La bacteria que construía edificios sin cemento
por Ismael Labrador

VIERNES 3 DE DICIEMBRE DE 2010 A LAS 01:14 HORAS
Opinión > Ciencia
 
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Esta semana parece que el fútbol y la ciencia se hubieran dado la mano para tener a millones de personas en suspense. Porque mientras en Zúrich se resolvía qué país organizará los Mundiales de 2018 y 2022, desde la NASA se habían encargado de mantener en vilo a la comunidad científica. “Vamos a anunciar un descubrimiento revolucionario para la astrobiología”, decían. Y a partir de ahí, comenzaron las especulaciones: que si se había encontrado agua en líquida en Marte, que si en Titán se han localizado microorganismos vivos... Al final, ni una cosa ni otra. El descubrimiento que se ha realizado no está en ningún otro planeta, sino aquí al lado. Concretamente en el Lago Mono de California, uno de los ambientes más ácidos y corrosivos de la Tierra. Y es que precisamente por estas condiciones representa uno de los mejores laboratorios naturales para conocer si es posible que la vida se desarrolle y evolucione en otros mundos. Pero, ¿en qué consiste exactamente el descubrimiento? Pues básicamente en el hallazgo de una bacteria (pariente de la salmonela) que es capaz de vivir sin fósforo. ¿Y qué significa esto? Veámoslo a continuación:

 

La vida, tal como la conocemos en la Tierra, tiene su base en la química del carbono. Sin carbono, no hay vida. Eso es lo que nos ha enseñado nuestro planeta. ¿Sería posible que en otros lugares del universo la vida hubiera encontrado otro elemento químico sobre el que estructurar moléculas que se replicaran y dieran origen a un ser vivo? No lo sabemos con certeza, pero por lo que sí sabemos de química, y por lo que ésta nos ha enseñado en nuestro entorno, no parece que esta opción cuente con unas probabilidades muy elevadas. Tras la conferencia de prensa de la NASA, en algunos medios de comunicación digitales podrían leerse titulares confusos. “¿Vida extraterrestre? No, vida en arsénico”, titulaba la web de RTVE. ¿Significa eso que la NASA ha encontrado un tipo de vida que en lugar de estar basada en el carbono, se basa en el arsénico? En absoluto.

 

Las estructuras moleculares que forman la vida están compuestas de seis elementos: carbono, oxígeno, fósforo, azufre, hidrógeno y nitrógeno. La novedad está en que esta peculiar bacteria ha sido capaz de reemplazar uno de ellos, el fósforo, por otro que le pillaba más a mano en su hábitat del Lago Mono: el arsénico. ¿Y esto qué implicaciones tiene? Lo que viene a decirnos la pequeña bacteria es que la vida no es tan rígida como pensábamos, y que es capaz de adaptarse a los ladrillos que hay en su medio para construir sus cimientos. Esto abre la puerta a la posibilidad de que, en planetas y lunas donde las condiciones químicas parecen un tanto adversas para el desarrollo de la vida, quizás ésta se haya adaptado a vivir en ellas.

 

Un ejemplo que quizás ayude a esclarecer qué es lo que ha encontrado la NASA lo tenemos en el sector de la construcción. Imaginen un país donde las casas se construyen con ladrillos, madera, cemento, piedra y vidrio. En todos los pueblos y ciudades de ese país éstos son los elementos básicos e indispensables de sus edificaciones, por lo que la población entera piensa que, si existen otros países donde también hay pueblos y ciudades, las casas de sus habitantes deberán estar construidas con los mismos elementos. Pero de repente, alguien en ese país encuentra un pequeño poblado situado en una zona inhóspita y recóndita, donde sus gentes construyen casas con otros materiales. En este poblado escasea la madera, ya que no hay árboles cerca. Y tampoco hay cemento. Sin embargo, cuenta con grandes prados y extensas zonas de cultivo de cereales. Así que sus habitantes se las han ingeniado para hacer las estructuras de sus casas con una pasta elaborada a partir de las fibras vegetales. Quizás les habŕia sido más sencillo construir los edificios con madera y cemento, pero como no hay, han tirado con lo que la naturaleza les ha dejado a mano.

 

Pues eso es lo que la pequeña bacteria del Lago Mono ha hecho. La vida, en su caso, tenía dos opciones ante la ausencia de fósforo: o verse abocada a no progresar, dada la imposibilidad de estructurar sus cadenas con este elemento, o buscar si algo de lo que tenía a mano le servía para salir adelante. Y optó por lo segundo, demostrandonos con ello que las posibilidades de la evolución y la selección natural son mucho mayores de lo que habíamos pensado.


Comentarios
el autor del blog ijsmael@yahoo.es
viernes 3 de diciembre de 2010 a las 18:54 horas
Para quien quiera profundizar un poco más sobre el tema, en ElPaleoFreak acabo de leer una versión más didáctica y aclaratoria que la mía, que sin duda sirve para despejar dudas sobre el descubrimiento en cuestión: http://paleofreak.blogalia.com/historias/68348
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