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La terapia de 'El niño colchón'
Desiree Santos - jueves 4 de marzo de 2010 a las 19:19 horas
Olga Margallo y Antonio Muñoz, pareja en la vida real, presentan en el Corral de Comedias la historia de un niño cuyos padres se van a separar.
Ella, Olga Margallo, pisó el escenario por primera vez en la tripa de su madre. Él, Antonio Muñoz, descubrió con 11 años el juego más divertido al que había jugado.El teatro les enamoró a ambos y en él se enamoraron. Ahora es su hija mayor quien da pie a sus guiones.
El último, ‘El niño colchón’, la obra infantil que estará hasta el domingo en el Corral de Comedias y que cuenta la historia de un niño cuyos padres se van a separar.
Ella es · Olga Margallo
Hija de dos grandes de la interpretación, Juan Margallo y Petra Martínez, Olga lleva el teatro en la sangre. “Es una mezcla de herencia, profesión y vocación”, explica. En él aglutina sus otras pasiones: a sus hijos, su pareja y sus dotes de maestra.
Los primeros, en especial su hija mayor, han inspirado muchas de sus obras. El segundo, Antonio Muñoz, es el 50% de la compañía Uroc Teatro, que estos días sube a escena en el Corral de Comedias El niño colchón, escrita por ambos. Y por último, los niños, a los que antes enseñaba y para los que ahora escribe.
–Ha encontrado su lugar en el teatro infantil, ¿por qué los niños? –Fuí profesora y di clases en colegios. Siempre me he manejado muy bien con los niños. Sé lo que les gusta, lo que no, lo que les entretiene, lo que les emociona... Escribí la primera obra hace quince años y la verdad es que hemos tenido mucha suerte y nos ha ido bien.
–Vuestra última creación es ‘El niño colchón’. ¿Por qué ese nombre? –El título viene por un síndrome que suelen sufrir los niños de padres separados. ¿Recuerdas aquel anuncio de Coca-cola en el que el niño iba del padre a la madre llevando como mensajero sus palabras, intentando suavizarlas? Ellos son los que, en una separación, se llevan la peor parte.
Precisamente de eso, de una separación, es de lo que trata esta obra. Pero no es un montaje triste. Intentamos buscar el lado positivo, contarlo de una manera amable. Explicar cómo los padres tienen que querer a sus hijos por encima de sus diferencias y, aunque sea difícil, separarse con cariño.
–Entonces, ¿es una obra para toda la familia? –Sí, a mí me gusta decir que hacemos teatro familiar. Hay partes de la obra donde los padres se sentirán más identificados y otras que son más para los niños.
– ¿Cómo surgió la idea de tratar un tema tan delicado? –Pues por nuestra hija mayor. Cuando tenía 9 años, un día, hablando de lo que charlaban en el colegio, me contó que tenía amigos con padres separados. Decidimos investigar por ahí. Es un tema que está, que no se puede esconder, y el teatro sirve para hablar de la vida así que pensamos que por qué no hablarlo, contarlo para los niños.
–Entonces, ¿son vuestros hijos los que os inspiran? –Sí, en casi todas las obras la mayor ha tenido algo que ver. Le leí Romeo y Julieta y le encantó. Sin embargo, el final no le gustó nada así que hicimos una adaptación con distinto desenlace. Ahora ya tiene 12 años y me parece que tendré que empezar a plantearme escribir para adolescentes (risas).
Él es · Antonio Muñoz de Mesa
Actor, guionista, director, productor y presentador pero, sobre todo, padre, esposo y amante del teatro. Inmerso en la preparación de un programa con motivo de la entrega de los Oscar, Antonio Muñoz hace un descanso para hablar del teatro infantil, pasión que comparte con su pareja, Olga, con quien escribió El niño colchón.
“Es más agradable, más normal hablar de niños que de glamour. Y yo abogo por la normalidad”, asegura.
–¿Qué aporta ‘El niño colchón’? –Trata de cómo un niño asimila la separación de sus padres. En teoría es un tema tabú en el teatro para niños pero nosotros nos tiramos a la piscina pues, al fin y al cabo, es una realidad que está ahí. Pero no lo contamos de una manera triste. Buscamos que los niños se emocionen pero también que lo pasen bien.
–¿Y no es complicado hablar de algo tan duro de una manera amable? –La verdad es que todos nos sabemos la teoría de cómo actuar en esos momentos pero en la práctica es más difícil. Intentamos dibujar el mejor de los escenarios posibles: el de una separación amistosa donde los padres anteponen el bien de los niños antes que sus disputas y enfados. Pero no lo contamos de una manera triste. Buscamos que los niños se emocionen pero también se lo pasen bien.
–Supongo que ser padre ayuda. Olga dice que vuestra hija mayor inspiró esta obra. –Sí, tener hijos ayuda a ponerse en situación y también los altibajos con tu pareja. Recuerdo que cuando empezamos a investigar sobre el tema, la niña se asustaba porque no hacía más que ver libros sobre separaciones en casa. Ella ha sido un buen pegamento para todo.
–¿Escribir para niños es complicado? –Hay que cuidar más el lenguaje pero la verdad es que escribimos y actuamos para ellos igual. Intentamos hacer cosas como ‘Buscando a Nemo’, esas tramas que gustan a niños y mayores. Trato de pensar en mí como espectador junto a mis hijos.
–¿Os habléis planteado una adaptación al cine de esta obra? –Se presentó el proyecto pero el tema sigue siendo tabú para muchos productores, algo así como veneno para la taquilla.
–Como Olga, comenzó en el teatro siendo niño. ¿Cómo recuerda la primera vez? –Sentí placer. Me encantó y no quise parar. Siendo niño concibes el teatro como un juego, con la diversión que conlleva, pero también con sus reglas.
–Y en el teatro conoció a su mujer. ¿Es fácil trabajar en pareja? –Sí. Nos hemos hecho juntos en este mundo. Nos complementamos a la perfección. A mí se me va más la olla y ella me calma. n D.santos