La vicerrectora de Calidad e Innovación Docente de la Universidad de Alcalá, Leonor Margalef, tiene ante sí el reto de lograr la acreditación que exige el Espacio Europeo de Educación Superior (Plan Bolonia) para las nuevas titulaciones de grado y postgrado de la Cisneriana. Entre sus objetivos está, además, reducir la burocratización de los sistemas internos de calidad de las futuras titulaciones.
La llegada de Margalef al equipo rectoral de la Universidad de Alcalá, de la mano de Fernando Galván, fue polémica por dos motivos: por su relación personal con Daniel Sotelsek y por su presunta responsabilidad en temas de infraestructuras de la Universidad. Durante esta entrevista, Margalef negó ambos extremos, sin esquivar ni una sola pregunta. –¿Qué objetivos prioritarios se ha marcado desde su llegada al Vicerrectorado de Calidad e Innovación Docente?
– Tenemos que garantizar básicamente el poder implementar el sistema interno de garantía de calidad en la Universidad de Alcalá. En este caso vamos a focalizar nuestros esfuerzos en tratar de implantar el seguimiento de acreditación por el cual tienen que pasar todas las nuevas titulaciones de grado o de postgrado. Por otro lado, también queremos apoyar la formación del profesorado, sobre todo la pedagógica, que ya se venía haciendo, así como todos los temas ligados a la innovación docente, con el objetivo de que los nuevos grados vayan acompañados de nuevas metodologías activas.
– ¿En qué aspectos ha avanzado su departamento en estos primeros 100 días de andadura del equipo rectoral?
– En este tiempo hemos puesto en marcha el sistema interno de garantías. Las facultades y los centros de la UAH ya tenían aprobados sus modelos y muchos de ellos ya estaban acreditados por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca). También hemos avanzado en el programa Docencia, de valoración de la actividad docente que va a comenzar en septiembre del año que viene con la difusión y en octubre con la convocatoria. Hemos diseñado, asimismo, una serie de talleres y programas formativos para asesorar a los profesores en su elaboración de las guías docentes, que es uno de los elementos que se van a tener en cuenta en los procesos de acreditación. También estamos supervisando las guías docentes que han presentado los profesores para que todos, respetando su autonomía y flexibilidad, cumplan los indicadores y los requisitos que se piden en el programa de seguimiento de las titulaciones.
–¿Cómo funciona ese sistema de garantía interno?
–Aunque se está diseñando aún el protocolo a nivel nacional, la UAH ya ha adelantado algunas cuestiones, orientadas a que a reducir la burocratización. Pero tampoco tenemos mucho margen de acción, puesto que habremos de seguir la política que marque, en este sentido, la Aneca y las agencias autonómicas de acreditación. Lo que hemos intentado para evitar tanta burocracia es hacer una guía lo más sencilla posible y proporcionar a todos los centros los indicadores para que ellos realicen sus propios procesos de análisis y autoevaluación.
–¿En estos momentos, qué pesa más a la hora de diseñar un nuevo grado: la demanda laboral, la demanda social, o la cultura competitiva con otras universidades?
–Actualmente tenemos 40 nuevas titulaciones ya aprobadas, pendientes de implementarse. Cada una ha surgido de distintos centros, con propuestas diferentes y en ellas se ha buscado, en algunos casos, una combinación de distintos criterios, como su demanda y sus posibilidades de conseguir una mayor competitividad.
–¿Temen que deban retirar alguno de los nuevos grados aprobados y validados por la Aneca por falta de demanda?
–El año pasado hubo un grado se tuvo que retirar, porque la validación de la Aneca llegó muy tarde y apenas hubo tiempo para publicitarlo. Este año, los nuevos grados se van a implantar con tiempo suficiente y se está informado mucho mejor. La tendencia para el próximo curso académico es que todas las titulaciones tengan alumnos.
–¿Y es posible que la UAH tenga que renunciar a algunos de los grados y postgrados proyectados por los recortes en el gasto público en todas las Administraciones?
–En principio en este año no, porque estaban ya previstos y todavía son de coste cero.
–¿Ve posible que en el futuro la UAH pueda impartir grados y postgrados en asociación con otras universidades públicas?
–Ya hay alianzas de dobles titulaciones, de convenios de este tipo. Lo que sí es posible es ir trabajando con ofertas combinadas, complementarias y multidisciplinares dentro de la propia Universidad, de Alcalá. Las titulaciones transversales muestran esa línea de integración. Tenemos varios grupos de innovación trabajando para diseñar titulaciones en las que entren varias áreas de conocimiento. En cuanto a otras universidades, la tendencia de trabajar de forma menos atomizada y más integrada, va a ir llegando. No sólo con universidades españolas, sino también con otras internacionales.
–¿Por qué instaurar el futuro grado de Comunicación Audiovisual en Guadalajara, donde todavía no hay instalaciones? ¿No sería más coherente iniciar su andadura en el campus de Alcalá?
–Este grado ha sido acreditado por la Aneca sin tiempo suficiente para implementarlo el curso próximo. De todos modos, da igual el campus donde se oferte. Lo importante es haber obtenido la acreditación, porque es una titulación que tiene demanda. Con el tiempo, se irán analizando otras posibilidades.
–Por favor, aclárenos un tema que ha traído cierta polémica: ¿es usted la vicerrectora de Infraestructuras en ‘la sombra’?
–Me alegra que me haga esa pregunta. No sé de dónde ha salido esa noticia. Mis competencias están relacionadas exclusivamente con la calidad y la innovación docente. Nunca he tenido nada que ver con las infraestructuras de la Universidad de Alcalá. Ni siquiera en la sombra.
–¿Cómo se justifica que una empresa como Fausto Faccioni, de la que se dice que su dueño es del mismo pueblo argentino que su esposo, Daniel Sotelsek, haya facturado en un solo año 9 millones de euros a la Cisneriana?
–Lo único puedo decir es que el propietario de esa empresa no es ni siquiera argentino. De todos modos, Fausto Faccioni no es un tema que yo lleve, ni siga, ni tenga nada que ver.
–¿Entiende que haya podido provocar cierta polémica su inclusión en el equipo rectoral de Fernando Galván por no ser catedrática y, además, ser esposa de Daniel Sotelsek, director general del CIFF y uno de las personas más activas durante la campaña electoral de Galván?
–A mí el rector me propuso para vicerrectora por mis antecedentes profesionales. Yo he colaborado con Fernando Galván directamente cuando él era vicerrector de Profesorado. No tiene nada que ver con otras cuestiones. Catedráticos en el equipo rectoral tampoco lo somos todos, no hay que se catedrático para ser vicerrector. Toda mi carrera profesional he trabajado en temas relacionados con la innovación docente y la calidad. De hecho, tengo montones de correos electrónicos de compañeros de la Universidad de Alcalá que me han felicitado por dar, por fin, importancia a la docencia. Y mi nombramiento tampoco tiene nada que ver con mis relaciones personales. |