Llevan sin cobrar su prejubilación desde el mes de enero y pagando cada mes cerca de 800 euros de seguridad social. Todo después de que quebrara la aseguradora belga que tenía que hacer frente a sus indemnizaciones, ahora en un interminable concurso de acreedores. Medio centenar de prejubilados de Poliseda han reclamado ahora a la empresa el pago de las once mensualidades que se les adeudan, por entender que es la responsable última del pago. Ellos son solo una parte de los afectados por la quiebra de APRA Leven, relacionada también con el caso de los ERE fraudulentos de Mercasevilla, que ha salpicado a 3.000 personas en España.
“Nos vemos en esta situación porque la empresa, que es la que tiene la obligación de pagarnos, depositó ese dinero en una empresa que se ha ido al traste. Y creemos que no debería haber depositado ese dinero sin contar con las garantías suficientes”, dice Brígido Rodríguez, portavoz de los afectados. El medio centenar de prejubilados de Poliseda que aún no ha alcanzado la edad de jubilación cobró su última mensualidad en diciembre del pasado año. Hasta el mes de octubre, cuando la Dirección General de Trabajo les concedió una ayuda del 40% de su nómina de 2011, no entró un euro en sus cartillas. Pero cada mes, independientemente de que no cobren, deben hacer frente a los cerca de 800 euros del pago de su cotización a la Seguridad Social.
Después de varias reuniones con los representantes de Poliseda y con la Dirección General de Seguros, los prejubilados optaron, la pasada semana, por mandar sendos requerimientos a la empresa y a la aseguradora, en los que les reclaman judicialmente el pago de las once mensualidades. APRA Leven se encuentra en la actualidad en concurso de acreedores, un procedimiento largo cuyo escenario de futuro más posible es que el proceso de liquidación finalice con una quita del 80% de sus indemnizaciones.
Al tratarse de una aseguradora de Bélgica, con una legislación menos garante, los prejubilados no han tenido derecho al consorcio de seguros español. Para muchos durante estos meses la situación ha sido insostenible. Han recurrido a la ayuda de sus familiares o a la búsqueda de empleo por parte de otros miembros de sus familias. Y les inquieta qué les deparará el futuro.
Marina de la Cruz. |