La Asamblea General de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS) ha tomado la decisión de cancelar el expediente de contratación de la operación de crédito a largo plazo que se había iniciado en el mandato anterior con el objetivo de financiar la obra de la tercera conducción. Según argumentó, el actual presidente de la MAS, el popular Jaime Carnicero, el momento actual aconseja esperar antes de materializar este compromiso de crédito para intentar llegar a un acuerdo a tres bandas entre el Gobierno central, MAS y Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Es decir, que confía en que el mismo color político, si los populares llegan a La Moncloa, sirva para ejecutar una obra que fue aprobada en Consejo de Ministros pero que nunca comenzó.
La tercera conducción es una obra esencial para garantizar el abastecimiento a Alcalá, que sólo dispone de una tubería útil de 39 kilómetros desde la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Mohernando. Hay otra tubería que apenas funciona y si se rompe la tubería principal Alcalá quedaría desabastecido desde donde se rompa. Esta tubería también es de vital importancia para que castilla-La Mancha, a través de su empresa pública de agua pueda transportar el líquido elemento desde Azuqueca, en el límite provincial de Guadalajara, hasta La Mancha.
Durante la pasada legislatura, con el alcalaíno Jesús Domínguez al frente de la MAS, las injerencias del ejecutivo regional que presidía el socialista José María Barreda, fueron continuas. Desde la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se presionaba para que se creara un consorcio para compartir las infraestructuras en materia de agua. Sin embargo, este consorcio nunca fuera bien visto por los representantes populares de la MAS, especialmente de los de Alcalá, que es el municipio con mayor pesos específico en la entidad, tanto por abastecimiento como por consumidores. y con mayor representatividad.
Convenios sí, Consorcio no
Nada más llegar Jesús Domínguez a la presidencia de la MAS, al inicio de la legislatura pasada, se iniciaron las conversaciones, sólo a dos bandas, con la CHT para la construcción de esta tercera conducción, y de hecho existe un convenio de colaboración con la MAS. Sin embargo, hubo todo tipo de presiones, incluidas las de la Confederación Hidrográfica del Tajo, para que interviniera Aguas de Castilla-La Mancha. Desde la MAS, se insistió durante los últimos cuatros años en que estaban dispuestos a firmar los convenios de colaboración que fueran necesarios, pero no a crear un Consorcio. Pero este consorcio tenía escondía una trampa, porque como advertía en su día en Diario de Alcalá, el gerente de la MAS, Jesús Pajares, “si se pasa a formar parte de Aguas de Castilla-La Mancha, Alcalá se queda fuera”.
Los hechos se empeñaron en demostrar esta afirmación porque pese a que la tercera conducción fue aprobada en un Consejo de Ministros y reconocida de interés general, sigue paralizada. Sorprendentemente, tras la aprobación en el Consejo de Ministros, sólo unos días después, la CHT y la consejería de Ordenación del Territorio y Vivienda de Castilla-La Mancha anunciaron un protocolo diciendo que la obra era para Castilla-La Mancha, lo que encendió la alarma en los rectores de la MAS. Fue entonces cuando Jesús Domínguez anunció que ejecutaría las obras de la tercera conducción “con fondos propios o de otras administraciones”.
Pero tras las últimas elecciones municipales y autonómicas de mayo el escenario es distinto. Jaime Carnicero (PP) reiteró al tomar posesión de su cargo como presidente de la MAS, relevando a Jesús Domínguez, que la tercera conducción es “una obra esencial” y “un proyecto injustamente apartado de nuestros intereses” y que “pedirá la inestimable ayuda” de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid. Con el cambio de gobierno en Castilla-La Mancha y a la espera de que el 20-N los populares lleguen a la Moncloa, los responsables de la Mas esperan que esa tubería por fin se haga realidad. De momento, la nueva era en las relaciones entre la MAS y el Ejecutivo que preside de Cospedal se materializó hace unos días con la visita del director general de la Agencia Regional del Agua, Aquilino Iniesta, algo casi inimaginable durante los últimos años.
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