Alicia acudió en su mundo de maravilla mientras los ‘avatares’ de la exitosa película en 3D lanzaban caramelos sin parar y Superman, el Capitán América demostraron superpoderes junto a Batman, Robin y compañía. La magia del cine se coló ayer en el desfile de carrozas de fin de ferias donde tampoco podía faltar El Quijote y Sancho Panza.
Nadie quiso perderselo. Este año, tras la supresión de los fuegos artificiales dentro de las medidas anticrisis, el desfile marcaba, más que nunca, el final de las ferias para todos. Por eso, cuando todavía faltaba una hora para dar comienzo a la gran cabalgata, las calles del Centro ya estaban llenas de complutenses esperando para ver el fin de ferias. Y eso a pesar de que el termómetro de la rotonda de la Casa de la Juventud, a las ocho de la tarde, marcaba 33 grados. Ana López, y sus dos hijas, María y Laura, esperaban como tantos otros en la Plaza de la Juventud el comienzo del desfile. “No nos lo perdemos nunca. Venimos preparados con bolsas para los caramelos”, decían.
Un total de 4.000 kilos esperaban en sus envoltorios, estratégicamente colocados en las carrozas, para ser esparcidos por los aires. Estefanía, Raquel y Paloma, lucían traje en la de la Musa de la Primavera. Con ellas, sus madres, también disfrazadas, esperaban el gran momento. “Es el mejor día de la feria”, decía Estefanía, de 9 años, impaciente porque diera comienzo la música de la charanga y que el espectáculo comenzara.
Y lo hizo. A las nueve de la noche, media hora más tarde de lo habitual, arrancó puntualmente el desfiledesde la Ciudad Deportiva del Val. Don Quijote y Sancho echaron a andar con su burro y su caballo encabezando la comitiva. Y entre medias de tanta literatura, Shin Chan y compañía levantaban el entusiasmo entre los más pequeños. Tras ellos, los gigantes, asustando a los más pequeños y temerosos, y un Cervantes pensativo creaba su gran obra rodeado de las cigüeñas de la Casa de Castilla La Mancha.
Los azules Pichis, que este año estaban de aniversario, daban paso a una gran dragón, con el cuello articulado, que olisqueaba a los más pequeños antes de que los avatares que le acompañaban, lanzaran sus caramelos.
El personaje más famosos de Lewis Carroll, Alicia y su país maravilloso, también endulzó la velada mientras el público gritaba “¡Caramelos! ¡Caramelos!”.
El buen humor y la agradable temperatura conforme avanzaba el desfile sirvió para poner un punto y final a unas fiestas que muchos no olvidarán. Los más pequeños se despidieron ayer a lo grande, con un caramelo en la boca y con el recuerdo de sus personajes favoritos, entre los que se encuentran seguro los Súper Héroes, que era aclamado por el público para posar con ellos y estrechar manos. Cerró el desfile un ballet y una comitiva circense. ¡Hasta el año que viene!
Por Yolanda Bernad y Desirée Santos |