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Las últimas estadísticas publicadas por el Consejo de Consumidores y Usuarios (CCU) sobre el mercado de la electricidad no dejan lugar a dudas. Desde que entró en funcionamiento la liberalización eléctrica sólo un 7 % de los consumidores ha cambiado de compañía, es decir dicho en roman paladino, que un 93 % de los usuarios han ignorado las ofertas que le hayan podido hacer desde el mercado y sigue apostando por la tarifa de último recurso que es una tarifa intervenida.
Además el mismo Consejo de Consumidores y Usuarios informa también de que sólo uno de cada tres consumidores sabe que puede cambiar de compañía.
Y esto, ¿por qué? Básicamente porque el mercado eléctrico se ha liberalizado sí, pero sólo en teoría, porque una de las características de la liberalización, la competencia, no existe. No ha habido ofertas lo suficientemente atractivas como para que los consumidores cambien de la tarifa de último a otra presente en el mercado. A lo máximo a lo que han llegado algunas compañías es a ofrecer alguna noche de hotel gratis u otras bagatelas más o menos ridículas.
Pero además de esto, y a juzgar por la información de CCU, las compañías tampoco parecen estar muy interesadas en que los usuarios conozcan las posibles ventajas del mercado liberalizado. Sólo así se explica que de tres usuarios, dos de ellos no sepan que pueden cambiarse de compañía.
Y todo esto en un contexto de gran preocupación cuando el Gobierno central acaba de congelar la subida de la luz y nada se sabe de las discusiones que llevan a cabo el Partido Popular y el Gobierno con el objetivo de alcanzar lo que ambas partes han calificado de pacto energético. Se supone que las negociaciones buscarán alguna solución al déficit tarifarlo, la política que se va a aplicar con las centrales nucleares o cual va a ser el papel de las energías renovables en los próximos años.
Pero sobre todo lo que más inquieta es saber cual va a ser la repercusión que estos acuerdos van a tener sobre los consumidores. Me temo que al final los usuarios acabaremos pagando más, y que seguiremos sin competencia en el mercado. ¿Seguirán primando los intereses electorales a la hora de regular el mercado eléctrico o se tendrán en cuenta a los ciudadanos? Continuará. |