ANA PEREZ es una de las muchas madres a las que se les ha privado de sus hijas aprovechando el régimen de visitas decretado por un juez, en uno de los muchos casos de separación.
Ha luchado y sigue haciéndolo hasta llegar a los medios y ver su caso circulando por las redes. Hasta ahora, sus acciones legales para demostrar el comportamiento irregular de su ex marido han caído en saco roto: por su afiliación política y acceso a la justicia ha conseguido que los documentos -falsificando membrete de un hospital y dictamen médico, presentados a la Fiscalía del menor- se den como válidos para sacar a las niñas del país sin la firma de la madre autorizándolo.
En la película 'No sin mi hija', de la que os adjunto un tráiler, encontramos
un famoso antecedente del calvario de Ana, basado en un caso real
Ana se lamenta de que hasta que los medios internacionales y los internautas no han dado su caso a conocer, nadie se había interesado dentro de su propio país. Carlos Monsalve ha creado en Facebook una página en la que pide ayuda para esta y otras madres.
La Bicha y la Cuaima, radio no adicta al régimen, realizó una entrevista a esta mujer para que contase todo el proceso por el que atravesaba. Según informes de Ana, el creador de su página, Carlos Monsalve, ha recibido coacciones para que la retire.
El periódico TalCualDigital.com, de Caracas, publica en el enlace la fotografía de Ana y su caso, para que nadie allí se olvide. Como dijo Monsalve, "por fin los medios escuchan a la madre". Aquí también lo hacemos, deseando toda la suerte del mundo a esta madre en problemas.
Ésa es Ana Pérez, pero podría ser cualquier otra mujer:
amiga Paula:
esta vez me viene a la mente un poema extraído de "los infiernos de lo absurdo"
un poemario demoledor.
"Se acabó el amor.
apartémonos los bienes.
yo me quedo con las joyas, el piso y el loro.
Tú, con las letras, los libros y el coche.
como sólo parimos un hijo,
yo me quedo con la piel, los ojos y los dedos"
Jacín, mira que lo siento, o yo no he conseguido transmitir la idea o tu no te has querido enterar de este caso, que bien puede representar a un padre o a una madre. En cualquiera de ellos, si los hijos le son arrebatados ilegalmente al tutor que los tenga a su cargo en ese momento y que por respetar el régimen de visitas, se los entrega al otro que aprovecha la ocasión para falsificar documentos e informes médicos de hospital, el asunto es igual de feo, lo cometa el padre o la madre. Te aconsejo que si estás en situación parecida, por tu corto pero expresivo comentario, me haces pensar que si, agotes todas las medidas legales, luches y hagas tantos viajes al juzgado como sean necesarios, si no te dejan ver a tus hijos en el tiempo acordado por el juez, denúncialo, tantas veces como te lo hagan y si la solución no llega, acude a quien creas tu que puede hacerse eco de lo que te pasa. Quejarse es más fácil que protestar con DNI, pero lo segundo es efectivo aunque largo. Por algo se empieza.
Tenemos materia para un largo debate, tan extenso como necesario y es que defendiendo los derechos de la mujer, no pierdo de vista los de las personas. Hombres y mujeres lo son y ahora está de moda defender lo femenino, las cotas en el gobierno, las plazas públicas etc, estas modas políticamente correctas y sustanciosas en la adquisición de votos , han conseguido que se vista a un santo desvistiendo a otro. Conozco y asumo que esto me costará críticas femeninas y de algunos que defienden una causa olvidando a las personas y guiándose por su sexo, otros recapacitarán y entenderán que me guía tan solo conseguir la manifestación de las voces sin preguntar su inscripción en el registro.
Hay miles de casos en el mundo como el de Ana Pérez. Parece una excepción triste, pero pasa cada día con mujeres occidentales que se casaron con hombres que no lo son y las creen de su propiedad.
Escéptico acierta en su análisis, que también es el de la autora de este blog tan necesario. Lo justo y lo legal son términos distintos, aunque a menudo coincidan, el problema surge cuando son opuestos. En el caso de las tutelas, es muy claro: los/las mismas políticos/as que hablan de igualdad -que defiendo y comparto- se niegan luego a llevarla a la ley en el caso de separaciones y paternidades. No tiene sentido. Sé que no tiene que ver del todo con el artículo, pero me parece que es un debate paralelo muy interesante. Saludos a todos.
Seguro, pero nosotros no somos tu verdugo. Ana Perez ha luchado, demandado y por fin ha conseguido llegar a los medios para que como aquí pongamos voz y propaguemos su caso. Si tu te consideras víctima de una injusticia, has denunciado, reclamado y el silencio es la respuesta, te brindo a ti y a todos los que esteís en tal situación, mi ocio y este espacio para unir voces que reclamen, todas unidas, una legislación acorde con cada caso y que no solo sea ley, también justicia. Comparto tu indignación, no entiendo que la focalices aquí. Te brindo mi ocio y este espacio para ser esa voz que pareces no encontrar en tus demandas y reclamaciones siguiendo la legalidad. Un saludo.
Como apunta el artículo,desgraciadamnete es un hecho nefastamente repetitivo en nuestra SOCIEDAD;afecta a PERSONAS(independientemente de su sexo)y sobre todo lo sufren MENORES que navegan a merced de la interpretación que un JUEZ,que también es PERSONA y como tal puede cometer errores,bien inconscientemente pero con buena intencionalidad ó bien conscientemente e intencionados amaparados en subjetividades que tiene que ver más con sus vivencias personales,su educación,su personalidad...que con lo JUSTO y digo JUSTO porque desgraciadamente una cosa es lo JUSTO y otra muy diferente lo LEGAL(que simplemente se ajusta a lo dictaminado por las LEYES).Espero y confío en que todos los apoyos para que estos hechos no se produzcan ó si se producen se solucionen JUSTAMENTE hagan que esta y otras muchas historias similares tengan un final feliz.
Mis felicitaciones a la autora y saludos a todos.
Es una vergüenza lo que se denuncia en este blog tan oportuno, y vaya por delante todo mi apoyo a Ana Pérez. Pero a la vuelta de la esquina hay mil hombres que sufrimos cosas así, y lo peor es que encima es legal. La injusticia está lejos y está cerca, pero la masculina no interesa demasiado a nadie. Seguro que al autor y a los lectores sí, y por ello les pediría que también fueran capaces de hablar de ello. Un abrazo.
Es un artículo interesante sobre un caso muy triste que demuestra que no existe ni una justicia global ni unos derechos internacionales defendidos por las instituciones y aplicados por jueces y policías globales. Por eso tipos como Garzón son tan necesarios: capaces de crzuar charcos y jurisdicciones para intentar que el malo pierda y el bueno gane. Así a lo mejor Ana Pérez no pasaba por eso. U saludo a todos los lectorex y a la autora.