Licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Historia Contemporánea por la misma universidad, Rafael Ángel Simón Arce (Madrid, 1975) recibió este domingo el Premio Ciudad de Alcalá de Investigación Histórica 2011 por su trabajo Pobreza y Sociedad. La asistencia benéfico sanitaria en Alcalá de Henares en el siglo XIX. Una ciudad “apetecible” en la que ha basado su tesis doctoral y que reconoce ahora su intenso trabajo de investigación. - ¿De dónde sale esa curiosidad por estudiar la asistencia benéfico sanitaria? –Mi interés en el grupo de investigación histórica de la UCM, que dirige Luis Enrique Otero Carvajal, está puesto en los factores más desfavorecidos de la sociedad. Siempre me han parecido mucho más importantes. En este caso, combiné la perspectiva de abajo con la de arriba. Es decir, lo que hacen los poderosos para asistir a los pobres. - El trabajo se basa en el siglo XIX pero, ¿puede existir alguna relación de esa beneficencia con la actualidad, en la que organizaciones como Cáritas, por ejemplo, no dan abasto? –Es cierto que en la actualidad hay muchas organizaciones benéficas que trabajan a pleno rendimiento, pero en el sector sanitario se produjo un cambio muy importante en la sociedad de los años 50 y 60 al calor de las reformas económicas y fue cuando se implementó la Seguridad Social. Lo que se hacía en el siglo XIX básicamente era dar limosna al pobre, algo que salía de los mayores contribuyentes. Y eso ya no se hace. - ¿Se necesita entonces hoy en día un Robin Hood? –No, yo es que creo poco en los héroes personales. Más que un Robin Hood lo que tiene que surgir es una ola de solidaridad, que los sectores más favorecidos tomen conciencia de la precaria situación que viven algunas familias. - ¿Cuál es la conclusión que más le ha sorprendido de su trabajo? –Yo creo que al final tenemos una visión de los pobres y desamparados muy pasiva. La sociedad los miraba como personas que simplemente recibían, cuando realmente eran una parte muy activa de la misma: recurrían a estrategias en busca de trabajo para poder subsistir. Es cierto que a veces eran acciones ilegales, como el robo, pero no solo eran receptores de la riqueza de los más podersosos, sino que buscaban empleos de jornaleros o cualquier otro oficio que les permitiera comer. - Como historiador, ¿cómo cree que pasará la época actual a la historia? –Como una nueva advertencia. Estoy convencido de que esta crisis no deja de ser una réplica del crack del 29, algo que viene debido a un mal funcionamiento del sistema financiero. - Y Zapatero, ¿cómo aparecerá en los libros? –Yo imagino que pasará como todos los presidentes. En este tipo de situaciones se valoran los grandes estadistas, y es muy complicado ser Roosevelt. - ¿La historia debería dar más importancia al pueblo y no tanto a los grandes personajes? –Sí, y es un proceso que desde los 70 ya se viene produciendo. La perspectiva de ver la historia desde abajo, la cotidianidad, ya se está poniendo en práctica.
Por Laura Arribas. |