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Esto no aguanta más
Antonio R. Naranjo - martes 15 de noviembre de 2011 a las 10:38 horas
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Análisis. El Director del Diario presagia un hundimiento económico de Alcalá si se sigue obviando a los empresarios y los universitarios auténticos mientras los jefes de la patronal y el rector manejan con ineficacia e incompetencia las instituciones que los representan.

 

Por Antonio R. Naranjo

 

De hasta qué punto tiene razón el probable próximo presidente de España, Mariano Rajoy, cuando resumió ese programa supuestamente oculto con una frase -“ Voy a recortar en todo a excepción de en sanidad, educación y servicios sociales"- da cuenta una anécdota local que, bien mirado, resume el estrepitoso fin de una era, los efectos de los abusos contenidos en ella, y la necesidad imperiosa de activar una reforma revolucionaria con el gasto público y el reparto de funciones sociales.

 

De todas las cosas que una patronal empresarial podía haber elegido para exhibir ideas, combatir la crisis, pelear contra el cierre en masa de empresas en Alcalá, invertir la pavorosa destrucción de empleo y subirse de verdad a alguno de los apasionantes movimientos económicos que se deciden en estos días en Madrid; la pareja espumín que perpetra más que ejerce la representación empresarial de nuestro hábitat ha elegido la única indecente, impropia y absurda que tenía a mano para justificar su inmerecido sueldo: reprobar a este Grupo editorial y empresarial en la persona de su presidente, Julio R. Naranjo.

 

De no ser por la certeza de que este episodio refleja el lamentable ecosistema autóctono, en el que un montón de mediocres retroalimentan su posición escudándose mutuamente en su inutilidad, la cosa sólo daría para unas risas, un par de titulares y una recreación periodística de La cena de los idiotas en la que, licencias del articulista, se invierte el hilo conductor del original de Veber: en nuestra versión, próxima al neorrealismo de Visconti en la posguerra italiana o al Dogma sin adornos de Von Trier, el único que no es tonto es el invitado, reprobado por unos anfitriones que oscilan entre la estupidez más intensa (ésa que hace daño sin procurarse beneficio) y la ingenuidad más galopante (ésa que sin ninguna mala intención te hace cómplice de un exceso).

 

 

 

Que dos individuos sin oficio pero con beneficio, conocidos por fracasar como empresarios o no atreverse a intentarlo, denostados allá donde se cuecen las inversiones y las decisiones políticas, sólo eficaces a la hora de pergeñar apaños internos y buscar canonjías, se atrevan siquiera a señalar a la primera empresa alcalaína 100% tal vez (de la que comemos 100 familias) y desde luego la que más y mejor trabaja y pelea por dar empaque a Alcalá en todos los frentes imaginables, domésticos, autonómicos y nacionales; simplemente mueve a hilaridad.

 

Pero no podemos permitirnos esa concesión ociosa si, detrás de tan chusca estampa gastronómica, intuimos una parte nada desdeñable de por qué en Alcalá casi todas las magnitudes económicas van a la baja, casi ninguno de los proyectos que circulan por Madrid se fija en nosotros y, por último, casi ninguna institución cumple con el cometido adjudicado: unos se parapetan en los otros, conformando el séquito de ciegos y bobos que adulaba el traje nuevo del Emperador desnudo.

 

La cobertura recíproca que el rector de la Universidad Mafiosa de Alcalá (al borde de la quiebra e incapaz de generar los 10.000 puestos de trabajo que generaría de hacer bien su trabajo) o el presidentillo de Aedhe se brindan sólo sirve para legitimar el abuso y limpiar un cadáver que genera miseria por doquier.

 

Para quienes vean en este duro diagnóstico una inquina personal, les ruego repasen la estremecedora secuencia subsiguiente: mientras el de la toga y el de la corbata van haciendo el panoli con engolamiento; Alcalá está cerrada a partir de las tres de la tarde; se ha clausurado el 90% de las grandes industrias y hundido buena parte del comercio sin que nada les sustituya; no aparecemos en el Plan de Infraestructuras ni tenemos nuevo PGOU, cargamos con 20.000 parados y en las grandes decisiones de Madrid (que algunos sí conocemos de primera mano aunque presumamos mucho menos de posición) nadie se percata de nuestra existencia.

 

 

 

Ni el verdadero empresario, que lo hay, ni el auténtico universitario, que existe; están representados por estas entelequias homicidas que durante un tiempo contribuyeron a conformar la apariencia de una estructura institucional solvente, algo necesario para tenerla de verdad, y ahora son un tapón infame para el progreso, el desarrollo y la riqueza en todos los frentes.

 

Ni el Plan de Reindustrialización, que de aprobarse será gracias al PP y por el trabajo de los sindicatos aunque alguno se ponga en la foto; ni el Pacto Local, una subvención encubierta para financiar a la patronal que debiera vivir de sus cuotas y no de paniaguarse o vender coches; son más que coartadas livianas para echar colonia a un hedor ya insoportable que, en aplicación de la incipiente doctrina Rajoy, tiene las horas contadas: al igual que la única manera de cuidar la educación y la sanidad y garantizar la asistencia social y los subsidios va a ser podar en un 30% el selvático exceso de la Administración; la única forma de que Alcalá genere trabajo, atraiga inversores y tenga unas relaciones decentes con Madrid va a ser dejar de jugar a los empresarios o los rectores y escuchar a los empresarios y a los universitarios auténticos.

 

No se trata aquí de entonar un “Delenda est Carthago”, el grito de guerra contra Aníbal glosado por Catón el Viejo para reflejar la disposición de Roma a conquistar a su enemigo; sino de barrer un poco la caspa para dejar que crezca el verdadero pelo. Aquí no hay Cartago enfrente, Cartago somos nosotros y corremos un serio peligro de acabar convertidos en esclavos y cubiertos de sal para borrar toda sombra de ciudadanía, de emprendedores, de empresarios y de esa combinación mágica de economía y cultura que constituye el verdadero progreso.

 

El contraste entre la pobreza de la Universidad o el derrumbamiento de las empresas locales y los espurios beneficios individuales de quienes encabezan ambas entidades ofrece un último dato para añadir indignación a la necesidad. El mismo Galván que entierra la UAH durante todo un verano, restando a Alcalá esa vida estival que tantas otras Universidades ofrecen a su entorno; avala que sus muchachos intenten hacer ese negocio en Guadarrama; tapa el infame agujero negro en las cuentas de Crusa y su Fundación y conoce sobradamente las patrañas internacionales que perpetran con dinero público para colocar a amigos y jugar a la política latinoamericana.

 

Y el mismo pseudoempresario que nos reprueba y pinta menos en el mundo empresarial local que Belén Esteban en un debate electoral, no ha dejado de  hundir los pocos que ha tocado (sea un colegio o un club de baloncesto) ni de intentar hacer negocios con el estropicio de lo que debiera haber defendido, sean en China, con el español, con la FP o en la ZEPA.

 

Sólo poniendo las cartas sobre la mesa, podemos jugar una partida que les viene grande a esta recua de pintamonas irrelevantes que serán barridos, a no mucho tardar,  por el peso de las evidencias.

 

La cuestión no es cómo limpiar o terminar con la UAH o Aedhe, sino cómo preservarlas evitando que la caída de sus tristes sargentillos chusqueros no arrastre al cuartel entero: si Alcalá no se da cuenta, si lo poco decente que le quede en las instituciones no reacciona, si los empresarios de verdad y los universitarios convencidos no espabilan, ejerciendo de lo que son con tranquilidad y sin apego a la pantomima, el cataclismo sucederá inevitablemente y la ciudad perderá dos de las herramientas que más y mejor deberían contribuir a su renacimiento.

 

 

Eso ocurrirá cuando Arturo Fernández y la CEIM quieran o cuando Esperanza Aguirre diga basta: que nadie diga que no estaba advertido de que lo que estaba en juego era formar parte de ese viaje y modelarlo con un criterio local imprescindible o, por contra, presenciarlo desde la barrera como un tonto mira una zanja que además va a ser su sepultura.

 

Mientras, el tal Jesús y el cual Rafael, pueden meterse la reprobación en el hondo saco de sus miserias: nosotros lo pondremos en la estantería de los premios, sin dejar de decirles que van por la vida en pelota picada, absurdos emperadores de la nada.


Comentarios Sociales



Comentarios
Capitán Jabato
miércoles 16 de noviembre de 2011 a las 20:58 horas
Entre todos la mataron, y ella sola se murió.

En la nómina de responsables de este pollo sin cabeza en que a la postre se ha convertido Alcalá, hay más nombres. Desde la política municipal y regional mucho más se podría haber hecho o hacer por Alcalá. Varios mandatos en una y otra institución dan para mucho si se hubiese querido o sabido aprovechar. ¿Por qué por Alcalá no se hizo y se hace nada desde las instituciones?.

Lo cierto y muy palpables son las consecuencias de ésta dejadez institucional. Abandono que hasta el más ciego del limbo no puede dejar de divisar. Alcalá posee encefalograma plano y como consecuencia electrocardiograma más plano todavía. Gracias a éstas llanuras, el desierto sin piedad se apodera de Alcalá. Alcalá se vende, se traspasa, se alquila. En definitiva, Alcalá herida de muerte se muere poco a poco en sus propias calles y ante nuestras propias narices sin que nadie con potestades suficientes para remediarlo haga nada por revivirla.

A Alcalá no le falta en principio el tan traído y llevado Real Patronato ni un Living Las Vegas a modo de American way of live. A Alcalá lo que le falta como el agua de mayo “es una idea de la ciudad que desea ser” y sustancia gris para generarla y gestionarla. Ésta chispa igniciativa y su fomento ha de surgir desde las tripas de la propia ciudad e iniciarse con sus propios recursos y energías, a partir de ahí quien puede arrimar el hombro y ver de que maneras, comos y dondes aparecen nichos para generar riquezas.

Pero para esto hacen falta lideres valientes con personalidad e ideas, capaces de pedir y aunar esfuerzos y conseguir consensos a todas las fuerzas de la ciudad, no llorones apocados y enrocados genuflexos, ni loros, ni muñecos de ventrílocuo. En Alcalá mientras vemos la imagen de nuestro alcalde asistiendo enjuto y con cara de cartón a los continuos pésames laborales, comprobamos que lleva demasiado tiempo dando palos de ciego sin tener nada claro que quiere hacer con la ciudad. Repito, son muchos años y muchos mandatos esperando lo que no acaba por llegar. Es duro decirlo pero; de donde no hay, nada se puede sacar. En el mareo y la desidia en Alcalá, la política consistorial y regional no se pueden ni deben ir de rositas. Ellos tienen su alicuota importante de responsabilidad.

A mi, que tan poco suelo coincidir con sus comentarios, me gustaría pensar que en su valiente alegato a favor de la vida de Alcalá, nada de personal tiene contra aquellos implicados en el desaguisado que nos señala, como tampoco lo hay a favor de aquellos otros, para mi no menos culpables, que deja de apuntar. Si es en exclusiva Alcalá y su supervivencia la que le mueve a decir lo expresado sus acertadas palabras le honran. Aunque lo escrito lo observe romo por la falta de llamada a capitulo de algunos otros padres biológicos de la criatura.


Stupefacto
miércoles 16 de noviembre de 2011 a las 12:53 horas
No me resisto a comentar el implacable y perogrullesco presagio de este nuevo Nostradamus de nuestra era cuya sabiduría ilumina nuestras conciencias. El tema es que, más allá de esa desmedida ampulosidad provinciana, es cierto que la gestión de la Universidad y de AEDHE parece francamente mejorable.

Pero resulta Vd. hasta tierno en su ingenuidad si realmente piensa que el problema lo van a solucionar CEIM y el gobierno de la Comunidad de Madrid, que reproducen a mayor escala exactamente los mismos defectos (e incluso algunos más)de aquellas instituciones.

Por cierto, no se preocupe tanto por la reprobación. A nadie le importa, creame.

Rogelio Lumbreras
miércoles 16 de noviembre de 2011 a las 12:13 horas
A pesar de lo muy apocalíptico del análisis en el se incluye la rocambolesca pirueta de salvaguardar sus admiraciones personales del propio Naranjo. De nuevo el señor Naranjo se queda corto, en el abandono de Alcalá nada nos cuenta de Bartolo y Doña Esperancita, y ellos ¿qué? . De seguir incidiendo en esta actitud más que reprobable, será él mismo quien cabe su propia tumba profesional, en forma de descrédito periodístico. Su nota, de nuevo: penosa.
a donde vamos
miércoles 16 de noviembre de 2011 a las 09:13 horas
no se a donde quiere llegar naranjo pero por momentos parece que está resentido por perder algún puesto? por querer ocupar alguna silla? porque algún familiar lo han perjudicado, algo va mal en el periódico y es más facil hacer prensa amarilla que escribir clarito y alto, porque vamos! de clarito este hombre no tiene ni idea, cree que escribir de esta manera lo hace más intelectual, pero no nos engaña!
Mlo
miércoles 16 de noviembre de 2011 a las 08:17 horas
Jesús Martín hizo quebrar el colegio Santo Tomás, y el Club Baloncesto Alcalá. Así con todo. Es el presidente de la fallida Plataforma del Español y a la vez consejero de Alcalingua y del CIFF: en lugar de trabajar por el desarrollo económico de la ciudad, lo hace por sí mismo desde entidades que van dejando pufos tras de sí y a las que sin embargo tapa para mantener sus ventajas personales. Es de vergüenza. Y mientras, a subir el paro y a cerrar empresas. Hay que estar muy ciego para no verlo. Olé Naranjo!!
Juan
miércoles 16 de noviembre de 2011 a las 08:14 horas
¿Por qué nadie lleva al rector y al de Aedhe a los tribunales? Es lo suyo.
Mephisto
miércoles 16 de noviembre de 2011 a las 08:13 horas
Muy acertado y lúcido análisis, como siempre. Al Ayuntamiento lo elegimos y lo vigilamos, está todo el día en la palestra. Pero estos chiringos como el del rector o Aedhe hacen y deshacen (más lo segundo) a su antojo sin dar explicaciones a nada ni a nadie pese a vivir del dinero público. Lo que usted apunta de la Universidad es muy cierto: en cualquier ciudad universitaria de nuestro tamaño media población casi trabaja indirectamente de ella. Y lo del señor Martín es innombrable: todo lo que se ha cerrado de empresas y comercios lo vemos cada día; y él mientras a buscarse la vida desde la poltrona sin hacer ni pintar nada. Hay que sacudir conciencias, y ya.
furun15
martes 15 de noviembre de 2011 a las 22:31 horas
Desconozco lo que puede intervenir el rector y la Universidad en este sentido, igual es obvio pero lo desconozco y por eso prefiero no opinar. También estoy de acuerdo con el último comentario, que digo yo que los políticos (todos los que están en los plenos) algo tendrán que decir. Ahora bien lo de Ahede o Fecohe es un cachondeo, no se les puede tildar de mafiosos porque eso sería un delito, ahora bien, llevan a cabo unas prácticas cuanto menos dudosas...
El Gurú que quiere y no puede
martes 15 de noviembre de 2011 a las 21:10 horas
"El Director del Diario presagia un hundimiento económico de Alcalá"... ¡¡Acabáramos!! Si lo dice el brillante genio y reconocido Premio Nobel del sabiondismo Sr. Naranjo no hay más que hablar... jajaja, pero qué arrogancia.
El Ayuntamiento y el PP son corresponsables
martes 15 de noviembre de 2011 a las 20:45 horas
Aquí sale el experto a culpar a unos (que tienen gran responsabilidad de los que sucede en Alcalá) para exculpar a D. Bartolomé González, al PP y al Ayuntamiento, cuando son corresponsables de la situación de quiebra de esta ciudad. Las políticas municipales de gasto irresponsable, deuda desbocada y descontrol de la inmigración nos ha conducido a esos 20.000 parados, muchos de ellos extranjeros ¿No decían que necesitábamos muchos inmigrantes para mantener el sistema? Pues ahora manténganlos.

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