“Esto es más que grave, es sangrante. Porque es robar al pobre, es quitarle la comida al que más lo necesita”, dice Andrés Alumbreros, párroco de Meco. No era la primera vez que les pasaba, pero de un mes a esta parte la situación se está acentuando: alguien está sustrayendo de uno de los despachos parroquiales del edificio de la plaza Ramón y Cajal alimentos y ropa destinados a las 26 familias a las que Cáritas atiende en la localidad. Sólo en alimentos, dice el padre Andrés, la parroquia gasta unos 300 euros a la semana que ven desaparecer poco a poco. Mientras las donaciones van descendiendo a causa de la crisis, dice el párroco, la cifra de familias necesitadas va en aumento, igual que los hurtos.
“Ya nos había pasado antes. Pero desde hace un mes se está acentuando. Vemos que desaparecen cosas que con muchísimo esfuerzo vamos consiguiendo: alimentos, ropa, zapatos, utensilios de cocina que nos va donando la gente, un proyector de cine que utilizan los niños de catequesis...”. En el edificio de la plaza Ramón y Cajal de Meco tiene su despacho el padre Andrés. En uno de los salones de la planta inferior los niños de la parroquia reciben catequesis. En otro de los salones guardan las donaciones que reciben de los vecinos de Meco y los alimentos que cada semana compran cuando lo almacenado ya escasea. “Este es un sitio público en el que las puertas están abiertas a todo el que lo necesita, y pensamos que es consecuencia de la crisis. Lo que creemos es que alguien aprovecha los momentos en que los niños entran o salen de catequesis para entrar a hurtar”, dice Alumbreros.
En las últimas semanas los hurtos han crecido. Y en los últimos tiempos también ha aumentado el número de vecinos a los que prestan atención. Ya son 26 familias, unas 85 personas, y van “en aumento”. “Ya no son principalmente personas inmigrantes, como ocurría antes. También familias españolas desempleadas”. Y mientras aumenta la necesidad, descienden las donaciones. “Si antes una familia compraba cinco kilos de arroz cuando iba a hacer la compra, ahora nos trae uno. Porque ahora es rara la familia que no tenga a algún miembro en paro”. Por eso en la parroquia esperan que aumenten quienes se animen a donar y que desaparezcan esos visitantes que roban a los pobres.
Mariana de la Cruz. |