Se acuerda de la generación X? ¿O de la JASP (Jóvenes Sobradamente Preparados)? Luego vendría el resto de letras del abecedario (Y, Z).
Y agotados los recursos, la sociología ha optado por bautizar a las nuevas generaciones como ‘ni-ni’: preparados, satsifechos con su vida y a la vez desilusionados o desideologizados, y en algunos casos sin ganas de trabajar ni estudiar.
Pero las generalizaciones son odiosas, y tratar de etiquetar a un grupo tan heterogéneo y diverso como es un pedacito de humanidad resulta bastante peligroso.
Lo cierto es que la actual situación económica (paro, precariedad laboral, globalización, etc.) ha calado en el ánimo de la juventud actual. Más apática y conformista que las anteriores pero infinitamente mejor preparadas que cualquier otra debido a una legislación cada vez más férrea y un colchón familiar excesivamente protector, los jóvenes de hoy en día andan tan perdidos como, seguramente, lo esté el resto de la sociedad.
Pero, ¿hasta qué punto es cierto? Estefanía, Carmen, Laura, Antonio o Daniel pertenecen, por edad, a esta generación ni-ni. Algunos no han oído hablar de este curioso apodo; a otros les suena y aunque están dispuestos a entonar el mea culpa –“somos más cómodos”, reconocen algunos–en general la acepción les parece injusta.
A por el graduado Diana, de 19 años, acude a la Escuela de Adultos para seguir estudiando y garantizarse un mejor futuro. Al igual que sus compañeras Leonor o Jennifer (de 18 años), nunca ha trabajado. Patricia, también de la Escuela, quiere ser profesora de baile. Le encanta ‘Fama’ y no descarta presentarse el año que viene. Todas ellas esperan que su futuro trabajo les permita disponer de tiempo libre y, también, de un buen salario.
Esperando el fin de la crisis Diego, de 20 años, se está preparando para bombero. Actualmente vive en el hogar paterno y no trabaja. Lo encontramos a la entrada de la Facultad de Económicas de Alcalá con Jonatan, de 18 años. Él estudia Administración y Dirección de Empresas a tiempo completo, y supone que la crisis habrá acabado para cuando empiece a buscar empleo.
Todo hecho “Puede que lo de ni-ni tenga algo de cierto. Nos lo dan todo hecho, antes la gente lo tenía más difícil para estudiar y ahora hay muchas universidades públicas”, opina Carmen, de 18 años y futura abogada. Su amiga, Estefanía, no quiere cambiar el mundo, “aunque puede intentarse”. Tras escuchar a Carmen, decide que de mayor quiere ser “directiva de una empresa”.
Comodidad Medicina es una de las carreras con un mayor corte (rozando el 9), por tanto, Laura Jiménez, de 19 años, difícilmente puede encajar en ese perfil que algunos han bautizado como ni-ni. Sin embargo, tiene una opinión al respecto: “Creo que nos hemos vuelto muy cómodos porque todo son facilidades. La culpa creo que la tienen los padres y también el Gobierno”. Laura recuerda cómo su madre, a los 14 años, empezó a trabajar para costearse sus estudios. Ella se dedica full-time a la carrera, aunque ha dado clases como profesora particular. De mayor quiere ser cirujana, y valora, en primer lugar, la realización personal, seguida del salario.
Vivir para divertirse En el campus de la Universidad, un grupo de jóvenes juega al balón y hace malabares. Entre ellos, Antonio, de 21 años y estudiante de Ambientales (3º curso). Quiere dedicarse a “algo relacionado con las energías renovables, pero no sé muy bien qué salidas hay”. Valora mucho el tiempo libre – “no quiero ser un esclavo del trabajo”– y aunque reconoce que hay mucho “come caga, gente que sólo subsiste”, la etiqueta ni-ni le parece injusta. A él le interesa la política y ha votado. Daniel, compañero de acrobacias y libros de Antonio, todavía no tiene claro qué ser de mayor – “algo relacionado con la naturaleza”–. No ha trabajado nunca y ve cierta comodidad entre la juventud actual. “Vivimos para divertirnos”, reconoce. “De política, ni sé ni entiendo. Me aburre mucho”. Pero de ahí a que los jóvenes de hoy en día sean apáticos y ociosos, hay un trecho. “De la gente que yo conozco nadie es así”, afirma. Terminada la entrevista, continúan los juegos en el césped. |