Puede que su cuerpo esté limitado a un 5% de capacidad, pero su mente y su espíritu ya hace tiempo que vuelan con el piloto automático de la superación personal. Después de mil metas logradas, la próxima frontera es su foto en la orla de la promoción 2015 de Administración y Dirección de Empresas de la Universidad de Alcalá. “Ya tengo una pared reservada en casa”, dice. Y, después, un trabajo estable y bien pagado. Que la “artrogriposis rígida congénita en miembros superiores e inferiores” es sangrante para el bolsillo, que no para su ánimo.
Cuando vino al mundo, hace casi 18 años, a Laura Sánchez, vecina de Espartales le tocó una cruel lotería. “Fijate que, al poco de nacer, me dijeron que la diera en adopción. También llegaron a proponerme que la sometiera a pruebas experimentales. Pero mi hija no es una cobaya”, afirma María del Carmen, mater heróica.
En vez de tirar el boleto a la basura, sus padres, primero, y Laura, después, decidieron seguir apostando al verde. Porque tras casi 18 años, ha quedado demostrado que la esperanza no es el clavo ardiendo al que agarrarse ante los desalientos, sino un medio más de cumplir sueños que desde una silla de ruedas pueden parecer inalcanzables.
Que el nuevo sueño de Laura, vivir como universitaria, no acabe en un mal despertar o, incluso peor, convertido en una pesadilla diaria, depende de que alguien levante un teléfono, llame a tal o cual persona, se modifique alguna partidilla presupuestaría y se contrate a una persona que, entre clase y clase, sea las manos y los pies de esta adolescente con un expediente académico y vital cum laude. Aunque, en el primer caso, se encuentra con baches difíciles de sortear. O por lo menos nada agradables: “No me hables de Filosofía”, espeta burlona.
Fue durante una reciente visita con su instituto, el Lázaro Carreter, a la Cisneriana, cuando Laura se reafirmó en una de sus dos vocaciones: “Quiero hacer Administración y Dirección de Empresas. Y también me gustaría estudiar Publicidad, pero para eso tendría que irme a Madrid y sería muy complicado” Maricarmen puntualiza al respecto: “siempre hemos sido muy consciente y la hemos inculcado hasta donde se puede llegar”.
En la Facultad de Económicas la joven tuvo oportunidad de comprobar que en cuanto a barreras arquitectónicas, el recinto pasaba la prueba razonablemente. “Subir un escalón es fácil, pero...”. Pero claro, lo de la asistente personal no entra en el menú universitario. Ni siquiera en el Bachillerato que está a punto de acabar. Claro que, en el Lázaro Carreter, estuvieron al quite Concha y Chelo, directora y jefa de estudios respectivamente, del centro. Ambas removieron Roma con Santiago para que a Laura no le faltara la ayuda necesaria.
Ahora, el decano de Económica y candidato a rector de la UAH, José Morilla, se ha interesado por el caso, y ha prometido hacer lo propio en su negociado. El próximo viernes conocerá personalmente a Laura. |