La vergüenza de Bhopal
por Uno de la Redacción

VIERNES 11 DE JUNIO DE 2010 A LAS 18:46 HORAS
Opinión > Política
 
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ALONSO GUERRERO

 

La noche del 2 de diciembre de 1984 se produjo una fuga de ácido cianhídrico en la fábrica de pesticidas que la compañía estadounidense Union Carbide tenía en Bhopal, India. Los sistemas de seguridad estaban desactivados para ahorrar costes. La compañía nunca colaboró con las autoridades sanitarias: ocultó la composición de los gases, y hasta desconectó la alarma que hubiera permitido, quizá, que muchas de las 8.000 personas que murieron la primera semana, o de las 12.000 que murieron después, se salvaran. El desastre originó, además, 150.000 enfermos crónicos. Aún hoy necesitan continuos cuidados médicos. El entonces director de la compañía, Warren Anderson, es un prófugo de la justicia de la India. Los EE.UU se negaron a extraditarlo para que no compareciera ante ella. 


Un tribunal indio dictó el lunes, por fin, sentencia sobre la masacre de Bhopal. Ocho de los encargados de la planta química, todos indios, los únicos a los que se ha podido sentar en el banquillo, han sido condenados a 2 añitos de cárcel, que no cumplirán. Los 170 testigos de la acusación, frente a los 8 de la defensa, han dado como resultado la mayor vergüenza que esta tiranía llamada globalización recordará en miles de años. Bhopal es ahora un purgatorio de rostros desquiciados. Nadie ha resultado responsable, todo es impunidad. Una internacional de  muertos, otra de tarados y otra de resentidos andan llorando por las mismas esquinas en las que hace 26 años murió, asfixiada, la generación anterior. 


Se globaliza la economía y se globaliza la justicia. Eso ha provocado que las multinacionales norteamericanas se deslocalicen en países donde no existen los derechos humanos. Los genocidios así salen tirados de precio. Occidente es el gran culpable de todo esto. La pobreza de muchos países provoca que la gente no pueda permitirse más que llorar en los juicios. Señor Obama: el vertido de petróleo de Nuevo Mexico es importante, pero en el juicio de Bhopal, y en la Dow Chemical, la compañía que compró Union Carbide y aún no ha limpiado sus pozos envenenados, también había muchos “culos que patear". Hágalo, si es verdad que defiende la seguridad social.


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