Pues, fundamentalmente, por cuestiones políticas y económicas, ¡para qué andar con paños calientes! España ha mostrado tanto en las dos candidaturas de Madrid Olímpico (2012 y 2016) como en la candidatura Ibérica para el Mundial 2018, una sobresaliente infraestructura de instalaciones deportivas, plazas hoteleras, medios de transporte, apoyo político, e incluso, en el caso de Madrid, emoción popular, pero, desafortunadamente, no se “ha jugado a lo que se juega en ese tipo de partidos”.
Los miembros del COI, como los de la FIFA están –me temo-a otra cosa. Ambos organismos tienen apariencia de “deportivos”, y “democráticos” –para troncharse de la risa-, pero sólo apariencia. La realidad, es otra bien distinta.
Resulta chocante que cuando nuestro deporte se encuentra en el mejor momento de su historia, por prestigio y por resultados, nos hemos topado con tres decepciones muy grandes, cuando de ser elegidos como organizadores se trata…
Tengo por buena aquella teoría que nos ubica lejos de la concesión de esos grandes acontecimientos por la deficitaria imagen exterior de nuestra política, y por supuesto, por las dificultades económicas por las que atravesamos que, fuera, -creo- tienen mucho más claro que aquí dentro. Eso por no citar la fama que tenemos de “laxitud” en la lucha contra el dopaje que, por otra parte, considero injusta, pero que ha ganado peso internacionalmente.
Ahí es dónde, -estoy convencido-, hemos perdido el fuelle necesario para triunfar con el encargo como ciudad o país organizador.
La verdad, tampoco he sufrido mucho. Con Madrid 2012, si me llevé una fuerte desilusión, pero con Madrid 2016, no. Me sonaba a empecinamiento de “erre que erre” del Alcalde de Madrid, en su indisimulada megalomanía. Y con lo del Mundial, y la candidatura Ibérica, pues os tengo que confesar que, apenas, me he enterado.
El otro día reflexionaba viendo la alegría de la gente en Rusia y Qatar, y miraba a mi alrededor y, claro, entendía porque se lo habían dado a ellos, y no a nosotros. Aquí, en España, como en Portugal la población no estaba muy pendiente, la verdad. “Ahora, estamos para ganarlo” decía Lissavetzky, y no para organizarlo, como antes, que era el único consuelo. Es cierto.
Desde la óptica española, este Mundial 2018 tiene una diferencia notable respecto a las candidaturas olímpicas, y es que no ha brillado, precisamente, por su política de comunicación. Si me apuráis, lo de Casillas y Cristiano, la noche del batacazo en Lisboa en un estadio sin casi público en las gradas, y poco más. No digo que no tuviera apoyo popular, ¡¡¡pero es que muchos ni se han enterado!!! Y también, seamos autocríticos, nuestra puesta en escena no ha sido la mejor posible, a diferencia de las otras ocasiones olímpicas.
Lo siento por los profesionales de la Real Federación Española de Fútbol, entre ellos, amigos míos como Jorge Pérez o Jorge Carretero, pero nos ha faltado “lobbying” y manejo político. Hemos sido muy “naif”, sinceramente. La FIFA tiene la coartada de su loable objetivo de expandir el fútbol por todo el mundo. Antes África; ahora, la antigua Europa del Este, o sea, su antigua capital, Rusia; y después, Qatar, y así, la fuerza del dinero tiene aspecto de “evangelización futbolística” sin fronteras.
Si, ya veis, política pura y dura. Bueno, algunos diréis, política, no, dinero, simplemente…. Y pregunto yo, ¿no es lo mismo? Política, sí. Yo la he vivido directamente, no con FIFA, pero si con la UEFA. En el año 1999, recibí una oferta, a través de un headhunter (“cazatalentos”) para ser Director de Comunicación de la UEFA. De repente, una mañana sonó mi teléfono móvil, y al otro lado, hablaba alguien en inglés pero con acento francés. Se presentó como el encargado de fichar a ese profesional para esa organización, y me pidió que me desplazara a Nyon (allí está la sede de la UEFA, y de allí era este “cazatalentos”) para mantener una reunión de trabajo. Al día siguiente de esta conversación, recibí los billetes de avión y dos días después tenía la reunión. Me hacía mucha ilusión, pero buscaban un perfil por completo político, y no de ejecutivo de la comunicación. Yo estaba muy bien en REEBOK, y la oferta no llegó por falta de interés de ellos y mío.
Moraleja: No puedo reprochar a la candidatura española la falta de perfil político, porque eso también me faltó a mí. La diferencia es que yo no llamé a la UEFA. Fueron ellos los que me llamaron a mí, y en cambio, si hemos sido nosotros los que hemos buscado la organización del Mundial 2018. El refranero español es sabio: “Allá dónde vayas, haz lo que vieras”, aunque honestamente, casi mejor no, intuyendo algunas componendas, ¿verdad?
EGC. 4.diciembre.2010.
P.D. Mourinho, perfecto caballero deportista: “Después de un cinco a cero no se llora”, decía el portugués en un gesto que le honra. Esa es la actitud deseable en el entrenador del club más importante del mundo. Ésa, y que su equipo ofrezca el nivel exigible ante los retos verdaderamente importantes, y no sólo en “los partidos de reparto” por muy buen nombre que tengan los actores venidos a menos como Ajax, Milan, etc… |