El más allá no entiende de créditos. Pero los familiares a veces se las ven y se las desean para poder pagar los entierros que, a pesar de la crisis, siguen subiendo de precio cada año. A la espera de que la Confederación de consumidores y Usuarios de Madrid haga oficial la suma de un entierro en la región, desde el Cementerio Jardín de Alcalá confirman que, el más económico, cuesta cerca de 3.000 euros.
Si ya cuesta hacer frente a los pagos durante la vida, la muerte lo pone aún más difícil. El desembolso que supone la pérdida de un ser querido es una cuestión que en estos tiempos supone todo un reto. Por ello, no queda más que adaptarse a las posibilidades de cada bolsillo, algo que en los cementerios complutenses ya se nota desde hace un par de años.
Si bien en el campo santo municipal la gente no renuncia a renovar sus unidades de enterramiento, ya que la antigüedad de los títulos y el hecho de que haya generaciones de una misma familia en un mismo cubículo impulse a los titulares a no deshacerse de la concesión, en el Cementerio Jardín la situación es bien distinta. La ocupación de las salas de velatorio, que tienen un coste de 447 euros, ha disminuido frente al crecimiento del número de incineraciones –428 en lo que va de año, lo que supone un 45% del total de fallecidos que ha registrado el campo santo– y de las personas que optan por un servicio directo, esto es, trasladar al fallecido directamente del hospital al horno crematorio y llevarse las cenizas a casa, en custodia familiar.
Cuando no se puede pagar. Al contrario de lo que pueda parecer, al vencimiento del alquiler de los nichos, la gente opta por la compra en vez de abandonar la titularidad. Así lo confirma la directora del cementerio, Mercedes García. Según ella, el precio de un entierro asciende a 3.000 euros. Eso sí, el básico. También queda la opción de dejar las cenizas en un cenicero común donde el coste de la placa, además de la cremación (1.400 euros), es de 30 euros.
Si la persona fallecida no tiene familia o ésta no puede hacerse cargo del entierro, el Ayuntamiento dispone de una partida presupuestaria en la concejalía de Asuntos Sociales para los llamados enterramientos de caridad. En ese caso, los cuerpos son incinerados y enterrados en una fosa de beneficiencia del cementerio municipal.
Laura Arribas. |