Isabel Amores. Quédense con su nombre porque el próximo 5 de febrero Alcalá estará en su poder. Y es que será sobre las manos de esta alcalaína donde el alcalde Bartolomé González deposite el bastón de mando de la ciudad. En realidad, se trata de un acto simbólico con el que una mujer es nombrada alcaldesa por un día, una tradición que desde hace dos décadas la Cofradía de las Águedas festeja en el Ayuntamiento local con el afán de compartir con los complutenses un rito gestado en las tierras de Castilla y León de donde proceden las raíces de las cofrades de esta agrupación.
El próximo domingo el Consistorio cambiará de alcalde. Será solo por un día, “en realidad por unos instantes”, puntualiza Isabel Amores, la encargada de asumir una responsabilidad que de manera habitual ejerce Bartolomé González. Esta castellanoleonesa, pero alcalaína desde muy joven, ha sido la última elegida para protagonizar el acto principal de la Cofradía de Santa Águeda, ligada a la Casa de Castilla y León de Alcalá. En esta celebración en la que, vestida con el traje regional, recoge el bastón de mando extendido por regidor, Isabel no estará sola. Como exigen los usos de esta cofradía, con más de dos décadas de vida en Alcalá, a la cita acudirá acompañada de Lourdes de Dios, escogida Mayordoma en el mismo sorteo en el que van entrando todas aquellas cofrades, de las 62 que forman la agrupación, que no han pasado por el nombramiento.
Con esta actividad, las socias recuperan y comparten con su ciudad –se sienten tan complutenses como el que más porque la mayoría lleva años haciendo vida aquí y aquí han formado su familia– algunas de las costumbres de la tierra de la que proceden. La celebración de Santa Águeda la traen de Zamarramala. Se trata de una fiesta que está vinculada a la conquista del Alcázar, que supuso una serie de privilegios para el pueblo y sus mujeres, a las que se le concedió el honor de mandar una vez al año. Toda una concesión en un tiempo en el que ellas estaban sometidas a la autoridad masculina y entregadas al papel que la sociedad había reservado para ellas.
Desde 1227 en este municipio de Segovia se recuerda aquello en forma de fiesta, declarada, además, de Interés Turístico Nacional. Y como apuntan tanto Isabel como Lourdes, las protagonistas del próximo fin de semana, “no es una celebración que hoy en día sólo se desarrolle allí. Hay muchos pueblos y ciudades que la recrean”. “Antes incluso ni los hombres estaban invitados al acto, de hecho tenían que quedarse en casa haciendo las labores de la casa y a aquel que se asomaba a la puerta o a la ventana se le pinchaba con unos alfileres. Pero hoy no, ya nosotras sí les animamos a que vengan y compartan la jornada con nosotras”, explican con sonrisa generosa.
Las futuras alcaldesa y mayordoma de Alcalá están contentas porque saben que este acto, ya asentado en la programación de la ciudad, cuenta con un buen número de seguidores. Y es que no sólo en la conmemoración hay un traspaso de poderes. Si no que el gesto de concesión del bastón de mando llega acompañado por una completa jornada lúdica y de hermandad.
La festividad arrancará a las once de la mañana con una misa en el Centro de Comunidades donde la Casa de Castilla y León tiene su sede. A las 12 de la mañana las cofrades harán la invitación oficial a todas las alcalaínas para media hora después dar comienzo a la procesión hasta el Ayuntamiento. Presidida por la imagen de Santa Águeda, la comitiva recorrerá las calles Portilla, Licenciado Vidriera, Ronda de la Pescadería, Empecinado, Mayor y Plaza de Cervantes. A las 13.30 horas la alcaldesa y la mayordoma serán recibidas por el alcalde Bartolomé González quien les hará entrega de la vara de mando. Ya a las 14 horas iniciarán el regreso al Centro de Comunidades para cerrar la celebración a las 14.30 horas con una comida de hermandad en El Casino.
Tanto Isabel como Lourdes están encantadas con la experiencia que van a vivir, aunque no niegan que la tarea supone mucho trabajo. “¿No sabes la cantidad de permisos que hay que pedir para organizar algo así?”, anotan con sorpresa. Pero lo que más les llena es el hecho de que este acto “haya quedado como una fiesta simbólica, porque afortunadamente hoy podemos contar con mujeres en cargos importantes de la Universidad, con alcaldesas y presidentas”, declaran orgullosas.
Cristina Martínez. |