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Prácticas en la ‘ITV’ del principio de la vida
Redacción - viernes 21 de octubre de 2011 a las 13:51 horas
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Alumnos de MIR se forman como matronas con futuras mamás en el Servicio de Fisiopatología Fetal del Hospital Príncipe de Asturias.

 

Cuando el ‘Ferrari’ de la vida está casi a punto de llegar a la meta es el momento de inspeccionar el ‘vehículo’ a fondo para  corroborar su puesta a punto. Y del equipo de ‘mecánicos’ de esta ‘inspección técnica de la vida (ITV)’ forman parte los futuros enfermeros y enfermeras, que no se encontrarán probablemente con una etapa tan gratificante en su largo periodo formativo, pues cada niño traído al mundo vale para ellos más que cualquier diploma o título académico.


Son las once de la mañana y en la sala de espera de la consulta de Fisiopatología Fetal del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá no hay ni un solo asiento libre. Los ocupan, luciendo tripitas más o menos voluptuosas, futuras mamás primerizas y otras ya experimentadas. Lo hacen solas o acompañadas por su cohorte de maridos, compañeros sentimentales, niños de corta edad, y proyectos de abuelos y tíos. Aquí no hay caras largas o de tristeza, si acaso, alguna mueca de sano nerviosismo.


Al otro lado de la puerta, las residentes de matrona Begoña de Frutos (primer año de residencia) y Gema López (segundo año) escuchan atentamente las explicaciones de su monitora, Marisol Saiz. Entre ellas, sentada sobre una camilla, está Ana Belén, una joven embarazada de 35 semanas, ansiosa por ver la arrugadita cara de María.
Marisol deja al aire la barriga de Ana Belén y muestra a Begoña y Gema cómo realizar las denominadas maniobras de Leopold para averiguar, al tacto, como está colocada la criatura en el vientre de su madre y, por lo tanto, la ubicación de su diminuto corazón, para lo cual basta con averiguar dónde esta su espaldita. Y, en caso de dudas, “siempre está la ecografía”. Begoña es la primera en lanzarse y palpando sobre la tripa se topa con una de las piernas del feto en la parte derecha. “Está de cabeza”, confirma Marisol.


“BIENESTAR FETAL”.
Esta última continúa con su lección magistral: “Ahora vamos escuchar el corazón de su bebe y lo vamos a monitorizar durante 20 minutos. También vamos a medir las contracciones. Se trata de una prueba para observar el bienestar fetal que se suele realizar si todo va bien, en torno a las 40 semanas de gestación”.
Mientras Begoña le pone el sensor —su primer sensor— a Ana Belén, Marisol le asegura a Fátima, embarazada de 40 semanas que su bebe “está fenomenal”. Claro que la criatura ha llegado un poco perezosa a la consulta, por lo que, previamente, Fátima se ha tenido que beber un zumo: “El azúcar activa los movimientos fetales”, explica la monitora de matronas. 


Después de los 20 minutos de rigor, el sensor emite en papel su veredicto: “El bebé de Ana Belén está perfecto, aunque hay unas poquitas contracciones”, apunta Sáiz, que no descarta que el parto sea antes de lo esperado.

 

Fernando Escudero.


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Foto: Elena Boto.
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