ALONSO GUERRERO
No sé por qué parece que la globalización es una especie de ruleta rusa. España, y Europa, nos hemos metido en ese barco de contenedores fletado por los chinos, un pueblo que no pernocta desde la época de Gengis Khan, y estamos perdidos entre diez billones de sombrillitas para cócteles. Ahora resulta que las murallas que los antiguos hicieron en Asia no eran para contener las invasiones, sino para evitar que ellos invadieran al resto del mundo. Han cruzado sus murallas por el único hueco que no habíamos tapado: el de la religión sin fe del capitalismo, el de la pasta. Mucho vigilar la gatera del islam, y los monstruos de la globalización se nos cuelan por el único sitio en el que no habíamos puesto porteros de discoteca.
Es difícil creer que las hipotecas basura hayan originado todo esto. Que hermanos que no conocemos, como Lehman-Brothers, o señores salidos de American Psycho, como Madoff, se nos hayan metido en casa para arramblar con la cubertería de plata. Todo suena a invención, a chiste de síndico de bolsa. Resulta que el único futuro que tenemos, el del día siguiente, depende de una palanca que alguien bajó antes de que naciéramos, quizá en alguna alacena del Mayflower. Todo es tonto e involuntario. Llega la llamada crisis y nos echa de los grandes almacenes. Nos han borrado el único perfil que teníamos antes, el de compradores. Ahora, lo único que tenemos en común con los funcionarios griegos es la catarsis.
El problema de esta situación es que no es la nuestra. No podemos pasar de ella, pero tampoco participar. Pertenece al currículo de otros. Otros la han traído y nos la han dejado en la faltriquera, como un perro sarnoso al que hay que dar lechita y jamón york. Nuestro verdadero papel es el de plañideras. No necesitamos economistas, sino psicólogos. Ni siquiera podemos tomar una caña con el director del FMI y decirle lo cabrón que es. Formamos parte de un mundo globalizado, así que nada podemos hacer, excepto acojonarnos, si en una manifestación en Grecia nos dicen: vosotros seréis los próximos.
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