Pero también el de amoldar las relaciones de poder dentro de la UAH a su talante, que los que le conocen bien y él mismo, señalan como “dialogante y cercano”. Dos rasgos que, junto al apoyo subterráneo del ‘aparato’ cisneriano, han sido claves en la victoria de un candidato al que sus competidores veían como un producto prefabricado –con fecha de caducidad en marzo– de la ‘factoría’ de Virgilio Zapatero.
El canario Fernando Galván (Tenerife, 1957) dispone de cuatro años para demostrar si se ajusta por completo al modelo platónico del que ostenta el poder público. Se puede decir que de las cuatro condiciones de las que hablaba el filósofo autor de La República, al rector electo sólo le quedaría por evidenciar el de la justicia.
El de la sabiduría se le presupone a este catedrático de Filología Inglesa, con una brillante y prolífica carrera investigadora y docente, buena parte de ella desarrollada en el mundo anglosajón a uno y al otro lado del Atlántico:Harvard y Oxford han sido para él parada y fonda en su trayectoria profesional y académica, amén de espejos de lo que le gustaría que fuera Alcalá: una verdadera ciudad universitaria.
El valor es, de por sí, inherente, a todo candidato a algo: el riesgo de estrellarse siempre está en el horizonte. Galván dejo a medio empezar su año sabático investigador en Oxford tras escuchar los cantos de sirena de los que querían auparle al trono cisneriano. Pero la apuesta le ha salido muy bien.
Y en cuanto a la templanza... El “equilibrado” (en palabras de un estrecho colaborador suyo) Galván ha demostrado en estas elecciones ser un auténtico killer silencioso. Durante la campaña electoral no le ha hecho falta levantar la voz más de lo necesario. Tampoco lanzar ataques directos y gruesos hacia sus rivales. Las malas lenguas bien informadas de la UAH dicen que hay representantes estudiantiles que se han encargado de este trabajo sucio. Al vencedor de las cisnerianas de 2010 la ha bastado esperar y ver, uno a uno, los cadáveres de los otros postulantes al Rectorado.
Y aunque no lo dijera Platón, la capacidad de trabajo está entre las virtudes del nuevo rector. Un viejo amigo y compañero suyo, José Antonio Gurpegui, director del Instituto Franklin, ponía ayer el acento, en declaraciones a Diario de Alcalá, su “seriedad, profesionalidad y su capacidad para solucionar problemas”. En la misma línea, su segundo de abordo en el Departamento de Filología Moderna de la UAH y en esta carrera electoral, el profesor Santiago Fernández, sostiene que “probablemente Galván sorprenderá a los que no le conocen. Pero los que le conocemos bien sabemos que es muy organizado, que trabaja con una gran capacidad de prospectiva y que, por lo tanto, es capaz de liderar la Universidad de Alcalá llevándola a cotas muy altas”.
Galván hizo valer en su candidatura la experiencia acumulada de seis años como Vicerrector de Departamentos y de Planificación Académica y Profesorado en esta Universidad. Esto le ha permitido conocer la Universidad por dentro y detectar cuáles son las asignaturas pendientes de la UAH.
Para el nuevo rector “hay medidas de urgente implantación y desarrollo que vienen exigidas por necesidades imperiosas de nuestra docencia e investigación”. Así, para Galván serán prioridades inmediatas las mejoras en infraestructuras y las dotaciones y la organización del profesorado y del personal de administración y Servicios (PAS). Sobre todo, aquellas que sean imprescindibles para implantar con éxito y garantía las nuevas titulaciones de grado y postgrado que exige el Espacio Europeo de Educación Superior.
Su experiencia internacional también ha dotado a Galván de una anchura de miras que puede ser muy útil para colocar a la Universidad de Alcalá en el papel que merece en el concierto internacional de la Educación Superior. En este sentido, liderar a los anglistas de 33 países europeos no es una anécdota más en un hombre en principio inesperado para tomar las riendas de una Universidad que tiene mucho que aprender del exterior no sólo en docencia y en investigación, sino también en gestión y relaciones de poder.
El campus de Guadalajara también será una prioridad para Galván, tal y como anticipó en la presentación de su campaña electoral. Porque en el Campus alcarreño todavía queda mucho por hacer. Pero el sucesor de Zapatero promete no olvidearse tampoco de las instalaciones deportivas, la extensión universitaria y, de modo singular, de la Universidad de Mayores.
Fernando Escudero |