-¿Cuál es la historia de La Rue? -Es un bar que conozco yo creo que desde el principio, porque era el bar del barrio, de mi barrio –zona Juan de Austria–. Quizás llevará abierto unos 15 años. Si no recuerdo mal, al principio se llamaba ‘Vikingo’, luego ‘Top Secret’ y después ‘13 Rue del Percebe’ –como la viñeta de Ibáñez– porque estaba muy ambientado en el mundo del cómic... Hasta que ha acabado por ser La Rue. Y nosotros, cuando lo reabrimos hace unos quince días, pensamos que era más ventajoso no cambiarle el nombre.
-¿El nombre es lo único que conservan? -Y la gente. Yo venía mucho. Y como yo, la gente de esta zona. Y queremos que sigan viniendo e incluso recuperar a los que por sus motivos dejaron de venir. Por lo demás, empezamos por cambiar los baños, que era lo necesario, y acabamos por poner el suelo nuevo, meter murales, televisores... El 5 de febrero cerraron los antiguos propietarios, el 6 lo cogimos y el 19 inauguramos. Sé lo que es llegar al borde del agotamiento físico y mental. La paliza que nos hemos dado para sacarlo montarlo tanto yo como Ana Paredes –su pareja– como la familia, amigos y compañeros que nos han ayudado ha sido brutal.
-¿Y que hace un aparejador en la barra de un bar? -Algo que no sea estar tumbado en un sofá mirando al techo y viendo Corazón, corazón. Yo soy un aparejador y técnico superior en prevención de riesgos laborales que trabajaba en una constructora y que se fue a la calle en el segundo expediente de regulación de empleo. Al principio me lo tomé con tranquilidad, después me metí en una oposición y viendo que la cosa no pintaba bien y que se traspasaba La Rue... Nos metimos a ello y en doce días lo reformamos.
-Entonces, la palabra ‘crisis’ que le produce... -Pues al principio te asusta, después te lleva al sofá de tu casa y luego a ver cómo el dinero se va yendo poco a poco. Hasta que se unen las circunstancias y en mi caso montó un bar. Hace dos meses no me hubiera imaginado que iba a tener el local al que antes iba como cliente. Crisis también significa oportunidades.
-¿Aparcará entonces su profesión? -Ahora en mi profesión no hay trabajo. Pero en un futuro, si cambian la situación, sí que me gustaría mantener las dos cosas. Claro que no quiero desaprovechar la formación que tengo. Pero lo que toca es buscarse la vida. Por otro lado, es el típico sueño que tienes de chaval, eso de montar un local con los amigos. Y la hostelería no es algo que desconozca, era de los que trabajaban de camarero los veranos.
-¿Un bar de copas es un negocio rentable? -No son buenos tiempos. Mis pretensiones no son grandes ni pienso hacerme rico con un bar. De momento me conformo con sacar el sueldo que no tenía. Pero, ojalá vaya bien”.
-¿Qué ofrece? -Un lugar abierto de martes a domingo de siete de la tarde a tres de la mañana, que tiene Canal + y Gol TV para el fútbol, en el que te puedes tomar una cerveza por la tarde y unas copas de noche a precios económicos. En cuanto a la música, en La Rue sonará rock. Me encanta el rock británico, me gusta Muse, Arctic Monkeys, Franz Ferdinand, Killers... Incluso pondremos alguna petición extraña pero nada de reggaeton y OT (ríe).
· LA FICHA La Rue. Es el bar de copas de la calle Gil de Andrade. Una sala “con solera” que ahora ha renovado su equipo y aspecto. Dónde: Gil de Andrade, 6-8. De martes a domingo de 19.00 a 3.00 h. Búscalos en Facebook y Tuenti.
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