encabece un peso pesado como González o Rato: de ahí su respaldo a la propuesta de Rajoy, que ha logrado soliviantar a la vez al PP y al PSOE madrileño.
Ahora es difícil hacer pronósticos de quién arrimará la sardina a su ascua, pero algo hay muy claro: Esperanza Aguirre no perderá esta batalla, ergo el elegido deberá contar con su visto bueno directo. Es más, según fuentes populares, el Gobierno de Madrid está dispuesto al consenso a partir de sus propias necesidades: dejará incorporarse a Génova y Ferraz, pero en ningún caso les permitirá usurpar unas competencias autonómicas.
En otras palabras, si no hay posibilidad de acuerdo, Aguirre tirará por el camino de en medio y nombrará a su mano derecha: un gesto de poder y un desafío del que es consciente pero no le amedrenta. |