España, el beso
por Antonio R. Naranjo

LUNES 12 DE JULIO DE 2010 A LAS 07:59 HORAS
Opinión > Política
 
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Es difícil trasladar el deporte a la política sin caer en el brochazo. Pero quienes más lo han hecho, en realidad, han sido quienes negaban esa vinculación para presentarla a su manera: la victoria en el Mundial, el pálpito popular generalizado, el despliegue de camisetas y banderas hasta en las calles más remisas a la simbología nacional es, a su juicio, un ejemplo de la España plural, global, diversa y transversal. "El gol de todos", dicen, como si no lo hubiera sido hasta ahora por quienes siempre lo hemos celebrado o por quienes querían hacerlo pero alguien, pequeño pero magnificado, decía que hacerlo era pecado.

 

Es de todos, claro, pero de esa frase lo sustantivo es España: esto es, sí hay una relación sociológica entre el éxito del equipo y la sensación urbana de pertenencia a un mismo país. El resto es bisutería retórica para no reconocer lo obvio: que sólo el fútbol ha derribado los complejos históricos inducidos por la política para celebrar, reconocer o asumir la inobjetable evidencia de que los españoles existen y que serlo no produce ceguera. Tal ha sido, como en los viejos tiempos de la mitología sexual del clero sobre la masturbación púber, el mensaje predominante.

 

La victoria de Casillas y compañía es, amén una derrota de la política en vigor, la que separa lo que está unido, la que tiene miedo a la coincidencia, la que inventa nombres para no llamar a las cosas por su nombre y la que transforma el imprescindible repeto a la minoría en un sistemático chantaje a la mayoría.

 

No hay que ponerle adjetivos a lo español, ni tampoco aumentativos para mitificar un hecho tan involuntario como nacer en un sitio o diminutivos para no ofender demasiado a quienes nacieron sin querer en ese sitio: es un hecho, sin más, que cuando no se discute, derriba barreras y permite que la mezcla de talento y trabajo ofrezca un resultado cuantificable.

 

El gol de Iniesta, la elegancia de Xavi, el orgullo de Iker, las greñas de Pujol, la mirada de Alonso y las carreras de Ramos han hecho más por normalizar una idea razonable de España que 30 años de democracia y han logrado imponer la receta lógica del gazpacho: por muy plural que sea, hay más tomate que pepino.

 

 

 

No hay país más variado que Estados Unidos, una amalgama gigante de razas, religiones e idiomas; pero no lo hay tampoco más convencido de lo que es. Y luego ya, a partir de ahí, discutamos de lo que sea: más que Breda, la batalla de Sudáfrica fue nuestra revolución de los claveles.

 

Aunque sólo sea por la de capullos que viven de la Guerra Civil, de amputar el placer y el dolor de tener una anatomía congénita determinada, de anteponer la diferencia a la equivalencia o de separar con bisturí lo que vino unido de fábrica que, en adelante, tendrán un poco más difícil ejercer de tales.

 

Posdata. El beso de Iker Casillas en directo a Sara Carbonero también es España:  otra oda contra la carcundia en cualquier latitud política, profesional o geográfica.


Comentarios
PAULA BALLESTEROS SANTOS
martes 13 de julio de 2010 a las 08:44 horas
El tiempo todo lo pone en su lugar, ahora todos esos machistas que no supieron valorar el trabajo de Sara y si se fijaron en ella para criticar su desplazamiento con la selección como periodista, deberían tener, al menos valor, para reconocer que si antes la culpaban de los posibles fallos de Iker, visto el triunfo del equipo, le otorguen algún mérito a ella por el. Lo dicho si se tratase de una profesional desgarbada no habría despertado la envidia, monstruo feroz que todos llevamos dentro y que en algunos tiene el sueño muy ligero.
jotacé jccanalda@gmail.com
martes 13 de julio de 2010 a las 08:11 horas
Totalmente de acuerdo. Más de un politiquillo estará rechinando los dientes, para regocijo mío. Esperemos, eso sí, que no sea flor de un día y que la gesta de los futbolistas españoles sirva para sentar un precedente. Ojalá sea así.
Un señor de Madrid
lunes 12 de julio de 2010 a las 19:50 horas
"Lo mejor de todo el beso a la muchacha, pobrecilla lo que ha tenido que soportar en este mundo machista de ...\" Pretendemos ser algo más y en el fondo todos somos Quijotes, nos gusta la Charanga y las telenovelas que terminan bien. Pues Viva españa en minúculas y YO también.
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