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Dos días tranquilos después del desalojo
Marina de la Cruz - viernes 7 de octubre de 2011 a las 20:35 horas
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Los antiguos ocupas en Espartales protagonizaron "pequeños altercados" con los vigilantes; pero los vecinos afirman que "por fin" pasan noches tranquilas.

 

Después de que el pasado miércoles se hiciera efectiva la orden de desalojo del edificio, y de que decenas de antidisturbios comprobaran, casa por casa, que las 52 viviendas ocupadas del Residencial Detinsa de Espartales se encontraban ya vacías, los tres portales del bloque están ya, desde ayer, tapiados. Algunos de los antiguos inquilinos, que desde hace un año y medio ocupaban la totalidad del edificio, volvieron horas después del desalojo al bloque de la calle Benito Pérez Galdós. Según señalan los responsables de Detinsa, hubo "algún pequeño altercado con un grupo de personas, que quedó en insultos y poco más".


Vecinos cercanos al bloque indican que también junto a sus inmuebles algunos grupos de personas ojearon, sin éxito, en busca de viviendas vacías. "Estuvieron por aquí, mirando desde fuera. Una vecina y yo estuvimos pendientes de que no entrara nadie, poque en mi bloque había una", dice una vecina. Los inquilinos de otras casas cercanas afirman que han pasado las dos últimas noches en tranquilidad. "Por fin, porque antes teníamos barbacoas y música hasta la madrugada".


El bloque y el acceso al garaje se encuentran ya completamente tapiado, y la empresa ya ha prescindido de los vigilantes de seguridad que lo custodiaban desde el momento del desalojo, hasta que los albañiles terminaran su trabajo. "Con estas medidas tenemos la esperanza de que no entre nadie más. Si lo hacen estaríamos ante un delito más grave, teniendo en cuenta los antecedentes que tenemos y que ya no podrán decir que nadie les ha dado las llaves", explica un responsables de Detinsa.


Los tres portales del edificio llevaban ocupados algo más de un año y medio: desde que a finales de 2009 la empresa puso fin a los contratos de arrendamiento de los antiguos ocupantes, y los ocupas empezaron a llegar. A primera hora del miércoles, como les había notificado el juzgado, los inquilinos ya habían abandonado las viviendas; algunos, después de llevarse de allí puertas, ventanas, rejas y hasta bañeras. El interior del edificio se encuentra ahora, según sus propietarios, "en un estado de deterioro impresionante", y "con todas las instalaciones arrancadas: las de luz, las de agua y las de gas".


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Fotografía: Elena Boto
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