La situación económica de la Universidad de Alcalá es preocupante, tanto que “habrá problemas en el futuro”. Así lo reconoce el propio equipo de Fernando Galván que no ha tenido más remedio que reconocer lo que era un secreto a voces. Pese a ello el rector se resiste a copiar otros ejemplos de austeridad en el sector público: las cuentas de este año son sólo un 0,6% menores a las de 2011. El capítulo de Personal es intocable, aunque podrían estar en peligro, por falta de financiación, proyectos como el de los Cuarteles.
Llegar a fin de mes, como cualquier familia española en el actual contexto de crisis económica, se ha convertido en un reto difícil para la UAH. Esta situación que, hasta hace unas semanas podía ser una mera percepción, ha quedado plasmada, negro sobre blanco, en el Proyecto de Presupuestos de la Institución para el año 2012.
A modo de prólogo, en su Presentación y Líneas Maestras, el equipo económico de Galván (comandado por el gerente de la Universidad, Rubén Garrido), advierte de que las cuentas de este año se han de elaborar en un contexto de “considerable incertidumbre” por la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado y por la carencia en la Comunidad de Madrid y en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (“nuestros financiadores principales”) de un cuadro macroeconómico básico que permita estimar sus fuentes de financiación.
Unas líneas más abajo, la UAH reconoce que la economía cisneriana está experimentando “tensiones crecientes” en la financiación de su deuda. Tensiones “que pueden verse agravadas en los próximos meses”. Se trata de otra incertidumbre especialmente grave para el equipo de Galván, que ve cómo las “posibilidades públicas de refinanciación se están acortando o encareciendo significativamente”.
TESORERÍA DILAPIDADA. Parte de esta grave situación podría explicarse por el trato que el equipo de Galván ha dado a las arcas que recibió de manos de Virgilio Zapatero: Si a finales de 2009, la tesorería de la UAH ascendía a 29 millones de euros, al término de 2011, esa cifra se ha reducido hasta los 8 millones. Es decir, durante el mandato del actual rector se ha dilapidado el 72% de la hucha cisneriana.
Todo ello lleva al equipo rectoral a afirmar que aunque la UAH “no tiene problemas de solvencia en la actualidad”, “empieza a experimentar serios desajustes en la liquidez” que, si no no se solucionan “en un tiempo razonable” generarán “problemas en el futuro”. Lejos de entonar un mea culpa el gobierno de la Universidad se permite culpar a otros. Así, denuncia un “impago de 16 millones de euros por parte de Castilla-La Mancha”. Más inquietante es aún el poso que deja la velada crítica a la Comunidad de Madrid: “Transfiere la nominativa el último día de cada mes o a primeros del mes siguiente. Con dicha transferencia, apenas llegamos a pagar las nóminas. Es decir, cualquier gasto que genere pagos en los próximos meses contribuye a acrecentar el deterioro y a reducir el escasísimo margen de maniobra existente hasta la fecha”.
Otro dato preocupante es la espada de Damocles que se vierte sobre el proyecto de los Cuarteles, que tras casi dos años de parón, vio reiniciadas sus obras el pasado 20 de octubre: el proyecto de presupuestos señala que “son actividades que se desarrollarán si existe la financiación”.
Pese a que el equipo económico de Fernando Galván sostiene que “el presupuesto debe servir para hacer un ejercicio de austeridad”, no se toca en absoluto el capítulo de personal, que consume el 55% de la cuenta de gastos de la Cisneriana. Tampoco se tocan los de formación y ayuda social. Todas las demás partidas, por el contrario, van a la baja”.
Fernando Escudero. |