Su inconfundible sonrisa tan solo se veía eclipsada por el flash de su cámara. Una cámara que le acompañaba a todos los eventos de la ciudad y que tan popular le hizo entre la sociedad alcalaína. Teresa Reiz, miembro indispensable en las citas más importantes de la cultura complutense, fallecía el pasado sábado a los 79 años de edad dejando tras de sí un legado de fotografías que durante años quiso repartir entre todos aquellos personajes que se cruzaron delante de su objetivo.
Quienes la conocían bien aseguran que nunca buscó protagonismo, pero lo cierto es que donde quiera que fuera se convertía en el centro de atención. Hasta el mismísimo rey Juan Carlos sabía que la encontraría cuando llegara a Alcalá, y es que en todas sus visitas a la ciudad complutense allí estaba ella esperándole. En primera fila y con su cámara de fotos, Teresa se mezclaba con los reporteros gráficos como si de una fotógrafa profesional se tratara. Un curso de imagen hace más de una década le descubrió una vocación que la hizo popular en toda la ciudad.
Y así, con su cámara a cuestas, esta jubilada tenía la particular costumbre de realizar fotografías y revelar copias gratuitamente para todos los protagonistas. “Da igual que en la imagen hubiera siete personas. Ella hacía siete copias e iba a entregarlas personalmente a los protagonistas”, explica Isabel Ruiz, directora del Centro Asesor de la Mujer y una de las personas que más cerca estuvo de ella durante los últimos años. En total, son decenas de alcalaínos los que cuentan con un retrato capturado por la cámara de Teresa.
una leyenda. Pero no solo sus fotografías, que en el año 2004 estuvieron expuestas en la Quinta de Cervantes, le dieron protagonismo. Teresa Reiz fue una de las primeras féminas en formar parte de la Asociación de Mujeres de Alcalá, ciudad con la que guardaba profundas raíces familiares y a la que le trajo el destino tras casarse con el enterrador del Cementerio viejo. “En la asociación su entrega era total, tanto que el año pasado le hicimos un homenaje”, recuerda Patrocinio Martínez, actual presidenta. “Era amable, inquieta, inteligente”, indica Amparo Moriche, ex edil de Mujer. Como todos los que la conocían, la define como una enamorada de la fotografía y resalta que, a pesar de los achaques que sufría en el corazón, estuvo cantando y sonriendo hasta última hora, “como siempre había hecho”.
Laura Arribas. |