Medio centenar de vecinos del Val se han concentrado esta tarde a las puertas del Ayuntamiento para reivindicar una vez más la remodelación de las líneas de autobuses urbanos y la prolongación de la L-8 hasta el Centro de Especialidades Francisco Díaz. Llevan solicitando su restructuración desde 2007, cuando se cerró al público el antiguo ambulatorio del barrio.
A propuesta de Izquierda Unida, el último Pleno aprobó una moción para elaborar y presentar al Consorcio Regional de Transportes un proyecto de remodelación. "Después de tanto tiempo reclamándolo, nos lleva a la indignación que se apruebe ahora elaborar un proyecto. Pensábamos que llevaban estos cuatro años elaborándolo", decía esta tarde Fernando Gomecello, presidente de la Asociación de Vecinos del Val.
Solicitan que se prolongue la línea 8 desde la calle Alalpardo, donde ahora termina su recorrido, hasta el centro de especialidades de la calle Octavio Paz. Y que en la reestructuración de las líneas de autobuses pendiente en Alcalá se incluya una línea circular. Señalan que desde que el Francisco Díaz sustituyó al ambulatorio del Val, los vecinos del barrio necesitan coger dos autobuses para acudir al especialista. Y que lo mismo ocurre en otros barrios de Alcalá, "que a día de hoy no tienen acceso a lugares de servicio público como el centro de Especialidades".
A la concentración también se han algunos vecinos de El Ensanche, para reivindicar también un nuevo diseño de las líneas y, especialmente, la prolongación de la L-7 hasta el Príncipe de Asturias. "El autobús llega hasta el parque de Juan Pablo II, y con un par de paradas más podría dar también servicio a la residencia de ancianos Francisco de Vitoria, a la nueva Ciudad Deportiva de Espartales, el hospital y el campus externo de la Universidad. También a Ciudad 10", indicaba Ángel Fernández.

Protesta de los trabajadores de Fiesta Mientras los vecinos del Val gritaban Menos patrimonio y más para el bus, a las puertas del Ayuntamiento se les sumaba, por su parte, un centenar de trabajadores de la fábrica Fiesta, que protestaban nuevamente contra el Expediente de Regulación de Empleo planteado por la empresa. El ERE supondría el despido de casi la mitad de su plantilla. Los trabajadores, que volverán mañana a concentrase a la entrada de la factoría, recorrieron la Plaza de Cervantes con pancartas y al grito de Si somos el futuro, ¿por qué nos dan por culo?. El Expediente de extinción planteado por Fiesta contempla el despido de 101 de los 230 empleados de la empresa. El próximo jueves día 20 comité y empresa se sentarán por primera vez en la mesa de negociación.
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