El alcalde de Alcalá, Bartolomé González, confirmaba hace unos unos días que tenía decidido dejar el sillón de la Alcaldía antes de acabar la legislatura y que su delfín saldría del grupo de concejales. Igual que se sucede con las quinielas sobre los ministrables de Mariano Rajoy y su futuro gobierno, en Alcalá las palabras de Bartolo han abierto todo tipo de especulaciones sobre sus futuros sucesores. Por ahora, nadie de postula. Hasta mayo de 2015 hay tiempo y el alcalde prevé una transición tranquila.
El sucesor de Bartolomé González está sentado en la actualidad en el Salón de Pleno como concejal del PP. Aunque suene a acertijo o a novela de misterio, no es más que la manera de poner en marcha una transición sin convulsiones internas en el seno de los populares complutenses.
A Bartolo no le gustan los delfines, siempre lo ha dicho, pero con la misma responsabilidad que le llevó a presentarse como cabeza de lista en las municipales de mayo, pese a que había dicho que no lo haría, ahora quiere preparar una sucesión con garantías para volver a ganar en las urnas.
Además de alcalde durante cuatro legislaturas, Bartolomé González se ha estrenado como diputado y goza de la confianza total de Esperanza Aguirre, que acaba de nombrarle presidente del Comité electoral del PP de Madrid. Su opinión en el partido tiene mucho peso y también la tendrá en el PP de Alcalá a la hora de nombrar a su sucesor.
Nadie se postula por ahora, pero hay indicios que señalan a algunos de los actuales concejales. Es el caso de Javier Bello, primer teniente de alcalde, y uno de los grandes fichajes de Bartolomé González para modernizar el Ayuntamiento y, tal vez para sucederle. Nadie lo reconoce, ni Bartolo ni Bello, aunque tampoco esquivan la pregunta.
Javier Bello, por ejemplo, se mostró prudente. “El que sea el delfín o no, lo decidiremos en el grupo de concejales o lo dejará establecido con una recomendación escrita Bartolomé González, pero no me preocupa. Me preocupan otras cosas como los parados de la ciudad y las desigualdades que existen en ella”.
Hay otros ediles, como Gustavo Severien, que se descartan y rechazan entrar en las guerras de delfinato. “Nunca me he postulado como sucesor de nadie y hay compañeros que lo pueden hacer a la perfección como alcalde”, sostiene Severien, que también admite que vincula su futuro al del alcalde, “pero tengo un compromiso con los alcalaínos de cuatro años”.
José Luis Enríquez. |