No llegar a final de mes anestesia, aunque a menudo se nos olvida con el resto: miramos a la India, o a China, pidiendo que no contaminen con su frenética actividad industrial, después de treinta años de jolgorio nuestro y pobreza suya. Pero el caso es ése: un sofisticado policía gansea en el Faisán con ETA cacareándole una acción inminente y no pasa nada. O un aspirante a presidente del Gobierno tiene por tesorero a un tal Gürtel, sin papeles ni permisos, tirando migas de pan en el campo para poder volver a casa y abrir la caja B. Y tampoco pasa gran cosa.
El profesor Kao ha ganado el Premio Nobel de Física por descubrir una innovadora manera de transmitir luz por fibra óptica a larga distancia. Tal vez las bases del galardón circunscriben al ámbito científico lo que, en el político, está bien superado: irradiar destellos cegadores, de norte a sur y de este a oeste, forma parte de la rutina de los laboratorios de Génova y Ferraz, en los que el pobre Kao apenas pasaría de la categoría de chico de los cafés.
Hay más indicios de ese cloroformo social. En España se duplica el paro, el déficit y la deuda del resto de la Europa moderna, pero el presidente de los cuatro millones de parados es capaz de satanizar entre aplausos a todo aquel que, con la mejor intención incluso, le sugiera mirar a Francia o Alemania, a ver cómo gestionan su fisco, el funcionariado, la banca o el mercado de trabajo. Y el que tendría que torcerle la cabeza, para obligarle a mirar y cerrar un poco la boca, anda con tortícolis tras esconderse bajo la mesa, a su edad. El tal Zapatero es un desastre con buen pico; y el no menos tal Rajoy parece Romay metido en el Parlamento: está para hacer gracietas en Tele 5, pero las suelta o las calla en el Congreso creyéndose una estrella del baloncesto Boyle y Smith han ganado el mismo premio, en su caso por inventar la base de la tecnología digital que permite recoger imágenes sin imprimirlas antes en una película, como si estuvieran allí desde siempre, dispuestas también a proyectarse en el momento adecuado. Como el café está adjudicado, ellos se dedicarían al noble manejo de la fotocopiadora, que no hay descubrimiento que termine del todo con la artesanía. La anestesia, sin ir más lejos, se pone cada día manualmente desde la noche de los tiempos.
Posdata. Juan Van Halen se toma unas vacaciones. Es un periodista metido a político, un poeta que pelea por sus ideas y lo más parecido a Churchill que pasea su genialidad por estos lares patrios tan poco proclives a la finura intelectual. Creo que volverá pronto; pero creo sobre todo que hace falta que vuelva muy pronto. En general.
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