El Tribunal Supremo acoge esta mañana la vista para revisar las penas de hasta dos años y medio de cárcel con que la Audiencia Provincial condenó a los 15 miembros de la organización neonazi Hammerskin que se reunían en el local de 'la bodega'. En una sentencia sin precedentes en España, la Audiencia les condenó en julio de 2009 a penas de entre un año y medio y dos años y medio por asociación ilícita y tenencia ilícita de armas, y declaró la ilegalidad de la banda por “promover la discriminación, el odio y la violencia". De los 15 condenados, solo uno renunció a presentar recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Ninguno de ellos estaba citado a la vista pública que preside el magistrado Joaquín Giménez.
La sentencia emitida por la Audiencia Provincial de Madrid el 24 de julio de 2009 imponía dos años y seis meses de cárcel por asociación ilícita al jefe de los Hammerskin-España, José Eduardo C.H., alias Chape. Y penaba al resto con un año y seis meses por el mismo tipo penal. A otro de los acusados, Ángel M.N., se le suma un año de prisión por tenencia ilícita de armas. A todos se les imponía el pago de una multa de 2.700 euros.
Asimismo, la Sala acordó la disolución del grupo Hammerskin-España y, en consecuencia, el cese de todas sus actividades. Según reveló el juicio, la organización tenía como finalidad la difusión de la ideología y doctrina nacional socialista, y quería implantar el IV Reich en España. “Este tribunal entiende suficientemente acreditada la existencia de la organización Hammerskin-España, compuesta por una pluralidad de personas, entre los que se encuentran los acusados, que están estructurados, organizados y jerarquizados con carácter permanente desde 2000", recogía el fallo.
La organización promovía su ideología a través de revistas como El Martillo o Extremo, conciertos de grupos neonazis y reuniones que se organizaban, sobre todo, en el local 'la bodega' de Alcalá, en cuya puerta se podía leer un cartel que decía "Only Whites" (solo blancos). En la vista fue fundamental el testimonio del periodista con el pseudónimo de Antonio Salas, que se infiltró en la organización para escribir su libro Diario de un Skin y que durante su comparecencia identificó a varios de los procesados como integrantes de Hammerskin-España. |