Viva el carril bici
por Antonio R. Naranjo

JUEVES 9 DE SEPTIEMBRE DE 2010 A LAS 14:26 HORAS
Opinión > Política
 
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El ser humano es así: anatemiza lo que no comprende, aunque sea imposible rechazarlo con la razón. El heliocentrismo de Galileo o la circulación pulmonar de Servet no son discutibles, pero fueron discutidas y reprendidas, con esa mezcla de brutalidad y temor que explica la propia historia del ser humano. El progreso se pensó primero, pero siempre se escribió con sangre después.

 

El mismo impulso de no pocas de las polémicas que se dirimen en nuestro presente: sindicatos que se movilizan contra el cáncer manejando la obviedad de que nadie lo quiere padecer, como si la cura dependiera de salmos en lugar de terapias, protegiendo de paso al mal médico que no lo vio para culpar a los propios enfermos, que también lo son los empresarios, a excepción de gloriosas

 

Y aquí, más cerca, sucede con el carril-bici, objeto de una persecución similar a la de los hombres de Iglesia con los del Renacimiento, incapaces de entender que la luna tenía montañas aunque el pobre astrónomo de Pisa lo demostrara con pruebas telescópicas en su obra iniciática Siderus Nuncius.

 

La campaña contra el proyecto que más y mejor ha retomado en los últimos años la apuesta por una ciudad razonable, humana, culta y sensata intenta convertir las evidentes taras de algunos tramos -subsanables en unos casos; inevitables en otros por la morfología de una ciudad que, abracadabra, existía ya de antes- en una enmienda a la totalidad que, de no ser respondida, provocará dos estragos.

 

El primero, la duda del Ayuntamiento y de los colectivos que lo han impulsado -especialmente el Foro del Henares y también este periódico desde su Fundación- sobre la conveniencia de rematar, proteger, cuidar y promover el uso y el cuidado de una formidable red que nos asemeja un poco con el ideal de ciudad europea en la que nada es perfecto pero nada se deja de hacer por los inconvenientes que genera el urbanismo y la demografía si con ello se humaniza un poco la vida cotidiana.

 

Y el segundo, más grave aún: atacar, frontalmente, una forma de entender la gestión urbana que, con el carril-bici por emblema, debe colocar al ciudadano en el epicentro de los desvelos públicos, de la gestión municipal y del gasto público.

 

 

 

 

 

 

 

Las dos imágenes son de Amsterdam. Nada es perfecto. En Pekín, por cierto,

es probable que aún tengan más dificultades para utilizar la bicicleta. Pero lo hacen

 

 

Agredir al carril-bici, transformando en categoría las excepciones que presenta, obviando la evidencia de que todo lo que empieza tiene defectos que han de ser reparados con pedagogía y afecto; arrambla de hecho contra la peatonalización; contra la subordinación del coche al ser humano; contra la incorporación del vecino a la gestión sentimental de su ciudad y, en definitiva, contra el progreso de una ciudad que tan a menudo tiene el enemigo en casa.

 

Lo que hay que pedirle al Ayuntamiento es que se crea y presuma de lo que ha hecho, y muy bien hecho; que movilice a la Policía en la protección del correcto uso del espacio, maltratado por la estupidez o la inanidad de tanto borrego incívico que desconoce el valor de una bicicleta porque desconoce también la jerarquía del ciudadano; que utilice al Parque de Servicios y a la formidable plantilla municipal para cuidarlo, arreglarlo, mantenerlo y señalizarlo convenientemente; que difunda su valor y promocione su uso en colegios, institutos y facultades; que incorpore a su espíritu, cuando el dinero lo permita, una planificación distina del transporte público y del uso del vehículo privado y que, en resumen, haga circular por el carril-bici real e imaginario una nueva forma de entender la cultura, los espacios verdes, la economía, el urbanismo, la participación y el empleo en la ciudad.

 

 

 

Algún día, cuando esos miles de estudiantes extranjeros a los que no sabe tratar ni mantener la Universidad y otros tantos miles de chavales complutenses vayan en bici a cualquier sitio, entre minibuses eléctricos, parques urbanos cuidados, un río integrado y por todo ello una ciudad con mayor y mejor actividad económica; habrá que mirar hacia atrás.

 

Y buscar a todos esos que miraron al dedo en lugar de a la luna y que, en lugar de entender la maravillosa dimensión educativa del carril-bici, amplificaron sus pocos defectos con crueldad mediocre para ganarse unos minutos de efímera gloria o un puñado de votos. Hay tanto reverendo Parris suelto, como en Las Brujas de Salem, tanto Calvino desatado; que conviene alzar un poco la voz y decirles, por si no lo saben, que la tierra es redonda y que una inmensa mayoría lo tenemos aunque no lo gritemos cada día.

 

Posdata. En la misma línea, hay quien se escandaliza de la ordenanza que prohíbe tender ropa a la vista de la calle. Por no hablar de razones obvias de estética, cuidado del entorno e higiene visual, ni siquiera tienen la coherencia de sumarse a la necesaria regulación con el mismo argumento: temer el evidente peligro que comporta la caída libre de ropa interior. Se conocen muchos casos de peatones atropellados por una braga, o calzón, en mal estado. Quizá alguno de los expertos que confunden carril-bici con ciclódromo pudiera aportar más datos científicos al respecto.


Comentarios
Javier Y.
jueves 30 de septiembre de 2010 a las 16:30 horas
Yo utilizo la bicicleta a diario para ir a trabajar y agradezco la construcción
de los carriles-bici. Intento usarlos todo lo que puedo (o me dejan), ya que en la calzada, los ciclistas somos muy vulnerables comparados con los vehículos a motor, por lo que estos carriles ofrecen cierta sensación de seguridad. Pero, hay zonas que están penosamente proyectadas.

Me da la impresión que no se ha consultado a expertos, o no se ha aprendido de experiencias previas de otras ciudades. En mi humilde opinión, más vale calidad que cantidad.

La bicicleta es un medio de transporte más, con sus ventajas e incovenientes, cada uno es libre de elegir el medio que más le conviene. Además, en el código de circulación existen normas específicas para las bicicletas y debería existir una mayor regulación si se quiere potenciar el uso de este medio ÚTIL, ya no solo ecológico y todas esas cosas.

Los carriles-bici no son autopistas para ir a toda mecha con la bici, hay que ser responsable, y ante todo, saber que lo primero: todos somos peatones. Pero es que la bici es un medio de transporte, y no se le puede enclaustrar a la misma zona por la que van los peatones. Si realmente se quiere segregar el tráfico ciclista por seguridad, por favor, hay que planificar mejor antes de gastarse el dinero. Posiblemente, la potenciación del uso de la bici en colegios y la regulación más estricta del tráfico en la ciudad, surtirían mayor efecto.

Ir sobre una bici requiere, entre otros:
- Educación vial del conductor/a.
- Amplitud y margen de maniobra acordes a las dimensiones de una bici.
- Visibilidad y distancias de seguridad respecto a obstáculos.
- Educación vial del resto de usuarios y regulación.

Si circulo por la calzada, les puedo asegurar que yo controlo los tres primeros factores. Y confio en el cuarto, si no, no saldría de casa. Pero es que.... en el cuarto confiamos todos, vayamos en bici, en coche, en autobús o en tren. Es decir, siempre puede haber un accidente, pero confiamos en nuestro buen hacer y el de los demás para que no nos pase, y aún así, ocurren accidentes.

Si circulo por carril-bici, en función del tramo dentro de nuestra ciudad, les puedo asegurar que los factores 2º y 3º no los controlo, me veo expuesto a un riesgo adicional por imposición de las limitaciones de la vía. Digo yo, a quién se le ha ocurrido la ingeniosa idea de hacer un carril bici pegado a los bancos de un paseo donde se sienta tranquilamente la gente. Pues eso es lo que hay en el Paseo Pastrana. Luego es que ocurren accidentes, por imprudencia, sí claro!! imprudencia del que diseño los carriles!!!.

Además, qué harían ustedes si les obligan a bajarse de su vehículo privado (pongáse por caso un coche) y empujarlo manualmente, para cruzar una calle, atravesar un paseo, o cruzar un puente. Hace poco sufrí en mis carnes la prohibición de circular por la calle mayor, por culpa de dos "accidentes bici-peatón", según me informó un agente de la policía. Y digo yo: "los camiones de reparto y vehículos privados que circulan por las mañanas, ¿no tienen peligro para peatones?". Al que cometa una imprudencia: sanción. Siempre pagan justos por pecadores. Repito, la bici es un medio de transporte y hay que respetarlo, como la norma que dice dejar distancia de seguridad de 1.5 metros respecto de una bicicleta.

En conclusión, es un primer paso y hay que agradecer el esfuerzo. Sin embargo es inevitable afirmar que muchos tramos de carril-bici son una chapuza y un peligro. Ah! y coincido en que también hay que gastarse dinero en el mantenimiento. Las calzadas suelen estar limpias, pero no ocurre lo mismo con los carriles bici.
Antonio.
domingo 19 de septiembre de 2010 a las 03:37 horas
Para los dos o tres comentaristas que interpretan este artículo en clave política, con la misma altura de miras con que juzgan el carril-bici. Antes de nada, un pequeño ruego: critiquen lo que quieran con la contundencia que estimen, pero no caigan en el brochazo personal o aquí sobran

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Sr. Naranjo, cuando menciono que no deja mas que translucir su adhesion al Bartolo y el P.P. esta mas que claro que haciendo mencion a su articulo dentro de estas paginas como editorialista. Nada en ello puede ser personal ya que nada conozco de usted, mas que su trabajo.

Si sus opiniones son personales, como deberian ser las criticas?

Pater, ayer me tire a la calzada en vez de seguir por el carril, es mucho menos complicado. Al menos sabes en que lugar estas.
ANTONIO M.
sábado 18 de septiembre de 2010 a las 12:52 horas
¡No me puedo creer lo que leo!
"No entiendo nada", debe ser que estoy perdiendo facultades (si es que tenía).
Vamos que no es obligatorio leer, etc., que si criticar personalizando...., no sé si es que no leemos el mismo blog.
Siempre es bueno hacer amigos.....
Paula Ballesteros Santos
jueves 16 de septiembre de 2010 a las 15:46 horas
La diferencia es notoria, yo me curro, mal regular o bien, lo que escribo, como todos los que lo hacen en este espacio. Criticar personalizando, suena a divertimento con mala leche. Si este hueco en el que pueden expresarse libremente, no es de su agrado, nadie les obliga a leerlo, pero esperamos que si lo hacen y comentan al menos lo hagan teniendo en cuenta un mínimo de respeto. Me reitero en que los comentarios tipo discurso, requieren otro espacio, también en la sensación que me producen sus críticas personalizadas. Yo no critico, intento, pobre de mi, que la sociedad seamos conscientes de la cantidad de mierda que nos rodea para que no aumentemos su volumen.
pater
lunes 13 de septiembre de 2010 a las 22:29 horas
Venga, a tutiplen.

ANTONIO.- La educación y el respeto aplicado a lo vial debiera ser patrimonio de todos los usuarios cuando circulamos por cualquier vía más todavía si es urbana, sin embargo existen ausencia de buenas prácticas en todos los bandos,. Le cuento, compañero de blog:

1.- El sábado pasado viniendo mis chicos con las bicis y yo con ellos andando controlándolos, un conductor de un automóvil estuvo a punto de atropellar a mi hijo pequeño, en el primer semáforo entre la Glorieta de la Puerta de Vado y la C/ Pescadería. Lo cruzábamos en verde después de haber esperado el tiempo señalado al cambio de coloración sujetando servidor a los pequeños debido a la rampa que posee la acera en ese lugar. A pesar de ser servidor gente de paz me cague en san pitopato bendito y en la madre que lo parió, después oir chirriar a los frenos, tuve que aguantar al energúmeno al volante decir que; ¿porqué no controlaba mejor a los críos?. Capullo de tío, que lástima de tablillas en las inmediaciones con ganas de trabajar. Se salto el semáforo en rojo, freno a dos metros del crío. El muy, muy.... lo tenia que haber denunciado. Me hierve la sangre al rememorarlo para escribirlo.

Y, 2.- Servidor, corredor habitual por las cuestas de las multitud de pistas y caminos de nuestro excelente Parque de los Cerros he estado a punto, pero a puntito, de ser atropellado en más de una ocasión por algún extasiado imitador de Indurain al manillar de una bicicleta de montaña. No siendo servidor un rara avis en estas situaciones de peligro extremo durante el goce de la liberación de la adrenalina, la mala leche que el día a día nos depara. Usted me entiende.

Pues eso, que mala praxis educativa hay en todas las especies de motorizados, por lo que presupongo que la ausencia de buenas manera a la hora de circular no depende del número de ruedas que posea el vehículo ni de cual sea el combustible que las mueva.

ANTONIO M.- Querido compañero de tantas y tantas discusiones y conversaciones, quiero que sepa que: cuando usted quiera tiene pagados unos botellines fresquitos en el lugar que más le guste y elija. Uno, usted también siéntase invitado.

Sr. Naranjo.- Una sociedad que necesita proteger a una de sus especies, sacándola de su habitat natural enchiquerándola en una reserva artificial para que pueda mal vivir ya que el lugar por el que le correspondería circular por derecho no lo puede utilizar, deja bastante que desear. Con el mejor de los carril- bici del mundo, el mal del que adolecemos en la circulación rodada en Alcalá y otras muchas ciudades de Piel de Toro lastimosamente no lo vamos a cambiar. La calzada debiera y ha de ser para cualquier tipo de vehículo que por ella desee y pueda legalmente transitar, las pobres aceras no pueden ser una jungla a invadir. En Alcalá quedan algunas cosas por hacer, por ejemplo; chapar de una puñetera vez su casco histórico, pero claro, esto es harina de otro costal y sobre el hiriente temita podríamos escribir varias cartas seguidas a los corintios.

Por último. Sra. Paula Ballesteros Sánchez , la casualidad hace que comparta dos cositas con el barbudo personaje al que hace referencia en su incisiva cuña, una; el gusto por el ron añejo de doce años por lo menos, el cual consumo a diario y por hectolitros, je, je..., y otra; coincidencias de la vida, el día y el mes de nuestro advenimiento a este valle de lágrimas, pero por supuestísimamente no así el año. Nada más, se lo prometo.
Y no cree, que tratando su blog sobre temas tan escabrosos y de tanta actualidad como los que trata , la preguntita que me deja caer sobre las maldades de nuestro mundo, no le parece que suena un poco a coña. Digo. Utilice el ratón mujer, que a mi no me dolerá. Sin más, mis respetos y mis saludos.
Antonio R. Naranjo
lunes 13 de septiembre de 2010 a las 09:18 horas
Buenos días, vayamos con las respuestas,

Para los dos o tres comentaristas que interpretan este artículo en clave política, con la misma altura de miras con que juzgan el carril-bici. Antes de nada, un pequeño ruego: critiquen lo que quieran con la contundencia que estimen, pero no caigan en el brochazo personal o aquí sobran.

Y ahora, al grano. ¿De verdad creen que esto es por Bartolo o por el PP? Insólito razonamiento que equivale a decir, con la misma torpeza, que quien lo ataca es necesariamente del PSOE. Esto procede de una plausible propuesta de colectivos complutenses tradicionalmente situados a la izquierda, pero en todo caso excede de las siglas y elmomento actual para adentrarse en el terreno de lo ciudadano y de la composición futura de una ciudad.

Aquí tomo algo que dice, con razón, Pater: el carril bici ideal es la calzada, y su éxito no depende ni de colorines ni de señalizaciones ni de curvas (mejorables en algún caso; espléndidas ya en otros y mejor que lo verán cuando esté terminado), sino de actitudes, de educación, de pedagogía y de civismo. Son valores intangibles mucho más importantes que los técnicos, y los que atacan este carril bici por un tramo complicado carecen de ellos en la medida necesaria: pidan más campañas de apoyo, más promoción en los centros escolares, más tutela policial, más educación a los conductores... en lugar de más centímetros o menos de carril. La bicicleta necesita mucho más de compromiso ciudadano que de cemento armado, y me sorprende que algunos de ustedes se fijen tanto en el humo en lugar de en el fuego.
No obstante, hay muchísima más gente que está encantada con este proyecto, aunque no lo diga ni se permita ir regañando con dudoso gusto a los que lo defendemos, disfrutamos y valoramos.
Viva el carril bici, pues.
ANTONIO M.
lunes 13 de septiembre de 2010 a las 08:34 horas
Estimada Paula, hace unos post ud. escribió esto:
"Muy bien escritos todos, tanto que son más un manifiesto que una opinión razonada. Felicidades pero la verdad lo único que me queda claro es que al partido de la oposición no pertenecen".
Hoy le dedica un "comentario" a Pater.
¿No sería mejor opinar que simplemente meterse con los que opinan?, los comentarios están firmados por un nick que cuando nos nos interesa es fácil tirar de la ruedecita del ratón.
Es gratificante sentir que a uno "le perdonan la vida" de vez en cuando.
Un saludo y nos vemos por su blog.
alvaro
lunes 13 de septiembre de 2010 a las 08:29 horas
Sr. Naranjo. Le doy la razón en la falta de civismo y absoluto desprecio del ciclista de muchos de nuestros vecinos (que no la mayoría pero es que los demás no destacan ni nos fijamos en ellos). Pero el primero que desprecia la bici es el alcalde que para nada quiere fomentar su uso, solo cobrar las subvenciones por kilómetro construído de cualquier manera. Por supuesto que en los inicios de algo se cometen errores pero no serían tantos si antes de empezar se aceptaran sugerencias de los ciclistas.
ANTONIO
lunes 13 de septiembre de 2010 a las 02:15 horas
Y haciendo mencion al texto de Pater, hoy me ocurrio algo curioso: Iba con mi hijo de 11 años por el puente de Meco, cuando me sobrepaso un turismo-energumeno y me chillo: CARRIL-BICI.

No sabia que fuese obligatorio, conteste.

ANTONIO
lunes 13 de septiembre de 2010 a las 02:08 horas
Sr. NaranjO que lastima que tanto derroche lingüístico y tanta culta cita no deje translucir más que su apego a las directrices de Bartolo y del P.P. Cuanto esfuerzo innecesario ante lo evidente.

Que burros y torpes somos los que no comulgamos con ello

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