Alcalá de Henares • Actualidad • Sociedad
El enemigo de la muerte súbita
Redacción - viernes 18 de noviembre de 2011 a las 14:39 horas
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Alcalá dispone de tres nuevos espacios ‘cardioprotegidos’ para reducir el riesgo de infarto en las personas mayores.

 

El 85% de las muertes que se producen en nuestro país son de origen cardíaco. Ayudar a evitar parte de estos casos ya no supone solo una tarea del personal hospitalario puesto que la Comunidad de Madrid ha configurado una serie de espacios ‘cardioprotegidos’ donde los desfibriladores pueden ser utilizados, previa formación, por cualquier ciudadano de a pie.  Alcalá cuenta con tres de ellos, repartidos en dos residencias de ancianos y un centro de día. 


La sencillez del mecanismo hace posible que incluso los propios residentes puedan manejar los nuevos desfibriladores. Con una adecuada formación previa, el objetivo es reducir los cerca de 300.000 fallecimientos que se producen al año, especialmente por infartos agudos de miocardio y arritmias. Hasta ahora, los centros asistenciales habilitados para las personas de la tercera edad contaban tan solo con un electrocardiógrafo, que detectaba la posibilidad de paro cardíaco y dejaba en manos de los sanitarios la responsabilidad de practicar la maniobra de resucitación cardiopulmonar (RCP).


En la actualidad, prevenir la muerte súbita en este colectivo es más ‘fácil’. “Cualquiera que sepa utilizar el desfibrilador lo puede hacer. Y es bastante sencillo puesto que la máquina indica paso a paso cómo hay que actuar. El desfibrilador diagnostica si el paciente inconsciente está infartado y qué hacer en ese caso”, explica Lucía García, directora de la residencia Cisneros, en la Avenida de Ajalvir 1.


En su centro hay 120 residentes y, “por suerte”, desde que llegara el aparato sanitario en diciembre no ha sido necesario utilizarlo. Junto a la residencia Francisco de Vitoria y el centro de día de la calle Damas, cuenta con el distintivo de espacio ‘cardioprotegido’, una iniciativa que el Gobierno regional ha llevado a cabo entre los centros para mayores y discapacitados, dos colectivos de alto riesgo frente a los problemas cardiacos.


paso a paso. Para la doctora Mediano, los desfibriladores son algo que “deberían estar en todas partes puesto que son sencillos, nada peligrosos y salvan vidas”. Aunque en su residencia solo se ha formado al personal sanitario para que lo utilice, indica que están preparados “para que los use cualquiera”. 


Así, al encontrar a un paciente inconsciente, pero con signos vitales, “lo primero que hay que hacer es quitarle la dentadura y limpiar las vías respiratorias”. Tras llamar a Emergencias 112, es cuando el desfibrilador entra en escena. “Hay que coger las pegatinas que lleva y pegarlas en esternón y apex. Al colocarlo, la máquina hace un registro y a los 10 segundos confirma si hay que seguir adelante. En caso afirmativo, pulsas un botón que procede a dar la descarga al usuario, tras lo que vuelve a hacer un nuevo registro. Si lo considera suficiente, hay que practicar la reanimación básica para estabilizar”, explica. Y aunque se trata de un “tratamiento de choque” ya que el paciente necesita después acudir al hospital, aseguran que de esta manera se salvan muchas vidas.

 

Laura Arribas


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Los desfibriladores cuentan con un mecanismo tan sencillo que pueden ser utilizados por personal no sanitario. Foto Iván Espínola